Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MIÉRCOLES 2 DE MARZO DE 1910. EDICIÓN s. K PAG. 5. cío, bafiaaao, coma de recudida, en suave claridad las estrechas y tortuosas calles por donde nuestros improvisados rondadores caminaban á buen paso y sin hablar palabra. Y en llegando á cierto sitio, el Cardenal preguntó á su médico si era aquella la plazuela de... (aquí un nombre) y corno fuese afirmativa la respuesta, anduvieron algunos pasos más y paráronse á la entrada de una calleja inmediata, al pie de la tapia y junto á la puerta de un jardinillo. No habrían pasado tres credos, cuando se escuchó en él un leve rumor, abrióse la puerta y asomó por ella un embozado: á la cuenta, otro macareno fingido; y acercando sele súbitamente Fray Ceferino, díjole á media voz, sin darle tiempo para reponerse de la sorpresa; -Soy el Cardenal, y le espero á comer mañana. No falte usted, qus á los dos nos importa. dejándole hecho una estatua, volvió la espalda con su acompañante y se encaminó hacia el palacio. Serrano Selles iba haciéndose cruces de admirado y tenía unas gentiles ganas de saber quién fuese ei embozado (cuero; pero no se atrevió á preguntarlo á Fray Ceferino, el cual no articuló palabra en todo el retorno. Y al llegar al palacio, luego que el médico abrió el postigo y se despidió del Cardenal, devolviéndole la llave, éste le dijo afectuosamente, mientras le daba á besar la mano: -Adiós, EJmilito. ¡Mira por dónde hemos echado una cana al aire, como dos jaques trianeros. Vente á comer mañana, y... callar y andar. cer penitencia Buena penitencia ha hecho usted comieado en mi casa! Que le sirva de provecho para el alma, ya que no para el cuerpo, y no se habrá perdido todo. ¿Qué iría pensando el Benef iciadito al bajar por la ancha escalera del palacio? Probablemente lo mismo que pensaba Serrano Selles: ¡El padre Ceferino, como Dios, castiga sin palo ni piedra! dios Nacionales, y siempre resultó lo mismo: que el hombre de libros más leídos resultaba el hombre de comedias menos aplaudidas. Para que el éxito de Casandra fuese el de Electra, faltaba en el ambiente lo que había hace naeve años. Faltaba también una señorita recién recluida en un convento, con su odisea de obscurantismo, y una boda Real con su leyenda de reaccionarismo. E L BR. FRANCISCO DE OSUNA I s profesionales del jaleo lo sabiar, y sa bían también que el insigne maestro de la novela está, desgraciadamente para las letras, en período de la decadenc- que preciarzo se ha presentado con traje de pri- pitan tardíos amores de ultraii dicalísmo. Por eso fueron á la apoteosis sin grandes mavera. Malo será que después tuerza el rabo, como dice la gente campesina; entusiasmos, dispuestos á aprovechar un pero, entre tanto, que nos quiten lo bai- solo momento de fiebre popular provocada por una frase de efecto. Pero la fiebre amolado. Entre hacer el panegírico del difunto, que, dorró al auditorio. Si Casandra no es de Pé después de todo, y sin contar con que para rez Galdós; -si es de Pérez, no pasa del prilos hijos de la nómina es el mes más sim- mer acto. Esta es la verdad exacta, no dipático, porque es corto y viene tras otro, el simulada entre líneas por los que más quiemás Targo del año. ha sido un Febrero sim- ren exagerar el elogio entre equilibrios de pático en general, sin más excepción que pluma y alambicamientos de frase. Y más doloroso que el fracaso teatral fue para la iglesia moretiana, y entre murmurar un poco de Casandra, que á los aficiona- el espectáculo callejero Pena grande, pena profunda, produce vet dos al espectáculo teatral no compensara, ¡ay! la ausencia de Borras, se deslizó el día un hombre ás lo 3 prestigios del autor de los tranquilamente, sin una nota salieute digna Episodios Nacionales servir de estandarte á un grupo bullaugdero que sigue á un coche de especialísinia mención. Eu el Ayuntamiento se dio trabajo á dos- dando vivas incoherentes... reproduciendo cientos hombres sin él, claro es que con la afg una escena de las que tantas veces puso correspondiente protesta de quienes sin él él en solfa, para burlarse de ellas con admisiguen y ven que de todos los pueblos vie- rable ironía, en sus populares novelas... ne gente en pos de ese ideal de diez reales diarios todos los días y cada veinticuatro LO QUE SE MATAN horas... En la Presidencia no hubo reparto de noUN- DESAFIO ticias é impresiones. El recogimiento y el mutismo son propios de este período cuaTRÁGICO resmal. POR T g L E G R A F C Se celebró Consejo de ministros y se acornzn 1, n M. dó ceder la palabra en breve á la Gaceta. n el campo de tiro militar se verificó ayeí Hubo también junta general ordinaria uñ desafío, que tuvo trágicas conse del Banco de España. Si son ustedes accionistas les dará unS lemoria; si no lo son, cuencias, entre el doctor Osear Meyer y el barón Hermann