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ABC. JUEVES JO D E MARZO D E 1910. EDICIÓN j. PAG. 4. LAS FIESTAS DE SANTO DOMINGO EN CÓRDOBA Fot. Montilla GRUPO DE SEÑORITAS QUS OBTUVIERON LOS PRIMEROS PREMIOS EN EL CONCURSO DS PAREJAS TÍPICAS DEL PAÍS DE NUESTRO CORRESPONSAL ABC EÑT SUJZ pONDEN DE UN ESPAÑOL Un veredicw t 0 condenatorio del Jurado de Ginebra ha impuesto al fespañol Martí Bartés la pena de veinte años de reclusión. Estaba acusado de haber perpetrado, juntamente con un francés llamado Vicent, recientemente juzgado por los Tribunales de Lyón y condenado á reclusión perpetua, el asesinato, con robo, del desgraciado Deshusses. 131 procesado protestó siempre de su inocencia con una energía sostenida. Sin permitirnos dudar de la justicia del fallo, quizá expresara nuestro sentir la afirmaeión de que Martí no tornó en los hechos la participación que se asegura. Hay un detalle de este proceso que nos hizo pensar así, quizá extraviando la serenidad de nuestro juicio. El detalle es que Martí esperaba la comparecencia del condenado Vicent con verdadera ansia. En las declaraciones de éste tenía indudables esperanzas de salvación ó de atenuación. Cuando Vicent entra en la sala, el rostro de Martí se anima, sonríe, le acoge con una mirada llena de alegría. Vicent, cínico, implacable, conociendo ya su condena, narra los hechos con descoco infame, acumula sobre su compañero cargos y cargos á cual más pesado, á cual más abrumador. Entonces Martí, sorprendido, horrorizado, palidece, suplica, desfallece, y con sus últimas energías grita: ¡Mentira, mentira! ¡Soy iuo cenlc! Es posible que sea muy justo este fallo. Jueces expertos lo han pronunciado, un Jurado ilustrado lo dictó así. Pero los que asistimos á aquella transformación, á aquella muda escena, algo punzante nos hirió el corazón cuando oimos la dura sentencia; no pudimos menos de dejar entrar en nuestra conciencia al diablo de la duda. Es posible que siendo jueces condenáramos como los que lo son han condenado; pero, por nuestra fortuna, no lo somos. Tenemos derecho á creer que ese hombre es inocente y á compadecernos de él; podemos absolverle en nuestra conciencia. ¡Cuan triste debe ser que una ley insensible oblig ue á un corazón á no sentir piedad! cho, Pió X sabe y afirma que la única Me narquía posible en España es la que ho existe; que lejos de intentar destruirla, Papa actual, como sus dos antecesores, inclina más á robustecerla, y que si algún Corte europea desea- sinceramente que do Alfonso XIII ocupe su trono, esa Corte seguramente la romana. Al citar el título de este importante dis rio, no podemos impedir que nuestra plt ma estampe la expresión de simpatía qu sus columnas deben inspirar á los españe les. En aquellos amargos días en que p recia que el mundo se ponía de acuerd para humillarnos, insultarnos, deshonra nos; cuando los gritos más infames- -ünitni nemmisse horre -sonaron en casi toda E La Gacelte Lau ropa y una inmensidad de... equivocade ruevos ASUNTOS sanne publicó de día lanzaba acusaciones viles sobre nuestra pí el 3 un interesante artículo que envió su co- tria, este periódico, mejor que muchos espí rresponsal en Roma, en el que trata única- ñoles, se mostró amigo decidido de la jusí mente de cosas de España. Dice que con cia, hizo campaña en nuestro favor y durai motivo de la subida al Poder del Sr. Cana- te muchos días- -tantos, que al cabo de u lejas es posible que comiencen las negocia- mes de aquellos sucesos lo hacia aún, -si ciones de este Gobierno con la Santa Sede desfallecer, dedicaba largos artículos, pág para la reforma del Concordato, y deja ver ñas enteras, á reivindicarnos, á sostener di que la curia romana no pondrá grandes obs- ras polémicas, á reproducir declaracione táculos para llegar á un acuerdo si el Poder textos legales y cuar. tos datos podían se español quiere entablar estas negociacio- vir para la caballeresca empresa de devo nes, dentro de un espíritu de paz y eoncor- vernos el nombre sin mancha que mer dia. Niega que la reciente visita de D. Jai- ciamos. me al Papa tenga el alcance que le atribuEl cronista siente por él la gratitud m yeron algunos periódicos españoles, y afir- profunda, la más viva simpatía. Cuando lt ma que no tenía aquélla otro objeto que diarios españoles callaban, éste hablaba v: continuar las relaciones de amisiad que el liente y enérgico; nunca podrá olvidar cardenal Sarto sostuvo con D. Carlos desde que esto escribe la voz amiga que, sin int hacia mucho tiempo. Afirma que lejos de res ni concupiscencias, rompió una laii conspirar con los cañistas, como se ha di- en favor de su tierra y le dio el consue! nirnrrrniin Hnnarmí- riiniiirnrrrii nri r 11 TTT 1 i i n n n n m n i i m i n i f l E l l l t r r m m n t i! n f i n n i n r T T n r p n n í r n í i i n m i- -Tinr-