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A. B C. LUNES 7 DE MARZO DE ¡91 o. DICION i. PAG. 6. laza, se celebrará una comida en su honor en la Legación del Japón, á la cual, según nuestras soticias, asistirán las damas de guardia con S. M. la Reina c. Infantas, más los jefes de Jas respectivas Reales casas, marqueses de Aguilar de Canipóo y Sanfelices de Aragón; ministro y subsecretario de Estado, Sres. García Prieto y Pina; ministro de Marina, Sr. Arias de Miranda; iütroductor de embajadores, señor conde de Pie de Concha; personal de la Legación y el Sr. Jarama, cónsul del Japón. rras, no fancionaba ¡v, sin embarco, se su- tragaban con a reara de sus b áes los gastos de médico, farmacéutico, practicante, administrador y secretario. En ía misma provincia, el de Almenara, esfab i en ruina y desaparecían del edificio hasta los hierros y las maderas. El de Veracrnz, en Medina de Panar, fundado por el condestable de Castilla D. Pedro Fernández de Haro, para pobres y caminantes, no albergaba á ningún asilado. La lista- sería interminable. Se dejaban abandonados los edificios, se malvendían los bienes de las fundaciones, se filtraban y desaparecían los fondos y rentas, se perdían los documentos y cuentas justificadores de la inversión de capitales é intereses. Se necesitaba, para poner orden en este inmenso desarreglo, una acción eficaz y perseverante. Dificultaba la acción del Estado la prevención, en parte justificada, que respecto á la gestión fiscalizadora del Estado había animado á los mismos fundadores de los establecimientos benéficos. Algu os de ellos, como en la fundación de Villandrando, en Palencia, habían dispuesto que se evitase toda intervencióh del Estado en los fondos y bienes, y que antes de consentirla se hiciese cesión interina de los bienes hasta á Gobiernos extranjeros. Contra este fuerte y tradicional espíritu de prevención y hostilidad había que reaccionar. No se podía lograr sino con una gestión recta, escrupulosa, íntegra, impecable; era preciso también interesar á todas las clases sociales, en especial á las proletarias, en la buena marcha y perfecto funcionamiento de toda fundación, á fin de que su interés y cuidado constituyera para ella la mejor garantía. En esta labor puso empeño extraordinario el Sr. La Cierva. Procedió el ministro á la reorganización de las Juntas de Benefi cencía. Se dispuso que se reunieran por lo menos dos veces al mes. Se obligó á los gobernadores á que dieran puntual cuenta de sus recursos. El cargo de secretario de las Juntas de Beneficencia es importante, decisivo, para su marcha. Podían éstos nombrarse libremente. Se procedió á una selección y se ordenó que fuesen los secretarios nombrados por concurso. Se puso mano en la reorganización de los Archivos. Pidió el ministro que le fuera remitido un índice de los expedientes de fundaciones que figuraran en ellos. Se ruando á los gobernadores que para la ordenación de los Archivos facultasen personal á las Juntas; se añadió que cuando éste no bastara se aculiera al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios. Las Memorias que antes no enviaban los gobernadores fueron enviadas ahora. Se las redactó después de detenidas visitas á los establecimientos de sus provincias. Se creó en Madrid, á fin de unificar la inspección de toda España, la Junta Superior de Beneficencia. Se dotó á la Dirección general de Administración local de dos abogados del Estado que entendiesen en ¡os asuntos de beneficencia. Se creó en la misma Dirección un negociado especial, en ccmunicación con la Deuda pública y para conocer en las operaciones que realiza aquel Centro respecto á la emisión, conversión y liquidación de láminas. Se suprimieron los agentes en la gestión de asuntos de beneficencia: agentes entre cuyas manos se quedaba el 40 y el 50 por IOQ del va. or de las láminas. Se ordenó que las fundaciones no pudiesen percibir los intereses de sus bienes sin presentar un certificado qtie los autorice para cobrarlos en los vencimientos del año siguiente al de la aprobación de las cuentas. A fin de que no escapen ala acción del Protectorado las nuevas fundaciones que se establezcan, se dispuso que los notarios envíen á las Juntas provinciales y al ministerio copia de las cláusulas testamentarias en que se disponga alguna fundación. Se estableció un servicio especial ea la sección de cuentas, en el cual, al ser examinadas éstas, se anota el sobrante ó superávit que en ellas aparece y se previene inmediatamente á los patronos para que lo apliquen á aumentar el capital funcional. En los desvanes del ministerio de la Gobernación estaban abandonados, tirados. montones de legajos y expedientes de beneficencia. Se cSmenzó la enorme, abrumadora tarea de revisarlos y catalogarlos. Uno por uno, fueron examinados trece mil expedientes. Se los clasificó por medio de un sistema de tarjetas ó fichas. Cada ficha correspondía á una fundación; luego, en otras tarjetas auxiliares, anejas, se expresaban los principales conceptos relativos al expediente; finalmente, unos indicadores metálicos, comprensivos de varias categorías de fundaciones, marcaban en grandes grupos el estado general de éstas. Así, con el índice, cuidadosamente ordenado, á la vista, puede