Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
CARTAS A PEPE MALAS FEMINAS ¡Qué centraste, mi querido amigo, entre las damas de que hablaba en mi carta anterior, mujeres caritativas y amantes que cuidan á sus hijos, y, además, piadosas, visitan los pobrecitos enfermos y desvalidos, con esas otras desdichadas, cuyos episodios criminales nos refiere la Prensa ador nándolcr cov infinidad de detalles! Esposas que contribuyen al asesinato de sus maridos; aventureras que provocan duelos sangrientos ó conducen á la deshonra á sus amantes, excitándoles al robo y á la estafa; gentes sin corazón, ávidas de placeres, que sólo tienen como atenuantes el poderlas considerar como enfermas y desequilibradas... Pero, aun siéndolo, obsérvase que esa locura, anárquica y repugnante, es contagiosa. Se dice que ejercen una especie de sugestión hipnótica sobre sus víctimas y, lo que es más asombroso, sobre el público, hasta sobre sus jueces... Parece como que esas modernas Circes desprenden un vaho sutil y emponzoñado que trastorna la voluntad. Es indudable iue en lo moral existe un temible contagio miy semejante á la infección microbiana. Los sutiles venenos de las enfermedades contagiosas afectan al sistema nervioso al r tnal, pero antes producen síntomas alarmantes. Las malas féminas se apoderan primero de los sentidos y potencias de los atacados, y éstos y la sociedad sufren las consecuencias de la epidemia devastadora. Quiere esto decir que no hay razón para despreciar á las víctimas. Todos codemos serlo. Compadezcámoslas, como se compadece al delincuente; odiemos al delito que afecta formas bellas y atractivas. ¿Pero hay medios de preservarse? me dirás. Creo que sí. ¿Recuerdas el conflicto pasional que motivó la serie de cartas que te he dirigido? Entonces, tu leal corazón te hizo protestar de una infamia femenina y sentiste que el grave desengaño te inducía á convertirte en misántropo: pero por fortuna, reaccionaste. Comprendiste la mentira y el fmgimién. to que te rodeaba como dorada y sutil tela de araña, experimentando... ¿lo digo? ¿por qué no? asco de quien te engañaba y de ti mismo. De aquí nació tu desesperación dolorosx Si hubieras estado completamente invadido por la ponzoña, quizá serías hoy uno de tantos desgraciados que arrastran su deshonroso bochorno por el mundo, efectuando bajezas sin fin, inconscientemente, con la pasividad automática de un alucinado. Las mayores enormidades te parecerían cosa llana y correcta, las traiciones adquirirían apariencias de sacrificio; el engaño insistente y traidor te adormecería falazmente, aniquilando todo discurrir sincero v noble de tu esoíritu. Hace pocos días se ha publicado una novela del insigne escritor P. Coloma, cuyas obras leíste siempre con deleite Te ja voy á enviar para que la saborees al salude tu mina. Hay en la sociedad negruras más espantosas que las del fondo de la tierra. Acuella Isabel Bureva, pérfida condesa, causa de las desventuras del pobre Boy, y la Rita Bolullo, duquesa de Yecla, con sus perfidias aterradoras, dejan muy atrás á la famosa Currita Albornoz. Es un libro que puede servir para estudiar las malas féminas que enloquecen y aniquilan á los hombres. Pero la mejor enseñanza de la obra del ilustre literato es la que sirve de lema á su obra: En la vida del hombre, sólo dos mujeres tienen cabida legítiuta: su madre y la madre de sus hijos. Fuera de estos dos amores, puros y sanios, son los ácm- á divagaciones peligrosas ó culpables extravíos. Qué verdad tan grande! ¡N la olvides, querido Pepe, no la olvides nunca i LAS MOSCAS Y LOS NIÑOS El profesor inglés Nutall lia hecho recientemente unos curiosos experimentos relacionados con las moscas, para averiguar su influencia en la transmisión de enferme- dades infecciosas. Espolvoreó estos inseo tos con polvos de color, y puso de manifiesto los peligros que ofrece su rápido aletear, que las permite trasladarse á, grandes distancias. Es, pues, un problema de higiene, que debe preocupar á las. autoridades sanitarias desde el punto de vista de la profilaxia. Otro doctor, Daniel D Jackson, de Michigan, ha reunido todo lo que se relaciona con el papel patógeno de las moscas, probando con estadísticas la mortalidad ocurrída por diarrea? en Brooklyn durante el periodo estival y la influencia del número de moscas destruidas en cada semana. Los cuadros formados son sumamente instructivos. Teniendo en cuenta que la mosca vive entre materias animales ó vegetales en descomposición, entre las cuales deposita sus huevos, alimentándose de larvas de los estiércoles excreta de animales, en cuva ali- LA CARIDAD CAPPUCCJNO