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A B C MIÉRCOLES 9 D E MARZO D E 1910. EDICIÓN t. PAG, n na letra y que en aquel momento no poseía dicha suma. -Entonces, vendremos mañana. -Bueno; mañana os entregaré el dinero. 1 Ante aquella promesa, Pereira y Nógueira se retiraron tan contentos y haciendo el menú de la merienda que habían de comerse é costa de Victoriano ómez. Enterado de lo que ocurría el letrado de ia Sociedad de tahoneros, Sr. Senra, lo comunicó al comisario del distrito del Congreso, Sr. Cuevas, y éste comisionó á dos de sus más finos y avispados subalternos, los Bres. Quijano y ftarcía, para que, disfrazaSos de oficial de pala el uno, y de repartidor de pan el otro, se introdujesen en la tahona. A la hora convenida se presentaron Pereira y Nogueira en el dicho establecimiento. Hízolos pasar Victoriano, y sobre poco más ó menos les habló así: -Siento mucho no poderos dar las 50 pesetas ofrecidas... Los negocios están muy malos; la harina está más cara cada día; el Municipio nos trae fritos á fuerza de irapuestos, etc. etc. -Pues si no nos da usted las 50 del ala, hoy mismo presentamos la denuncia, y, además del descrédito que cae sobre la casa, en dinero le cuesta á usted más. Al oir estas paladinas declaraciones se presentaron en escena inopinadamente el oficial de pala y el mozo, es decir, -los señores Guijarro y García, y detuvieron á Pereira y á Nogueira, á los cuales le fueron ocupados un cuchillo de cocina capaz de- cortar un pelo en el aire, una navaja de ocho muelles y una garrota de las que usan Jos vigilantes de Consumes para luchar con Ws matuteros. Pereira y Nogueira ingresaron anoche en los calabozos del Juzgado de guardia. 1 EL BOXEO EN LONDRES LOS GRANDES ESCÁNDALOS LA BOLSA Véase la sección d e Colocaciones en la página Í 5 de este número. Batallón Cazadores de Segorbe, núm. 12: Soldados Juan Céspedes Mata, 1.000 pesetas; Antonio Megía Arribas, 1.000; Rafael Baena Navarro, 1.000. Batallón de Cazadores de Mérida núm. 13: Cabos José Segarra Falcó, 1.000 pesetas; Antonio Aragón Calvo, 1.000; Cipriano Pardo Gil, 1.000; soldado José Piquet Calvo, 1.000; cabo José Aparicio Hernández, 1.000; soldados Pancracio Urios Ramón, 1.000; Juan añez Mañoz, 1.000; Miguel Palanques Capdevila, 1.000; cabos Jacinto de Miguel Marco, 1.000; Félix Martínez Arnedo, 1.000; soldados Ignacio Ortega Jiménez, 1.000; Santos Ara Vizcarra, 1.000; cabo Celestino Majo Simó, 1.000; soldados Laureano Ponzón Seral, 1.000; Miguel Torrent Ortiz, 1.000; José Albalate Solsona, 1.000; José Peña Redón, 1.000; Ramón Vicente Ballestín. 1.000; Justo Lafuente García, 1.000; José Acín Escartín, 1.000; Francisco Arruque Arenzana, 1.000; Joaquín Pérez del Corral, 1.000; Bamtista Beltrán Ganau, 1.000; Pablo Cirés Bastaros, 1.000; Joaquín Llombart Caballer, 1.000; José María Jiménez y Jiménez, 1.000; cabo Pantaleón Amulo Vallejo, 1.000; soldados Formerio López Moreno, 1.000; Vicente Martí Viljalba, 1.000; Manuel Porcar García, 1.000. Suma y sigue, 520.975. UNA ESTAFA DE CINCO MILLONES POR TELÉGRAFO S, 8 UN MUERTO DE UN CABLE PUÑETAZO RETAZOS HIGIÉNICOS POR LONDRES, 8, 1 0 A las doce y media de la tarde ha sido de J tenida por la Policía y puesta á dispo sición del juez de instrucción una persona conocidísima en París, M. Duez, liquidador, general de los bienes de todas las Ordenes religiosas de que se incautó el Estado en cumplimiento de la ley del Ministerio Combes. En el mes de Marzo del año pasado mon sieur Duez solicitó del Tribunal del Sena que se le admitiera la renuncia de su cargoa fundada en motivos de salud. El Tribunal dictó un auto accediendo á la demanda y nombrando para substitairle á dos liquidadores que funcionaban bajo sus órdenesa Monsieur Duez continuó, sin embargo, des empeñando el cargo de administrador jtu, dicial. Monsieur Duez pidió un plazo para la rea dión de cuentas; concedióselo el Tribunal pero como el plazo transcurriera sin que el ex liquidador presentase los documentos y justificantes de su gestión, el Tribunal en 1 cargó á los substitutos de M. Duez que realizasen inmediatamente una liquidación pro visional. La labor resultó tan complicada y tan co fusa, que fue necesario suspender las operaciones y nombrar un nuevo perito, moni sieur Lemarquis. Este advirtió desde el primer momento la existencia de varios desfalcos de grandísima importancia. El Juzgado