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A 8 C. JMLVfS IA DE MARZO DE ¡920. EDECiON a PAG- LLEGADA A MADRID DE LA REINA DE PORTUGAL S M LA REINA DOÑA AMELIA ACOMPAÑADA POR LOS MONARCAS ESPAÑOLES DON V VICTORIA (2) Y D. ALFONSO (3) AL SALIR AYER TARDE DE LA ESTACIÓN DEL NORTE Fot. Goñi del público, como se calcula que debieran estar? Visitad un almacén de Londres y os conducirán á una cueva, que muy cortésmente la calificarán de sótano. Por todas partes no hay más que sótanos de éstos, que, en realidad, no son sino cuevas que los arquitectos han acertado á hacer habitables. Un 15 por 100 aproximadamente de la población obrera de Londres trabaja en lugares subterráneos, y quizá haya unas veinte mil oficinas que se encuentran de esta manera instaladas. ¿Qué significa esta nueva costumbre de trabajar, de beber, de comer, de viajar y de jugar al billar debajo de la tierra? Pues quiere decir, sencillamente, que el precio del terreno ha encarecido de tal modo, que se aprovecha á todo trance y se utiliza todo lo que se puede. Una pulgada cuadrada de terreno al lado del Banco de Inglaterra, en el corazón mismo de la City, vale 20 libras esterlinas. Sin embargo, el efecto fisiológico de pasar una gran parte del día debajo de tierra es una terrible amenaza para la salud de la joven generación inglesa, pues la vida subterránea es contraria á los principios de la higiene moderna, que tiene por uno de sus más incontrovertibles dogmas, el de que el aire y el sol son los principales enemigos de las enfermedades. Se me ocurre pensar que cuando cualquier periódico satírico extranjero quiera caricaturizarnos iene el recurso de pre ¿atarnos como conejos que v. iyeji dentro de sus madrigueras, y si lo hace así habrá procedido muy acertadamente. ST. ALBANS HARMER. Londres 16 Marzo, 1910. á nuestro yo, á nuestra personalidad, a nuestro espíritu contemplador y crítico. Los vitalistas, en camb: o, no conté: íplaa el mundo para hacer de él 11 espectáculo, 11 no mantienen su espíritu en una. acti: ud de crítica y de vigilancia frente á las cosas, sino desde luego, las 1 WIAS SOBRE EL PRO- como que, y se asocian á ellas, aceotan tales son se solidarizan iyX BLEMA TERESIANO íntima y amorosamente con todo lo que les rodea. El mundo, para ellos, va no es un La publicación, por la nueva y bellísima espectáculo, un juego de estética, sino una colección de Clásicos castellanos, de Las lucha, un combate, en que hay que tomar Moradas, de Santa Teresa, da. actualidad á parte, para ganarlo y para reducir- las a un tema que hoy preocupa á los pensadores sas á un estado mejor. de todos los países. Ya he apuntado algo ¿Se comprende ahora toda la inmensa dien mi artículo anterior. Santa Teresa, francamente, por propia naturaleza, se coloca, ferencia de unos y otros espíritus? Si en por su obra y por su vida, en una actitud una sociedad domina la tendencia intelectuacompletamente vitalista. En el campo de la lista, esa sociedad marchará á la decadenespeculación humana existen dos grandes, cia. Habrá en ella una floración extraordidos únicas posiciones: la de los que pien- naria de obras de arte (porque en ella la san y la de los que aman Con toda cla- inteligencia, el cultivo de la inteligencia, lo ridad, opone la insigne mujer de Avila el será todo) pero fatalmente todos sus resortes de vida se relajarán y la sociedad se amor al pensamiento explica por oué las gran ¿Qué es lo que representa una posición disgregará. Estodecadencia (España en el de y qué es lo que representa la otra? A los des épocas por ejemplo) han sido fecundas que se colocan en la primera actitud oode- siglo xvil, mos llamarles intelectualistas; á los que se épocas para el arte y para la literatura. En colocan en la segunda, vitalistas. Los unos el siglo xvi, en cambio, y en nuestro país, la creen y sostienen que la inteligencia lo es tendencia vitalista domina, y Santa Teresa todo; encerrados en su yo íntimo, miran la es quien, por modo más admirable, reprevida como un espectáculo; por lo tanto, su senta esta modalidad. Un siglo más tarde, punto de vista es puramente estético; en su Cervantes es quien mejor encarna la tenconsecuencia, toda su vida y toda su obra dencia intelectualista; Cervantes, en el Quies sencillamente negativa. Más que nega- jote, persigue con su ironía maravillosa al ción, el punto de vista estético, intelectua- pobre Alonso Quijano, representante del lista, supone rebelión, es decir, un constan- vitalismo, de la acción, y da con ello el golte sujetar y reducir todo el mundo extexno pe de muerte, no á los libros de caballería