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A B C M A R T E S sx D E M A R Z O D E 1910. E D I C I Ó N J. PAG. 3. LA ROMERÍA DE SAN JOSÉ EN DEUfcTO VISTA DE LA PLAZA DE DEUSTO DURANTE LA CELEBRACIÓN DE LA ROMERÍA QUE ES LA PRIMERA DEL AÑO EN BILBAO Fot. Chimbo lio un aumento enorme en el oresupuesto de Marina. Gracias, pues, á la ruda y activísima campaña que hicieron los conservadores, se destinará tan respetable cantidad á esa atención, que es juzgada como importantísima, y es evidente que los liberales, con sus propios actos, han dado la razón á sus contrarios Se ha dicho más de una vez que el aumento de la Marina de Alemania era una amenaza que esta potencia hacía á Inglaterra. Muchos periódicos ingleses pusieron en juego todos sus esfuerzos para sembrar el odiQ entre Inglaterra y Alemania, repitiendo de este modo la misma reprobable táctica ele los periódicos norteamericanos antes de la guerra hispanoamericana. Pero las declaraciones hechas en la Cámara de los comunes por Mr. Mackenna, secretario del Almirantazgo, y en el Reichstag alemán por el canciller Bethman, declaraejones hechas por dos hombres de Estado díPquienes nadie puede dudar, constituyeron un solemne mentís para los periódicos que soñaron con lanzar á Inglaterra en una guerra contra Alemania con el fin de ver aumentados sus ingresos. En cuanto á la construcción de la Marina alemana, lord Carlos Beresford declaró hace pocos días en la Cámara de los comunes que Alemania, lo mismo que cualquier otra nación, tenía perfectísimo derecho para construir todos los barcos que quisiera sin que nadie pudiera protestar. El asegurar que el aumento del poder naval, ó, lo que es lo mismo, del presupuesto consignado para esta atención en Alemania, envuelve amenaza para otra potencia, es una invención tan ridicula que no merece siquiera la pena de que se desmienta. Si Inglaterra, por su expansión colonial, tiene necesidad de una poderosa escuadra, y si ésta es esencial para su existencia, Ale- mania, por otro lado, á causa del inmenso desarrollo de su comercio y por la importancia del papel político que como nación desempeña en Europa, está obligada á mantener una Marina que sea digna de la primera potencia militar del Universo. Los conservadores ingleses obran, pues, bien al defender su política de mantener la supremacía naval de la Gran Bretaña, lo mismo que Alemania debe aplicar todos sus esfuerzos á la construcción de su Marina si no quiere ver su integridad y su independencia amenazadas por- otra potencia. Alemania é Inglaterra, fuertes en el mar y en la tierra, estarán en mejores condiciones de llegar á una inteligencia y de mantenerla; pues, como ha dicho lord Lamington: la entente angloalemana asegurará la paz humana ST. ALBANS HARMER. DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EÑ CONSTANT 1 NOPLA T U Q JIAY La llegada á esta capital en los actuales momentos de Milovanoviich, ministro de Negocios Extranjeros de Servia, es considefada como el preludio de una solución pacífica de la cuestión balkánica. Desde Juego, se le atribuye grande importancia política porque servirá para fortalecer las buenas relaciones que existen entre los dos Estados fronterizos. Mo se oculta á nadie que la visita de Milovanovitch tiene por objeto cuestiones económicas que Servia desea resolver en favor de sus intereses, como la del ferrocarril Danubio- Adriático. Si se considera que para Servia el medio de comunicación más práctico y más barato es el marítimo, por la vía de Salónica, se explica la importancia que para ella tiene la pronta resolución de la citada línea férrea. La iniciativa de esta empresa parte de Rusia, que tiene interés en solventarla para contrarrestar la política austríaca, y, la visita de Milovanovitch en Constantinopla influirá grandemente en las relaciones austro- rusas y en la política general euro- pea y balkánica Desde hace un cuarto de siglo, Servia no ha atravesado período tan crítico y tan, grave como el que ha seguido á la anexión de las dos provincias de Bosnia y Herzegovina á Austria. Al apoderarse de estas provincias, Austria destruía las aspiraciones servias sobre aquellas regiones y tendía a suprimir la existencia del reino de Servia. Servia pudo conjurar este peligro gracias al material de guerra que logró transportar hasta su frontera por Salónica, y no pudo olvidar el inmenso servicio que le ha prestado Turquía en tan críticas circunstancias. Por esto y por razones comerciales, el Gobierno otonií. o es el mejor amigo de Servia. Es ésta una buena ocasión para que Milovanovitch se convenza del deseo sincero que tiene el Gobierno imperial de ayudar Ja ebra de progreso de Servia, sirviendo al mismo tiempo la causa de la paz y de la tranquilidad general Este convencimiento parece desprenderse de las declaraciones hechas ayer por Milovanovitch al director de la Agencia Telegráfica Otomana: Me llevo la mejor impresión de mi estancia e i Constaníinopla, donde se me na dispensado la más cordial acogida y donde he sido objeto de numerosos agasajos. Respecto al ferrocarril Danubio- Adriático, aun-