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MISTERIO L CU IRTO 1 AVIRILLO habitaba el ala izquierda del castillo, y su hija el ala derecha. Una estrecha alfombra sobre el encerado piso ahogaba el ruido de nuestros pasos. Pepe me decía en voz baja que hablara con precaución, porque en aquel momento pasábamos por delante del cuarto de Matilde. Me explicó que la morada de ésta se componía de ifti dormitorio, de una antecámara, de una salita de baño, de un cuarto tocador y de un salón. Se podía, naturalmente, recorrer todas aquellas habitaciones sin que hubiese necesidad de pasar por la galería. El salón y la antecámara eran las únicas piezas que tenían puerta á la galería. Seguía esta en línea recta hasta la extremidad Este del 4 para el interrogatorio, y su presencia en aquel cuarto me extrañó, pues creía que seguía encerrada. La mujer dijo e voz muy queda: ¡En la ranura del entarimado! Pepe contestó: ¡Gracias! y la mujer se fue. Pepe se volvió hacia mí, después de cerrar bien la puerta. Y con aire alocado pronunció palabras incomprensibles: -Puesto que la cosa es matemáticamente posible, ¿poiqué no lo sería humanamente... ¡Pero si la cosa es humanamente posible, el asunto es formidable! Interrumpí á Pepe en su soliloquio: ¿De modo que ya están en libertad los porteros? -pregunté. -Sí, he conseguido que los pongan en libertad. Necesito gente segura. La mujer me es muy adicta y el hombre so 2 Cuarto fíe RovdeUbiUe ril del castille -di AU izquierda a 1. Sitio en donde Rouletabille colocó á. Federico Larsán. 2. Sitio en donde ílouletabüle colocó al tío Santiago. 3. Sitio en donde Rouletabille colocó al Sr. Stangerson. 4. Ventana por la cual entró Rouletabille. -3. Ventana que Rouletabille encuentra abierta cuando sale de su cuarto. La cierra. Todas las demás ventanas y puertas están cerradas. C. Terrado sobre una pieza formando saliente en la planta baja. edificio, sitio en donde recibía luz exterior por una alta ventana (ventana 2 del plano) Hacia las dos terceras partes de su longitud, dicha galería formaba ángulo recto con otra galería que formaba vuelta con el ala derecha del castillo. í ara mayor claridad de este relato daremos el nombre de galería recta á la que va de la escalera á la ventana al i- LO, y cte galería vuelta al trozo de galería que forma recodo con ti ala derecha y que termina en la galería recta, formando ángulo recto. En la encrucijada de esas dos galerías es donde se hallaba el cuarto de Rouletabille, contiguo al de Federico Larsán. Las puertas de los dos cuartos daban á la galería vuelta, en tanto que las de las habitaciones do Matilde daban á la galería recta (véase el plano) Pepe abrió la puerta de su cuarto, me hizo entrar y cerró la puerta, corriendo además el cerrojo. Aun no había tenido tiempo para echar una ojeada por su instalación, cuando le oí arrojar un grito de sorpresa, enseñándome, sobre un velador, unos lentes. ¿Qué es esto? -se preguntaba. ¿Qué hacen esto? lentes sobre este velador? fnútil decir que me hubiera sido imposible contestarle. -A menos- -me dijo, -á menos que... á menos que... á menos que estos lentes sean lo que busco... y que... y que... y que... ¡y que sean lentes de présbite... Cogió vivamente el binóculo; sus dedos acariciaban la convexidad de los vidrios... y entonces me miró de manera espantable. ¡Oh... oh! Y repetía: ¡Oh... oh como si de repente se hubiese vuelto loco. Se levantó, me puso la mano sobre el hombro, se rió como un insensato y me dijo: ¡Este binóculo me volverá loco! pues la cosa es posible matemáticamente hablando pero humanamente hablando es imposible... ó entonces... ó entonces... ó entonces... Dieron dos golpecitos en la puerta del cuarto: Pepe la entreabrió: asomó una cara. Reconocí á la portera: la había visto pasar delante de mi cuando la condujeron al pabellón haría matar por mi... Y puesto que el binóculo tiene vidrios para présbite, he de necesitar á personas adictas, capaces de hacerse matar por mí. ¡Caramba, qué cosas tiene usted, amigo mío... ¿Cuándo será menester hacerse matar? ¡Esta misma noche! pues he de decir á usted, querido, que espero al asesino esta noche... -Hola, hola, hola... Usted espera al asesino esta noche... ¿Conque espera usted al asesino esta noche? ¿Entonces es que conoce usted al asesino? Ahora, es posible que lo conozca Estaría loco si afirmara categóricamente que lo conozco, pues lá idea matemática que tengo del asesino da resultados tan espantosos, tan monstruosos, que espero que aun sea posible que me equivoque... ¡Lo deseo de todo corazón! -Puesto que hace cinco minutos no conocía usted al asesino, ¿cómo puede usted decir que espera al asesino esta noche? Porque sé que ha de venir. Rouletabille atacó lentamente una pipa y la encendió. Esto me presagiaba un relato en extremo interesante. En aquel momento, alguien que andaba por el pasillo pasó por delante de nuestra puerta. Pepe escuchó. Los pasos se alejaron. ¿Está en su cuarto Larsán? -dije designando el tabique. -No- -me contestó mi amigo, -no está ahí; debe de haber 17