Widerbroffer, funcionaría memorias á la familia. El Jurado siguió viéndola causa de pa- del Gobierno. El lance se concertó desde un principio á rricidio del Ótelo de la calle de Mira el Sol, y declaró culpable al ex policía seductor, á pistola, pero se trató de aplazarlo por tener quien se condenó á 125 pesetas de multa. el barón Iíermaun resentido el brazo dere ¡París bien vale una misa! que dijo otro cho de una caída reciente de caballo. Fue el propio interesado el que se negó conquistador. De sucesos, una porción de accidentes de tenazmente á- todo aplazamiento, manifestodas clases. En la variedad está el dis- tando que le era igual tirar con la mano izquierda. gusto. Se acordó así, y llegaron ambos adversa El concesionario de la Gran Vía pidió al alcalde que se activen los expedientes de rios al terreno con sus testigos y los méexpropiación de las fincas que hay que de- dicos. Disparó el barón el primero, y no hizo rribar para empezar cuanto antes. Dichoso verbo activar; ¡cuánto se conjuga y cuan blanco; hízolo luego el doctor Meyer, y su bala perforó la sien izquierda de su contripoco se practica! Por la noche, despedida de Anselmi en el cante, que cayó en tierra como herido por Real, Aplausos estruendosos, casi lágri- un rayo. mas... El ídolo se va, y no vale gritar viva Rápidamente se le prestaron los primeros el ídolo, porque la temporada se acaba, y el auxilios, y se decidió transportarle al hosdecreto de- disolución, ¡y éste sí que está fir- pital; pero en el camino expiró el desgramado! se publicará en el Real antes que el ciado aristócrata. otro. El barón Hermann de Widerbroffer tenía veintinueve años y deja mujer y un hijo. MADRID AL DÍA Fray Ceferino comía á las tres en punto. Sota, caballo y rey, cuando no tenía convidados, y alguna cosilla más cuando los tenia. Mesa de hombre frugal, que come para vivir y no vive para comer. El médica llegó al palacio diez minutos antes de las tres; pisándole los talones, como dicen, el deán de la catedral, y momentos después, otros amigos del insigue filósofo y prelado. Sonaron las tres, y, pasadps cinco minutos más, el cardenal, que departía afablemente con todos, dijo: -Un convidado me falta: un beneficiadito que fío en Dios que ha de dar gran lustre con sus sermones á la Santa Iglesia de Sevilla. No había acabado de decir estas palabras, cuando entró en la sala el esperado comensal. Su turbación era bien visible: saludó á tropezones, medio articuló una disculpa por su tardanza y pasaron todos ál amplío comedor. Hablóse de cien cosas diversas, y de una en otra, ya mediada la comida, vino á recaer la conversación sobre el arte de predi car. ¡Aquí la quería Fray Ceferino! Porque luego al punto hízose caluroso apologista de Fray Ejemplo, el mejor de los predicadores posibles, y, al enderezar su reposada plática, como por fineza al que, por no saber su nombre, llamaremos ei Beneficiado, no sólo le dijo, disimuladamente y generalizando, cuanto Venia á cuento, sino que, además, le obligó á suscribir expresamente ácu- uito decía. Así, para el disfrazado tenorio de la noche anterior cada bocado era un nudo de maroma, y, yéndosele un color y p I espíritu observador que haya querido viniéndosele otro, pasó en un brete toda la deducir de lo escrito por la Prensa de comida, renegando para su sotana de cuan- ideas radicales el verdadero éxito literario tas mujeres ligeras de cascos trajo el demo- y político de Casandra no habrá vacilado en nio al mundo y de la perra hora en que él afirmar el fracaso. entró por uvas, y haciendo, á la par, firme No podía ser de otro modo. I s más sinprepósito de no volver á las andadas, ni ceros admiradores del ilustre maestro, los con la malcasadita de la calleja, ni con más interesados en que Casandra fuera una ninguna otra hija de madre, así fuera la Electro, para ¡os efectos de la política, confesaban la noche del estreno, entre acto y acto, di isa Venus en persona. Se acabó, al fin, aquella perdurable comi- que la obra que se estrenaba era una decepda; y poco después el Beneficiado, aún no ción más. Una decepción más, porque siemmi. y dueño de sí, despidióse del Cardenal. pre que estrenó Pérez Galdós fue el público esperanzado de que la producción teatral JJísíe le aijo con to. 10 afectuoso: -Ai nal comer llaman comúnmente ha- tuviese el éxito feliz que tuvieron sus Episo- E DE SOQ 1 EDAD El príncipe de l,i ppS secretario de la Embajada de Alemania, queftantas simpatías se ha conquistado en esta corte, ha sido trasladado á Constantinopla Se encuentra enferma de algún cuidado la encantadora hija mayorfciel ex gobernador de Barcelona Sr. Suárez Inclán y nieta del ex ministro D. Alberto Aguilera. Mañana se cumplirá un año de la muerte del malogrado teniente de Ja Escolta Real D. José Felipe de Alvear, que falleció á con secuencia de una caída de caballo.