tenerse idea exacta del estado de todas las fundaciones de España; mercad al índice es posible vigilar, inspeccionaré iuvestigar! a marcha de las fundaciones, los pleitos en que están empeñadas y el despacho de los expedientes relacionados con las mismas. La obra realizada por el Sr, La Cierva eii beneficencia, como acaba de ver el lector, ha sido fecundísima. Secundó ea su empresa al ministro el Sr. Marín de la Barcena, director de Administración ioeal. Redactó escrupulosamente el Sr. Marín de la Barcena la Memoria que precede á la estadística publicada por el ministerio. Pocas lecturas tan interesantes como la de este Tolaminoso libro. El sociólogo y el historiador pueden estudiar en estas páginas el estado de nuestras instituciones benéficas, la; intensidad del altruismo en nuestro pueblo y la evolución que á través de los siglos, fluctuando de los fines religiosos á los médicos, y de éstos á los pedagógicos, ha i siguiendo la idea de beneficencia. AZ 0 R 1. N pSENEFlCENCI A N o podía el Sr. La Cieráj v a (j e j at ¿e poner su atención en los complicados y abandonados asuntos de la Beneficencia. Notable ha sido Su labor á este respecto. La beneficencia pública está ejercida en España por el Estado, la proviu ia y el Municipio. La beneficencia priva a ia constituyen las fundaciones y servicios particulares. Cuida de la beneficencia pública el ministro de la Gobernación; ejerce el ministro su protectorado en lo que atañe á lo privado. En los pueblos, la beneficencia está representada principalmente por la asistencia médica á los pobres, por el suministro de medicamentos, por el socorro á los viandantes. Casas de misericordia, de huérfanos y de expósitos, hospitales, asilos para ancianos, manicomios, es lo que compone el núcleo de la beneficencia provincial. La general ó del Estado la forman aquellos establecimientos que dependen más directamente del ministro, y que son como modelos á que se han de ajustar todos lasdernás de la nación. Las Ordenanzas municipales y los reglamentos de los Ayuntamientos y Diputaciones regalan el funcionamiento de los establecimientos y servicios provinciales y municipales. La instrucción de 1899 establece, en cuanto á la beneficencia particular, que corresponde al ministro de la Gobernación clasificar, ciear, agregar ó modificar los establecimientos, así como la aplicación de los fondos sobrantes ó créditos caducados; corresponde también al ministro autorizar á los representantes de las fundaciones para acudir á los Tribunales y vender sus bienes; corresponde asimismo, finalmente, el nombramiento, suspensión, destitución y renq. vación de las Juntas provinciales, municipales y de patronos. Después de expuesta la labor que por el ministro debe ser realizada, digamos el abandono tremendo, el ñesoiden y la confusión extraordinaria que en materias de beneficencia existía en nuestro país. En primer término, todos los servicios de beneficencia provincial y municipal eran desconocidos del ministro. No se cuidaban de tal asunto los ministros de la Gobernación. La Memoria que anualmente tienen obligación de enviar los gobernadores no era enviada. Las visitas que los mismos gobernadores deben h car álos establecimientos benéíicos de u. provincia, si eran efectuadas, se efectuaban raras veces, someramente y sin que constituyeran un sistema y una fiscalización é inspección constantes. En cuanto á la beneficencia particular, todo cuanto se diga es poco para ponderar el desconcierto y los enormes abusos que en ella, tradicionalmente, secularmente, imperaban. Citaremos como muestra algunos casos. El Hospital de Santa Adela, en Madrid, llevadiez y ocho años desde la fecha en que se creó sin haüerse puesto aún en condiciones para albergar enfermos. (Hoy se están terminando las obras gracias álos esfueizos del Sr. La Cierva. En Cuenca, el Hospital de Nuestra Seícra de Gracia, fundado en 14.14, dotado con jrau carnero de casas, viñas, huertas y tie LA OBRA DE UN MINISTRO v FERROCARRILES SECUNDARIOS los ingenieros Ayer salieron para PalenciaManuel Bellido D. Eugenio Ribera, D. y D. José La Roza, para dar comienzo á las obras de los ferrocarriles secundarios de Palencia y Villalón, que han sido encomendadas á la Compañía de Construcciones qae dirige el primero de dichos señores, por la Sociedad española de ferrocarriles secundarios. Estas líneas tendrán una loagitud de no venta y seis kilómetros, y se construirán en un plazo de dos años. Serán los primeros ferrocarriles secunda ríos que se construyan ea España, amparados por la ley de D. Augusto González Besada, á quien con este motivo felicitamos calurosamente. CONFERENCIAS DOMINICALES Pfn la tarde de ayer dio sa. oaarta confe rencia dominical, en la iglesia parroquial de San Ginés, el sabio padre agusti no D. Zacarías Martínez Núñez. Con gran facilidad de palabra comenzó su conferencia, combatiendo acertadamente las teorías materialistas en los siguientes! puntos: La evolución materialista y la inteligen cia y el alma del hombre. -Propósitos de la evolución materialista. -Origen de la vida psíquica. -Alteraciones del Ig jsiiicado de la palabra inteligencia. -í i untos. Qué es Ja inteligencia. -Prora: n cntos li ¡ITIHUIII i m m r m í TiinnmiinirrwiiinrriimiitT- nniniinH