mandó inmediatamente com parecer á M. Duez para pedirle explicaciones. Monsieur Duez ofreció que en el térmi- no de veinticuatro horas restituiría las can tidades de cuyo desfalco se le acusaba; pero como transcurriera el plazo sin cumplir st promesa, esta mañana quedó detenido. p a l t a nn millón El periódico Le lemps, en una interesantísima información que hace esta tarde del asunto, asegura que las cuentas de la liquidación de los asuntos de derecho z mún hechas por M. Duez, y que ayer tarde presentó M. Lemarquis al juez instructor de la causa, M. Albanel, arrojan un déficit aproximado de un millón de francos. uatro millones más. Pero todavía es de mucha mayor importancia el desfalco que se descubre en las cuentas liquidadoras de los bienes privatl vos de las Ordenes religiosas. Aunque todavía no se puede apreciar i cantidad exacta, porque M. Lemarguis n ha tenido tiempo aún de examinar y sotejar todos los antecedentes, se asegura que el déficit se eleva á la importantísima can tidad de cuatro millones de francos. Le lemps dice que el propio M. Duez lo ha reconocido así esta mañana al ser inte- rrogado por el juez instructor. La noticia ha producido enorme sensa ción en París. No se habla de otra cosa. Es indudable que este auto constituirá! durante muchos días el affaire sensacional que necesita constantemente la curiosidad malsana de París. spxpiicación oficiosa. i La Agencia Havas ha publicado estai noche una nota de carácter oficioso tratando de justificar la intervención en este asira- j to del ministerio Briand y el Tribunal del Sena. Dicen en ella que M. Briand, como sninis tro de Cultos, se aabía ocupado repct 1 1 5 veces de este asunto y había enviada ai- e Suceso. Celebrábase un sensacional asalto de boxe entre el ex campeón de la Marina, Curlie Watson, y Franck Inglis, campeón irlandés. Durante la primera parte del asalto los dos combatientes sostuvieron la lucha con jran habilidad. Después de un corto descanso! comenzó iiuevamente el asalto, que terminó con una serie de formidables golpes propinados por ¡Inglis á su adversario. El desgraciado Watson cayó al suelo é inlentó incorporarse. Inglis aprovechó este instante para asestarle un tremendo puñetazo, que dio definitivamejpi p en tierra con el luchador. Recogido Watson, que había perdido el conocimiento, cuantos esfuerzos se hicieron para reanimarle fueron inútiles. Tres horas más tarde el infeliz boxeador murió sin haBer recobrado el sentido. El Wonderland, concurrido ringundel East End, ha sido ayer teatro de trágico REPARTO f DE SOCORROS I Ista 51. Suma anterior, 480 975. 1 Batallón Cazadores de l, erena, núm, 11: Soldados Cándido Ramos Esteban, 1.000 pesetas; Martín Gómez Aranas, 1.000; José Ortiz Barragán, i.ooo; Victorio Luengo Fernandez, 1.000; Fiancisco Farelo Fuente, í 000; Juan López Santos, i. coo; Andrés Itui ¿Péiez, T. OOO. fp. a I o s CHALECOS Y La mayora sparte de 1 iSiPFrfOMF- l a s d o l e n c i LASAPECCONE enfriamiento q e por sufren PULftU NARfcS los pulmones entran por la espalda, siendo, por tanto, la región posterior ó dorsal de estos órganos respiratorios la que primero se congestiona y anormaliza: el frío, obrando como elemento morboso, hiere como los cobardes, por la espalda, con má frecuencia que por el pecho, y esto es debido, especialmente en el hombre, á deficiencias en la indumentaria del traje, sobre todo del chaleco, que es, tal como se usa, verdaderamente antihigiénico. Los profanos piensan que los catarros, bronconeumonías, pleuresías y pulmonías á frigore, es decir, por enfriamiento, entran todos por el pecho, y así, sólo se preocupan de abrigar á veces con exceso, esta región del cuerpo hasta con nocivas y antihigiénicas pieles de liebre ó conejo, dejando en cambio la espalda casi desabrigada, y digo casi desabrigada, porqse los chalecos todos carecen de abrigo por esta parte. La tela correspondiente á la espalda de esta prenda del vestido masculino debe ser de paño igual á los delanteros del pecho, á fin de que abrigue de idéntico modo por todo el tórax, y de esa forma se evitarían muchas afecciones pulmonares por enfriamiento que entran por la espalda, como dejo expuesto. Quien quiera, pues, evitar en lo posible estos enfriamientos, sobre todo en invierno, otoño y primavera, que encargue al sastre le confeccione los chalecos con espaldar p paño. LSR. CORRAL Y MA 1 RA