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BIBLIOT fl DL MARIO A B C -Escuche- -le dije... -Hace poco había una escalera cer- cno, estrechísimo fue á veces ese círculo... Mas, por estre ¡ca de su ventana de usted... cho que fuera, resultaba inmenso, puesto que sólo verdad- ¿Qué escalera? No he visto escalera alguna... ¡Buenas contenía... Sí, sí, lo juro, los rastros sensibles nunca fuepoches! ron más que mis siervos... jamás fueron mis amos... Nunca hicieron de mí esta cosa monstruosa, más terrible que nn Y sin más, nos despidió. hombre sin ojos: ¡un hombre que ve mal! ¡y he ahí por qué Fuera, miré á Larsán. Estaba impenetrable. triunfaré de tu error y de tu meditación animal, Federico- ¿Y qué? -pregunté. Larsán! ¿Y qué? -repitió Larsán... ¿No le abre á usted ningún horizonte lo que acabamos ¡Cómo! ¡Cómo! Porque por primera vez anoche, en la galie ver? lería inexplicable, ha ocurrido un acontecimiento que pareEstaba positivamente de mal humor. AI regresar al castillo, ce no entrar en el círculo trazado por mi razón: he ahí le oí refunfuñar: que divago, he ahí que me inclino, hasta tocar con las nari- ¡Muy extraño, pero muy extraño sería que me hubiese ces en el suelo, como un cerdo que busca, al azar, en el fanyo equivocado hasta ese punto... go, la basura que ha de nutrirlo... Vaya, Rouletabille, amiY esta frase me pareció que más bien iba dirigida á mí que go mío, levanta la cabeza... es imposible que el acontecia él mismo. miento de la galería inexplicable haya salido del círculo traAñadió: zado por. tu razón... ¡Lo sabes! ¡Lo sabes! Por consiguien- -En todo caso, pronto sabremos á qué atenernos... Den- te, alza la cabeza... oprime con tus manos las protuberancias tro de pocas horas amanecerác de tu frent; y recuerda que cuando trazaste el circula tomaste, para dibujarlo en tu cerebro como quien traza en el papel una figura geométrica, tomaste tu razón por su meXVIII jor lado. Y ahora, anda... vuelve á la galería inexplicable apoyánROULETABILLE HA DIBUJADO UN CÍRCULO ENTRE LAS DOS dote en lo más robusto de tu razón como Federico Larsan PROTUBERANCIAS DE SU FRENTE se appya sobre su bastón, y no tardarás en probar que el gran Larsán no es más que un necio. Extracto del cuaderno de apuntes de Pepe Rouletabille. TOSE ROULETABILLE. v (Continuación. 30 de Octubre, mediodía. Nos separamos en el umbral de nuestros cuartos después Así pensé... así obré... Ardiéndome la cabeza, volví á la de un melancólico apretón de manos. Me felicitaba de haber galería, y sin haber encontrado en ella más que lo que vi hecho nacer alguna sospecha de su error en aquel cerebro anoche, la parte robusta de mi razón me ha mostrado una original, sumamente inteligente, pero antimetódico. No me cosa tan formidable, que necesito apoyarme en ella para acosté. Esperé á que amaneciera y salí del castillo. Di la no caerme. vuelta á su alrededor examinando todos los rastros que iban Voy á necesitar fuerza, ó partían de él; pero estaban tan confusos y tan mezclados, ra ¡los rastros sensibles queno obstante, para descubrir ahoá entrar, que entrar, flue ningún dato aportaron. Además, tengo empeño en ha- en el círculo más ancho quevandibujado aquí, deben las dos he entre cer observar aquí que no acostumbro á dar exagerada importancia á los signos exteriores que deja el paso de un cri- protuberancias de mi frente! TOSE ROULETABILLE. men. El método que consiste en afirmar que un individuo 30 de Octubre, medianoche. es un criminal, sin más indicios que unas cuantas huellas de pasos, es completamente primitivo. Hay muchas huellas de XIX pasos que son idénticas, y apenas si hay que tomar de ellas una primera indicación, que en ningún caso