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or... Y de sobra conocía al individuo para saber que, si no frialdad con que lo acogió en la sala de testigos. Además, en cedía á su deseo, tantos importantísimos trabajos y tanta seguida vió que el asunto Ranee no entraba en el asunto Larciencia no serían pronto más que cenizas... Resolvió ver una sán- Stangerson. Y había descubierto el asunto Roussel- seño; vez más, frente á frente, á aquel hombre que había sido su nta Stangerson. ¿Quién era aquel Juan Roussel? De Filadel esposo, y tratar de hacerle ceder de su empeño. Fácil es adi- fia se fue á Cincinnati, haciendo de nuevo el viaje de Mavinar lo que ocurrió... Las súplicas de Matilde, la brutalidad tilde. En Cincinnati dio con la vieja tía y supo hacerla hade Lar san... Exige éste que renuncie á Darzac... Proclama blar: la historia del arresto de Ballmeyer fue para él un rayo ella su amor... Y la hiere... ¡con la firme resolución de ha- de luz que todo lo iluminó. Pudo visitar, en Loui ville, el cer que suba el otro al cadalso! porque él es hábil y supone presbiterio -modesta y linda morada en el antiguo estilo que el antifaz Larsán, que de nuevo va á ponerse, lo sal- colonial- -el cual no había, en efecto, perdido nada de su envará. en tanto que, esta vez, no podrá eL otro dar cuenta del canto Luego, abandonando la pista de la Srta. Stangerson, empleo de su tiempo... Por este lado, las precauciones de sigu ó la pisca Itellmeyer, de cárcel en cárcel, de presidio en Ballmeyer están bien tomadas... Su inspiración ha sido de las presidio, de crimen en crimen; porfin, en el momento de tomás sencillas, cual lo había adivinado Rouletabille... mar el barco- para Europa en los muelles de Nuev. i York, Larsán juega con Darzac como juega con Matilde. En sabia Pepe que, en aquellos mismos muelles, Ballmeyer se cartas que parecen órdenes, se declara pronto á transigir, á había embarcado, cinco años antes, llevando en el bolsillo los entregar toda la correspondencia amorosa de entonces 3 r, papeles de un tal Larsán, honorable comerciante francés de obre todo, á desaparecer... con tal que lo paguen bien... Nueva Orleáns, al que acababa de asesinan Tiene Darzac que acudir á las citas que el otro le fija, bajo Y, ahora, ¿conoce usted todo el misterio de la Srta. Stanamenaza de divulgación inmediata, así como tiene Matilde gerson? Todavía no. La Srta. Stangerson había tenido, de su que conceder las citas que él le indica... Y, en el momento marido Juan Roussel, un hijo, un varón. Dicho niño nació en mismo en que Ballmeyer hiere á Matilde, Roberto desembar- casa de la anciana tía, la cual se las compuso de tal manera, ca en Epinay, en donde un cómplice de Larsán, un ser ex- que radie supo una palabra de esto. ¿Qué ha sido da aquel traño, un ser de otro mundo al que otro día veremos, loniño? Esta es otra historia que la contaré algún día. retiene á la fuerza y le hace perder tiempo, mientras llega el momento de que esa coincidencia, cuya razón no podrá re Próximamente dos meses después acontecimiensolverse á dar el futuro acusado cuando tenga que decla tos, vi á Rouletabille melancólicamentede estos sobre un bansentado le trastorne la cabeza... co del Palacio de Justicia. Sólo que Ballmeyer no había contado con Rouletabille. ¿En qué esta usted pensando, querido amigo? -le dije. Tece usted triste. ¿Qué tal sus amigos? Ahora que ya conocemos el misterio del Cuarto amari- -Fuera de usted- -me contestó, ¿tengo realmente amigos. llo no seguiremos los pasos de Pepe por Norteamérica. Co- -Esepero que el Sr. Darzac... nocemos al repórter, sabemos de qué poderosos medios de- -Sin duda. ínf 01 marión, asentados en las dos protuberancias de su fren- -Y que la Srta. Stangerson... ¿Cómo sigue la Srta. Stante, disponía para reconstituir toda la aventura de la señorita gerson. Stangerson y de Juan Roussel En Filadelfia fue en seguida- -Mucho, mucho mejor... informado respecto de Arthur- William Ranee y supo su acto- -En ese caso, no hay que estar triste. de valor, pero también á qué precio pretendía que le fuera pa- -Estoy triste- -dijo- -porque pienso en el perfume de la gado. Por aquel tiempo, por los salones de Filadelfia había dama enlutada. corrido el rumor del matrimonio de Ranee con Matilde... La- ¡El perfuma de la dama enlutada! ¡Siempre le oigo á poca reserva del sabio, la incesante persecución con que había usted hablar de eso! ¿Me explicará usted, por fin, poi qué cansado á Matilde, hasta en Europa, la vida desordenada que le persigue con tsa asiduidad? hacía, so pretexto de ahogar sus penas nada de eso podía- -Acaso, un día... un día, quiza- -contesto Roulerabille. hacer á Ranee simpático á Rouletabille, lo cual explica la Y exhaló un hondo suspiro. FIN 1 t r DF J t- t i B- r- lnrrr íll rr- r- r t i- i r i imirrrlnrnr- 11 ra- -ron irm urrmir nn Mirar 11