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4 BC. SÁBADO t 2 DE MARZO DE 191 c. EDICIÓN i. -PAG. 6. mercancía en el mismo y en los países concurrentes, ya que por la cláusula de favor, vigente en todas las naciones de Europa, la ventaja á nosotros otorgada se hará extensiva á todas las demás; de los tletes marítimos y transportes terrestres, de las ventajas especiales que tal vez gocen aquellas mercancías en los países de origen, etc. Todos estos datos y muchos más deben tenerse en cuenta para justipreciar el favor obtenido, y estos mismos conocim entos son necesarios también para poder acceder á rebajas en nuestro Arancel que afectau á nuestra producción nacional. Y como es ea realidad muy difícil, más que difícil, imposible, que un sólo hombre, por grande que sea su cultura, ni aun muchos, puedan aportar todos estos antecedentes, indispensables para celebrar con alguna garantía esos tratos, de ahí la necesidad imprescindible en el negociador de estar en contacto íntimo y constante con todos los productores nacionales, que son los únicos capacitados para aportar ciertos datos indispensables, como, por ejemplo, el precio de coste de las mercancías. Las modificaciones que introduce Francia en su Arancel son fruto de su trabajo de investigación, en el que han intervenido todos los productores, comenzando el año 1903. Siete años. Y yo pregunto: ¿hay alguien ea España, centro burocrático, corporaciones agrícolas, industriales ó comerciales, que estén capacitados para determinar, al tratar con cualquier nación de Europa; no ya lo que podemos conceder, sino lo que vamos á pedir, y precisar y aquilatar, aunque no sea más que aproximadamente, los beneficios que ello supone á la producción y al trabajo nacionales? ¿No sería, pues, una locura entregar á la actual Comisión de Tratados, obra desdichada d l Sr. Moret, las inmensas responsabilidades de comprometer la firma de España en un Tratado de tarifas anexas? ¿Acaso la misma Dirección de Aduanas nuestra y la Junta de Valoraciones no han mostrado grandes deficiencias al redactar el Arancel de 1906, instrumento defectuosísimo, que en la clasificación indica gran desconocimiento de muchas industrias y producciones, su principal autor el señor Sitjes? Si el Gobierno, por motivos de apremio ó por otras razones que no vienen al caso, desea ó quiere tratar, prescindiendo de aquella legalidad en el Parlamento estipulada, y de ello debe beneficiarse alguna producción española, hágalo en buena hora. No hay que discutirla fórmula, 1,0 esencial, lo necesario, lo imprescindible, es que se tomen las garantías más elementales para evitar Un desastre; y éstas sólo pueden encontrarse en la intervención de los productores mismos en la Comisión, en donde deben aquilatarse y controlarse todos los intereses legítimos. Este es el deber del Gobierno, que todos le debemos Jexigir, y que, según declaraciones bien explícitas del actual p- esidente del Consejo, está dispuesto á ptorgar, y por ello merece un sincero aplauso, que á buen seguro nadie le ha de regatear. J. AGUILERA Con el general Marina se sentaron a mesa de S. A. sus ayudantes los Sres. llego, Bascaran y marqués de Martorell. considera: araos complacidísimos si fttese indultado, y ía satisfacción sería seguramente la inistna para cuantas personas reDrobaron en su día la actitud que tan cara le cuesta. a producción necesita para su desarrollo progresivo una cierta fijeza en las leyes económicas, especialmente en las arancelarias, lo cual exige de parte de los Gobiernos un gran espíritu de continuidad en ta política internacional. V España, desde el año 1892, entró resueltamente en el criterio proteccionista, que ramificó en la última revisión arancelaria de igc 6.1,o s nuevos aranceles, aparte de variaciones muy justificadas en la clasificación, fueron inspirados en el criterio de protección á todas las producciones nacionales, y para mejor fijar la estabilidad de las muevas tarifas se estipuló en la misma ley 3 e bases que la segunda columna, la míni ma, no podría variarse sin la intervención el Parlamento. El sentido que debía darse á esta disposición fue ¡aclarado en las discusiones habiüas en el Congreso, dando lugar á manifestaciones claras y terminantes de los jefes de los partidos turnantes en el Poder, señores Moret y Maura, según las cuales debía entenderse que toda modificación de la segun 3 a columna del Arancel debería acordarse por el Parlamento. De modo que tanto el Sr. Maura como el Sr. Moret adquirieron el compromiso solenine de no concertar Tratados de comercio que implicaran modificaciones en el Arancel sin la previa autorización del Parlamento español. v Este sistema de la intangibilidad de la se gunda columna, que es el legal, y el que ha sostenido siempre Francia, es indudablemente el más democrático, el que ofrece más garantías á todos los productores, porque testos tienen siempre el medio de defender á la luz del día, en reposada discusión parlamentaria, sus intereses; pero respecto á este