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ABC. DOMINGO 20 DE MARZO DE 1910. ED 1 C ON 1. PAG. 4. SCLEMNE SESIÓN VERIFICADA AYER BAJO LA PRESIDENCIA DE D. JOSÉ ECHEGARAY (1) Y LOS SRES. MENEftDEZ PELAYO (3) Y PIDAL (4) PARA ENTREGAR A D. EDUARDO SAAVEDRA (2) LA MEDALLA DEL PREMIO ECHEGARAY Sí, amigos míos... Será chic... ¡Será tres no puede menos de sentirse desconcertado, chic! Y si las Compañías de ferrocarriles como consecuencia natural de la compara spañolas hicieran un pequeño sacrificio, yo ción que establece entre las instituciones creo que media Península se trasladaría á políticas que aquí encuentra y las que dejó San Sebastián para proporcionarse la sa- funcionando en el país de su patria. Apatisfacción de contemplar esa maravilla de récele la constitución del Estado suizo como un caos, en el que considera punto menos fas maravillas. ¡Ver á los hombres volar! El milagro que hace un año realizó la ciu- que imposible toda inteligencia, toda armodad de Reims se reproducirá ahora en San nía, y hasta cree que una organización tal Sebastián... A Reims fueron el presidente de ha de conducir al organismo que la tiene á la República, los ministros, los aristócratas, continuos conflictos y á sucesivas y no inlos burgueses y los plebeyos que no vaci- terrumpidas algaradas. Imaginaos un país donde en un cortísimo laron en sacrificar unos cuantos centenares de francos... Es de creer que los aviado- espació coexisten diez y o: ho estados libres res que ahora van á San Sebastián serán y autónomos, formando, no obstante, una recibidos con el mismo entusiasmo que en- unidad política, a pesar de que no existe tonces, y sería de desear que el elemento ofi- unidad ni legislativa, ni de raza, ni de lencial desviara unos días su atención de las gua, ni de religión. Y como siempre creícosas políticas para dar mayor brillantez y mos, porque nos lo enseñar -1 de ese modo, que eso que aquí falta ton los cimientos resonancia á la iniciativa donostiarra. ¡A San Sebastián! ¡Que no se nos diga sobre que se asientan, con la condición sine que somos capaces de hacer un viaje de qua non, los Estados posibles, esperamos siempre veinticuatro horas para presenciar la muer- cuestión que surja el conflicto, se levante la que origine acate de seis toros y no nos interesa ver cómo be con lo existente, el rompimiento ySuiza dejando de ser los hombres se apoderan del espacio... en un momento- lo aue vino siendo hasta la JOSÉ JUAN CADENAS actualidaa. Pero esta idea que engendra el desconoDE NUESTRO CORRESPONSAL cimiento del pueblo suizo desaparece cuando incitados por ella misma buscamos los lazos de unión y, estudiamos el porqué de su permanencia á través de los tiempos, y encontramos entonces un patriotismo arraiN MENSAJE gado en las almas y una educación política Cuando el extranjero entra en Suiza y y social casi sin ejemplo, y en ello hallamos la sus gustos ó sus aficiones le llevan á leer lo clave y razón de lo que en un principio nos que los diarios de los cantones le cuentan, pareció vano é ilógico, permitiéndonos que á la extrañeza anterior la eclipse una admiración sincera por el pueblo que permite ser regido de este modo y qvie camina hacia su perfeccionamiento bajo leyes tan sabias que; en cualquier otro punto del globo re. sjdta- J rían peligrosas. Pero no es el encomio del país lo que intentamos hacer en esta crónica, aunque sin- tamos que lo merece y estemos dispuestos a hacerlo en otra ocasión. Estas consid; racio nes nos las h. i sugerido la inmensa labor que en los actuales momentos stá llevando 1 á cabo el cuerpo electoral. Raro es el cantón donde no se agita y, se resuelve por votacio- J nes populares un problema magno, que resuelven, cuando la ocasión llega, con una prudencia y buen sentido inauditos en las grandes masas. Un día es la reforma constitucional de la república ginebrina- otro, 1 la separación de la Iglesia y el Estado en la de Basilea; otro, Ja reorganización judicial del cantón de Tesino; en Zurich, la del Código de obligaciones; mañana, en otros cantones, cuestiones importantísimas como las e -inciadas. Siempre, el- pueblo, atento á lo que es su ideal ó su necesidad, bus: a dentro de sus leyes lo que cree su bien, sin atender á otras voces que las de cerebro ó de los eme t) or su ciencia y su nobleza llegaron á, inspirarle fe. Esta actividad de que hacemos mención no sólo se observa en los cantones, como órganos de un cuerpo superior. También en éste se estudia y se trabaja. Uno de los asuntos que más preocupan ya lo expusimos otro día: la reorganización del Departamento político. El otro no lo anunciamos EN LA ACADEMIA E E CIENCIAS EXACTAS Fot Rivera A B C EN SUIZA un t u m i KTIP-