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A B C JUEVES 3 DE MARZO DE 1930. EDICIÓN í. s PAG. 5. Este es, á grandes rasgos, el problema que con el título de La cuestión de los extranjeros está á la orden del día en periódicos, discusiones y conferencias, y que va i ser llevado á la Asatublea federal. Para comprender si merece ó no atención el asunto bastarán como datos que digamos que en el cantón de Zurich están los ex granjeros en la proporción de uno á tres, y en todo Suiza en Xa. de un extranjero por cada siete confederados. 1 Añadamos lo que decía no ha mucho De Bá un consejero nacional: Quesi la población extranjera crece aún durante diez años como ha crecido en los que acaban de transcurrir, al cabo de ese tiempo el citado cantón ofrecerá el curioso caso de estar los naturales en minoría La solución que se busca no es un grano de anís. Una nación no puede, por muchísi xaas razones, impedir, ni debe hacerlo, que los extranjeros se asienten en ella. Por eso Se piensa en hacerles entrar, en la imposibilidad de obligarles á salir; esto es, que lo que se intenta es llegar á la naturalización forzosa, adscribiendo á los hijos de los residentes como suizos y naturales del cantón donde nacieron. Mientras se llega á esto, cada estado confederado pone en vigor disposiciones conducentes al objeto, facilitan 00, cuanto es posible, la adquisición de nacionalidad, Como se ve ¡es muy justa la exclamación de quien ha dicho que los suizos corren el peligro de verse convertidos en simples teaedores de ana posada para extranjeros. 3 AL DÍA jurada, que mientras en América las ava lanchas de nieve se comen los pueblos crudos, y en Italia tiembla la tiena, y en Francia y Holanda los ríos se salen de madre y de abuela, y en el Norte de la Península el Cautábris- o se pone tonto, metiéndose con todo el uíu ído, en Madrid, por feliz privilegio de mamá Naturaleza, nos desvanecemos de gusto bijo un cielo rabiosamente azul, un sol acariciador y una temperatura de la más poética de las primaveras. Puede que haya quienes se lo atribuyan todo á Canalejas, que sabe hacer muy bien las cosas. Pero, en fin, hágase el milagro, aunque lo haga el diablo. ¡Luego, este Madrid es tan fácil de contentar! Con este sol y con La corte de Faraón ya está más contento qu. e i nas castañcelas. Si le faltaba algo, ahí está en el Gran Teatro doña Úrsula, la de los brillantes y la del automóvil, que ha venido á llevarse al público de calle arrebatándosele á Gasandra. En virtud del extraño convenio, desde hoy el buen Teterevenkoft ocupará el asiento que hace tanto tiempo ambicionaba. DE PALACIO En el palacio de S. A. la infanta doña Isabel se verificó ayer un concierto, en el que cantó varios interesantes trozos de diferentes óperas, con el exquisito arte de siempre, el eminente tenor Auseltn Su Majestad la Reina doña Cristina recibió ayer en audiencia al ex ministro señor Gasset y á los generales Brualla y Miláns del Bosch. El próximo sáb ido se verificará en Paiacio un banquete en honor del general Miláns del Bosch y de los jefes y oficiales de Húsares de Pavía y de la Princesa que acaban de regresar de Melilla. ti Terminó en los Tribunales la vista de la causa seguida á un parricida á quien se le ha impuesto Ja pena de cadena perpetua. Por la Casa de la Villa no hubo novedad alguna. El desfile de obreros sin trabajo, menos copioso. Un poeta menos. Murió Palau, cuyos cantares eran muy populares. Sucesos, pocos. Un ¿guapo apaleador de mujeres, detenido. Con él bajó á ios sótanos de la preven la- proverbial galanteu ¿i ó un no del cuerpo electoral gine- ría española. Por la noche, estreno de El oro delRhm en brino habrá decidido, cuando vean la luz estas cuarti -is, la abrogación ó perma- el Real. Ex to grande, estupendo. Realizanencia de dos artículos de la Constitución ción de dos milagros: uno, el de la Emprede la república y carnea de Ginebra. El sa, montando en escenario tan deficiente Pueblo Soberano ejercerá á un tiempo de elec- obra de aparato tan deslumbrador, y otro, tor y legislador. Ke aquí el texto de las mo- el de Wagner, ó el de la mitología escandi (dificacionesque se van á introducir en la ley nava, haciéndonos tragar como dioses seres de una moralidad tan mediocre y de una fundamental del Estado ginebrino: Artícu o primero. J 1 ait. 96 es abrogado grandeza tan ruin, que Wotan tiembla ante B los gigantes y pacta timos como un rufián, y reemplazado por el siguiente: La institución del Jurado en materia sin que pueda decirse de él, como de Júpicriminal es garantida por la presente Cons- ter, totum nulu tremefecit Olympum- Y, en camtitución, salva en lo que concierne á los Iribuna- bio, da ganas de decirle: ¡valiente golfo... metidas por menores Las atribuciones del JuEN EL PARLAMENTO RUSO rado podrán ser ampliadas por una ley. Artículo segando. El artículo 101 de la Constitución, etc. UN DIPUTADO Las audieacias de los Tribunales