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ABC. LUNES 7 DE MARZO DE 1910. EDICIÓN PAG p l toro que cerró plaza en esta emocio nante fiesta era de D. Jenaro López, negro como sus hermanos y también pequeño y cornicorto. Como sus hermanos, resultó el torillo voluntarioso, y tomó seis puyazos, uno de Pepe Granados superior, por lo que le ovacionaron al hombre. El debutante Vila trabajó sin descanso, llevando él solo el peso del tercio y oye ido muchas palmas. Entre Doble y Manuel Yus clavaren dos pares y dos muy bien puesto an par del Doble. Yus sesgó de sobaquillo con vuelta de todo. El joven Vüa toreó muy desconfiado, aburrió al toro, nos aburrió á nosotros y se aburrió él. Al herir aun estuvo más desconfiado, y todas las veces que entró no quiso tratos con los pitones. Tres pinchazos y inedia delantera alargando el brazo C n la enfermería. Juan Cecilio fue curado de una contusión en el hueco poplíteo Pacomio Peribáñez, de un varetazo extenso en la región torácica izquierda y una contusión de segundo grado en el hueso frontal. Les asistieron los doctores Covisa y Taboada. El público creyó que había sido mucho más lo de Pacomio; pero afortunadamente no fue nada de importancia. i T? a or cornamenta que los anteriores te nía el tercero, que también era negro 3. muy íiuo áe cabos. ül de? itante, Francisco Vila, da unas verónicas, d? las que se revuelve rápidainen ¿e el de D. Jenaro, y el chico demuestra que no es un loco. Fue voluntario el toro, y entre Granados y Temerario le clavaron cinco puyas, la última, de Granados, superior, aunque tohiando al toro demasiado cerca. Hubo una caída, y el de D. Jenaro pasó algo huido á palos. Vilch. es y el Doble colocaron dos pares y medio; el par del segundo, bueno. Y vamos á ver al valenciano debutante. Con la muleta para bien y está valiente, no tlesconociend el terreno que pisa. ¡Lástima que no sea aigo más garboso! I a primera Vez que entró á herir se desvió y no quiso hacer mucho al dar un pinchazo; pero en la Segunda acometió bien y llegó con la mano al pelo, quedándose en la cara al dar una estocada contraria. Dos intentos, y dobla el toro, escuenando tina ovación el joven de Valencia. eyl cuarto fui de D. Luis Baeza, antes de López Navarrr; negro, grande, cornalón 3- Gon el pelo del invierno comple atnente íntegro. Completamente manso fue el toro, y le hicieron cumplir con gorras, sombreros y llevándole á la querencia de los chiqueros. En esta guisa le pincharon cuatro veces sin hacerle sangre, derribó en dos 5 murieron des jacas. S- Zurita inauguró el teVcio segundo con un par telefónico, y Veguita dejó otro muy bueno, á pesar de entrar con la salida muy difícil. Zurim cerró con otro ni fu ni fa, y illegó la hora de que Juan Cecilio ejecutara al buey. Manso seguía éste y arropado en las talcas. El espada toreó cerca en algunos pases, aunque tardó en decidirse, pues al emtoezar estuvo desconfiado. Con mucha vergüenza entró Juan á matar, y pinchó en lo alto, saliendo empitonado y derribado, sin consecuencias. i Se levantó muy valiente y decidido, y 4 íras dos ó tres pases muy cerca entró de ¡recho y biea para dar media buena, que hondada con un capotazo bastó. También jíiié suspendido, derribado y pisoteado, y cuando cayó la res marchó á la enfermería, (Muchas paltnas. t f e Baeza fue también el quinto, negro, lombardo, listón, basto y feo. Mucho más manso que todos los mansos, ni una sola vez miró á los caballos, y se dio ¡orden de que fuera fogueado. i F esquito y Palomino clavaron tres pares ly medio de las pirotécnicas; muy bueno un parde Palomino, y Pacomio salió amatar tostón. ogida de Pacomio. Cerca y solo, aunque algo movido, toreó mejor que merecía el buey, pero haciendo la faena más larga de lo debido. Cuadró el toro y entró valiente á dar un pinchazo contrario, saliendo cogido por la ingle ó el costado derecho, canipaneándole ¡y derribándole. Se levantó y dobló la cintura como coa muestras de estar muy dolorido, y fue retijrado á la enfermería, entre la gran emoción ¡del público. -El tercer espada, Francisco Vila, cogió los trastos y tras pocos p ses dio un pin. chazo delantero, saliendo atropellado. Otro lo mismo y raeOLa también delantera alargando e brezo y siuendo por la c? ra. t Otro pinchf. io, ieii a adcats a y contraria y se cc co. EN TETiiAN Oara la inauguración de la temporada nos ofreció la nueva Empresa, que, según se dice, viene dispuesta á economizar pólvora, seis novillos de Ripainilán, hoy de Bertólez y Torres, de Colmenar, y tres espadas que, sin ser fenómenos, sostienen decorosamente el pabellón taurino. A las tres y media asoma Tetuán. la fila el usía de cha por