particular no hay unanimidad en la opi nión española, ni aun en los partidos, ya (que el mismo Gobierno liberal presidido por el general I, ópez Domínguez concertó (el Tratado con Suiza, llevándolo después á la aprobación del Parlamento, á pesar de las protestas de una buena parte de la opinión, dfi la del partido conservador y aun de algunos distinguidos diputados del liberal, v Reconozco que lo mejor puede ser algunas veces enemigo de lo bueno. Creo que pueden presentarse ocasiones premiosas para el Gobierno que le obliguen á entrar en negociaciones con otros Estados para defender nuestra exportación. I,o s deseos de fleterminados productores, la presión que casi siempre hacen las fuertes sobre las naC ones más débiles pueden producir determinaciones en los Go iernos tue creo sinceramente debemos todos respetar. Pero lo que siempre y en todo caso debemos exigir es que los negociadores sepan perfectamente bien lo que llevan entre manos, que, cuando menos, concurran todas las circunstancias deseables oara evitar un total fracaso. Un Tratado de comercio en el que a cambio de ventajas que recibimos otorgamos otras equivalentes, es cosa difícil y complicada siempre, mucho más si es entre países que tienen criterios económicos y producciones agrícolas é industriales semejantes. Es necesario que el negociador tenga perfecta conciencia de las ventajas que recibimos en cada rebaja arancelaria obtenida, lo que supone necesarios conocimientos del mercado consumidor del país con quien tratamos; del coste de la producción de la L LOS TRATADOS DE COMERCIO REUNIÓN DE MINISTROS a las seis de la tarde se reunieron los mi nistros en la Presidencia, no para ce lebrar Consejo, según manifestaron á los periodistas, sino para cambiar impresiones acerca de varios asuntos de sus respectivos departamentos y para hacer entrega al señor Canalejas de los decretos que había de llevar á Sevilla. Coincidió la entrada de los ministros al Consejo, ó á la reunión, con el conocimiento de un telegrama particular anunciando probables avances en Melilla, y los periodistas preguntaron á los consejeros si tratarían de este asunto; pero ellos lo negaron, afirman- do que no tenían noticias de semejante p r o pósito de avance. Dijo el ministro de la Goberaacióa que no llevaba nada á la reunión, pero que á una de las próximas presentaría dos pro yectos de decreto: uno 1 modificando el dictado en Noviembre último sobre descentra lización municipal, y otro dictando reglas para la municipalización de algunos xser vicios. Duró una hora la reunión de ministros Estos dieron cuenta al presidente de los asuntos más de actualidad de sus respectivos departamentos, con objeto de que el señor Canalejas los tenga preseates al despa char hoy con S. SI. Se trató con alguna extensión de los asuntos de Hacienda y de Guerra y de los pre parativos electorales. Aunque los ministros se mostraron muy reservados, circuló insistentemente la versión de qae habían tratado de asuntos relacionados con Melilla; pero, repetimos, ninguno de los asistentes á la reunión confismó el rumor. El ministro de Gracia y Justicia llevo ai Consejo los decretos de indulto acordados en el anterior, con objeto de que el presidente los someta á la firma del Rey. El de Hacienda entregó al Sr. Canalejas los decretos referentes á la provisión del cargo de delegado de Hacienda de Jaéa y al traslado de otros dos funcionarios de la misma categoría. El ministro de Estado nu asistió á ¡a reunión porque á la misma hora se celebraba la acostumbrada recepción diplomática de los viernes. EL PKESIDEiVTB DE PALACIO Ayer cumplimentaron á S. M. la Reina doña Cristina el jefe del Gobierno, el general Marina y su distinguida esposa, el capitán general Sr. Ríos y el vicealmirante señor Cincúnegui. En el palacio de S. A. la infanta doña Isa bel se ha celebrado un banquete íntimo en honor del comandante en jefe del ejército de operaciones en el Rif, p l Sr. Canalejas- estuvo ayer por la inaña na en Palacio para despedirse de la Reina doña María Cristina. D spués fue al Consejo de Estado y allí coníerenció con el presidente de este alta Centro consultivo, Sr. ullón, tratando ds diversos asuntos de interés general pert dientes de resolución. Luego tuvo otra entrevista coa el cornil sario regio de Pósitos, D. Eduardo Gullón, en el despacho oficial de éste. Examinó el presidente elfuncsonamiento de esta institución y el resultado de sus ser vicios, cambiando impresiones con el comi sario sobre la conveniencia y necesidad de desarrollar sobre la base que los Pósitos ofrecen un germen de crédito agrícola. Este será objeto de especial estudio é interés de parte del Gobierno, y á tal efecto se dictará en breve la correspondiente disposición que ha de preparar la ley que será recabada de las Cortes. -Se trata- -decía el Sr. Canalejas á los periodistas- -de afirmaciones coacretas y compromisos contraídos con la opision du- im. il lili ¡n nuil ni. UI ¡I II E: IH lian wimrrní -mniiminmrinnm- nnriiriirH im n íi n i i n n i