habrá de consiROULETABILLE ME CONVIDA Á ALMORZAR EN LA POSADA derarse como una prueba. DEL CASTILLEJO En fin, ello es que, sin pensamiento fijo, me fui al patio de honor y me agaché sobre los rastros, sobre todos los rastros que allí había, en busca de esa primera indicación que Solo más tarde, Pepe me entregó el cuaderno de apuntes tanta falta me hacía para agarrarme á algo razonable á en que la historia del fenómeno de la galería inexplicable algo que me permitiese razonar sobre los acontecimientos había sido relatado por completo por él en la mañana misma de la galería inexplicable ¿Cómo razonar... ¿Cómo ra- que siguió á aquella noche enigmática. El día en que fui á zonar? verle al castillo me cor, ó detalladamente cuanto sabe ahora ¡Ah! ¡razonar sin extravíos! Me siento, desesperado, el lector, incluso el empleo de su tiempo durante las pocas sobre una piedra de aquel patio desierto... ¿Qué es lo que horas en que, aquella semana, estuvo en París, en donde, estoy haciendo, desde hace más de una hora, sino la más por cierto, nada importante logró saber ¿aja tarea del más vulgar de los policías... voy en busca del El acontecimiento de la galería inexplicable sobrevino error como un inspector cualquiera, guiándome por la huella en la noche del 29 al 30 de Octubre, es decir, tres días antes de algunos pasos que me harán decir lo que quieran que de mi regreso al castillo, puesto que estábamos á 2 de Nome harán pensar como les dé la gana... viembre. De modo que el 2 de Noviembre fue cuando volMe veo más bajo en la escala de las inteligencias que esos ví al castillo, provisto de armas, como me pedía mi amigo agentes de Seguridad imaginados por los novelistas moder- en su telegrama. nos, agentes que han adquirido su método en la lectura de Estoy en el cuarto de Pepe; acaba de terminar su relato. las novelas de Edgardo Poe ó de Conan EJoyle. ¡Agestes Mientras hablaba, no había cesado de acariciar la conveliterarios... que edificáis montañas de estupidez con un ras- xidad de los cristales de los lentes hallados en el velador, tro de paso sobre la arena, con el dibujo de una mano so- y comprendía yo, por la alegría que le causaban aquellos bre una pared! -Esto lo digo por tí, Federico Larsán, por tí, cristales de présbite, que debían constituir una de las se ¡agente literario... Has leído demasiado á Conan Doyíe, ami- ñales sensibles destinadas á entrar en el círculo trazado por go mío... Sherlock Holmes te hará cometer tonterías, ne- el mejor lado de su razón Aquella manera rara, única, cedades de razonamiento más enormes que las que leemos que tenía de expresarse empleando términos maravillosa) en los libros... Te harán arrestar á un inocente... Con tu mente adecuados á su pensamiento, ya no me sorprendía; método á lo Conan Doyle, has sabido convencer al juez de pero las más de las veces era necesario conocer su pensainstrucción, al jefe de Seguridad... á todo el mundo... ¡Es- miento para comprender dichos términos, y no siempre era peras una última prueba... una última... ¡Di mejor una cosa fácil penetrar el pensamiento de Pepe. El pensamienprimera, desgraciado... Nada de lo que nos ofrecen los to de aquel niño era una de las cosas más curiosas que hasta sentidos puede ser una prueba... También yo he examinado entonces había podido observar. Pepe se paseaba en la vida los rastros sensibles pero únicamente para pedirles que con su pensamiento, sin sospechar la extrañeza, ó, mejor entraran en el círculo dibujado pcr. mi razón. ¡Ah! estre- dicho, alelamiento que provocaba en los demás. La gente yol- 1 iTnriBTri í i m i l i h- n r i urrm nmrrilininr- n- iriiirrinrTirinniiínnníirinm- fn, -iíntrnTf ¡iH 1 II n mwTTTn mu