humillar el novillo al. emprend er eS espada el viaje. Sigue pasando r. uiy iUente, y entrando sobre cort 1 v o u cic; i airobas de agallas, hunde lo i) el? sto ue en lo alto, saliendo limpio de ía sucre: (Ovación. Cuarto. También coiorao. A ia s ¿üda se arroja un espontáneo, y dsspjcs de inerte lucha es arrojado de la pia Toma el toro cuatro puyazos de Charo creciéndose en las últimas v ras. Constante Martínez y su compaííero no logran entusiasmarnos con los palos. Alvarado brinda á los del sol, y con bastante movimiento en los pinreles empieza á pasar, adornándose con más habilidad qne arte, y, entrando sin apretarse, agarra media un poco perpendicular y delantera. Luego intenta descabellar á pulso, sin fortuna, Quinto. Negro, bragado. Acepta de refilón cuatro varas, y hujendo siempre hace difícil la lidia. Los banderilleros pasan lo suyo para cumplir su misión, y Juan Domínguez, sin intentar sujetar al fugitivo bicho, nos hace la velada insoportable por lo aburrida. Aprovechando señala dos pinchazos, luego en la misma forma tiene la suerte de colocar una honda, que mata Sexto. Colorao. Merino, ai intenta! lan cear de capa, sin necesidad alguna, se vio comprometidísimo, saliendo derribado y á punto de recibir dos tremendos hachazos que el enemigo le tiró. Toma el pavo tres varas. Gregorio Castejón se adelanta y aprove cha un buen par. Espejo deja el suyo cuarteando, y el primero, de frente, coloca otro superior Merino, provisto de muleta y estoque, hace una gran faena de valiente más que de torero, y entrando recto como una vela hunde todo el estoque en los rubios. (Ovación. Los toros, en conjunto, muy manejables De los maestros, Me tino. La entrada, buena. i T urante la lidia del tercer toro ingresó en la enfermería el picador Trianero, coa I a tibia izquierda fracturada. Después de recibir los auxilios de la ciencia fue conducido al Hospital de la Princesa. Aparecen las cuadrillas, capitaneadas aor Alejandro Alvarado, Juan Domíngue 2 y Mariano Merino, las que, después de saludar, cambian los capotes de lujo por los de brega. El primer enemigo es colorao barroso y corto de pitones. Acepta tres caricid s de los montados, una buena de Alcalaíno. Kn un quite se ve comprometido Alvarado. Constante Martínez y otro clavar tres pares en cuatro tiempos, y Alvarado empieza con la zurda, saliendo en un pase natural alcanzado por el desarrollo individual. Resulta ileso y con las taleguillas rotas. Sigue más desconfiado, y sobre tablas larga un pinchazo. Repite con media perpendicular y delantera, de la que se echa el novi lo. (Palmas tibias. Segundo. Del mismo tipo y pelo que el difunto. La pelea en varas KO trece nada ae notable. Vacuna y Manuel Martos cumplen con ios rehiletes. Juan Domínguez torea tranquilo de muleta y eerca, señalando un pinchazo entrando bien. Luego coge media un tanto delantera que basta. (Algunas palmas. Tercero. Con idéntico traje que sus hermanos, pero más adelantado de defensas. Mermo marca un recorte capote al brazo; luego señala dos verónicas, y el toro se fuga. Toma el bicho cinco puyazos coa voluntad y poder. El picador Trianero ingresa en la enfermería. Espejo deja medio par. Uno Castejón, Cintrando muy bien. Sigue Espejo con o. ro bueno y cierra el tercio Castejón cou otro superior aprovechando. (Psltuas. Merino emplea u la b- i faei. a de mule. s, que es ce si s cou Q QS. í ctra y Din- EL SUCESO D e ll primer aviso. Próximamente á las nueve de la ma nana, el juez de guardia, que era el del Hospital, recibió el aviso de que en el piso principal de la calle de Don Felipe, 9 se había declarado un incendio, y de cuyas resultas había muerto abíasada una señora. Momentos después, y con la rapidez que la urgencia del caso exigía, se constituye al Juzgado en la casa del suceso, comenzan lo la instrucción de las diligencias de rigor. Tambiéa acudió á la casa mencionada si servicio de incendios, al mando de su jefe il Sr. Monasterio. C l dueño del cuarto. -Se llama D. José Robles, tiene sesenta años y es comandante retirado. Ha declarado que hace unos treinta años, y hallándose de guarnición en Burgos, se hospedó en casa de María Mariscal Figue- roa, con la que al poco tiempo entabló re- laciones de carácter íntimo. Que ambos regresaron á Madrid hace al gunos años, estableciéndose en la casa e que se ha desarrollado el suceso. Entre los vecinos de la casa se decía que la protagonista de este cnrnsn ó accidente, pues este importante detalle queda por aclarar, era mujer de carácter violento, extremadamente celos? y nuy af c. CTcda s! s bebidas esointussas. Este extremo q eda pieu Jiertc ác- ic a AYE R I mullí HIHII T T M I T I