son puifoHcas. VENDE SU PUESTO tes encargados de coaoier de las infracciones co- La otra modificación que, como ésta, ex- á cada representante al comienzo de las taplicamos anteriormente, ó sea la de eligibi- reas parlamentarias. íidad de las mujeres para formar parte de Esta designación de lugares se verifica los tribunales pmd hommes, está concebi- por un procedimiento cuyos trámites no haáa así: cen al caso. Arl í 2 ulo único, El art. 4.0 de la ley consEl hecho es que al diputado Tetereventitucional gobre- ios tribunales pmd hommes kof t le cupo en suerte un asiento en el últiVes uRJÜiíiCadó como sigue: mo escaño, es decir, en el más alto y aleja Son electores y elegibles los patronos, do de la presidencia. obieros y empleados de uno y oiro sexo, de na- Por el contrario, otro diputado pertenecionalidad suiza, etc. ciente á una humilde esfera social obtuvo El partido jóvenes radicales se abstendrá un puesto en la primera fila, ó sea la más de dar su voto. El partido demócrata excita próxima á la mesa presidencial. á sus prosélitos á! a votación, aconsejando Teterevenkoft no ha sabido contentarse el sí calurosamente en lo tocante á tribuna- con su alejamiento y ha entrado en tratos les para niños, y dejándoles respecto á la con el diputado obrero para conseguir una eligibiiidad de las mujeres en la más abso- permuta de sitios. luta libertad para que, estando como está El diputado del primer escaño ha consendividida la opiuión, obre cada cual segúu tido de buen grado ea cambiar de puesto su lea! entender. con Teterevenkoft mediante una prima de Impresiones oropias nos hacen presumir 15 rublos, que el proponente ha satisfecho ULi Í f ara amba- í, modificaciones. acto continuo ea moneda contante y soPSDBO MARRADES nante. Sin embargo, la ley podrá restringir esta puPOR TELÉGRAFO blicidad: SAN PETERSBU 1 GO, 2, 3 T i. En maleña civil. os periódicos relatan y comentan el sin 2. En cnmstíal con respecto á las guiar hecho que á continuación va remujeres y á los niños solamente. ferido. La ley pueie restringir y hasta suprimir la puEn la Dama rusa, los diputados ocupan blicidad en las audiencias de los Tribunales que durante toda la legislatura un sitio fijo y conozcan de dehtps cometíaos por menores. respectivo en los escaños, que es asignado p o m o somos tan perezosos, nuestro gran pecado consiste en llegar siempre demasiado tarde. I, a Exposición del centenario de la República Argentina venía anunciándose desde hace muchos años; todas las naciones tomaron cuenta del suceso y se prepararon convenientemente; y aquellos países que tienen interés en agrandar su comercio con América pidieron lugar en la Exposición, enviaron representantes, construyeron locales extensos. Los españoles no hicimos nada. Ahora, cuando el plazo termina, apresuradamente, nos disponemos á hacer algo Y si alguna nación tenía el deber de estar bien enterada de este negocio, esa nación es España. ¡Como que se tratra de un hecho histórico tan evidente y doloroso como la desmembración del imperio americano! Apresuradamente estamos organizando una expedición comercial y un envío de notabilidades literarias, políticas y sociales. Pero como los apresuramientos nunca tienen eficacia, es de temer un fracaso, si alguien, ó algunos, no toman el asunto con extraordinario empeño. La misma colonia española de Buenos Aires ha procedido con insólita pereza. Durante mi permanencia en aquella república veía yo levantarse los pabellones que han de albergar los productos de los demás pueblos, veía la agitación de los operarios y el trajín de las comisiones extranjeras; entre tanto, los españoles permanecían cruzados de brazos. Hasta que despertaron, y los telegramas, los avisos al Gobierno español, las circulares á la Prensa, dieron movimiento á la opinión, Pero es de temer que sea tarde, demasiado tarde, para que resulte una posa exr L. ente, ¿Qué productos vamos á enviar? cQué personas nos representarán en aquel ac: c capital? Consideremos la trascendencia de aquel mercado consumidor, uno de los mercados más estimables, por el derroche y fastuosidad de aquella vida febril y un poco fanfarrona; consideremos también la esperanza de que aquel país privilegiado vaya aumentando en proporciones inauditas. Apenas existen allí industrias, y en cuan to á los productos de la tierra, fuera de los más simples, como los cereales, la carne y las lanas, la Argentina es deudora á Europa de los aceites, los vinos, las conservas, las especies alimenticias. España podría enriquecerse nada más que remitiendo los sobrantes de su producción. Desde los aceites hasta las frutas secas, desde los vinos hasta las especies colorantes ó sabrosas, la tierra española tiene allí un mercado natural, copioso, casi despilfarrador; y todos esos productos los podría enviar con éxito, solamente con que afinara su preparación y sus envases y se cuidara de disponer Exposiuo- A BUENOS AIRES