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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELEGRAFO Y TELÉFONO W DE TODO EL MUN. DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO LA CAMPAÑA CONTRA LAS ESCUELAS LAICAS EL PUBLICO AL SALIR DE LOS DOS MÍTINES VERiFICADOS ANTEAYER EN EL TEATRO- CIRCO DE GANDÍA Fot. Grustán DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN PARÍS Días pasados fueron á visitar al presidente del Consejo los miembros que en la actualidad componen lo que pudiéramos llamar Junta directiva del Sindicato de la Prensa parisiense. Iban á convenir con el presidente los medios para remediar la tristísima situación en que han quedado las víctimas de la inundación. Un el curso de la conversación hablóse de todo un poco. El presidente del Consejo, M. Arístides Briand, expuso á los señores de la Junta un caso de conciencia cuya resolución le atormenta noche y día. Parece ser que en uno de los pueblecillos inmediatos á París- -el señor, presidente no quiso decir el nombre- -toío el mundo ha admirado el valor, el heroísmo de un honi bre que durante cuarenta y ocho horas no descansó un minuto recorriendo las casas inundadas y salvando la vida á muchas personas. Navegando en una canoa, llevaba socorros y alimentos á los inundados y transportaba enfermo? sacándolos de las casas que. amenazaban ruina. Se sabe que este hombre extraordinario ha salvado él sólo á C FÓNICA setenta y dos personas y estuvo muchas veces á punto de perecer. Expuestos así los hechos, el Sr. Arístides Briand concluyó preguntando á los señores del Sindicato de la Prensa: ¿Qué haríamos para recompensar á esta brava persona que así supo sacrificarse por sus semejantes? Unánimes, los señores de la Prensa respondieron: ¡Se le debe condecorar! El presidente del Consejo, entonces, dijo: -Justamente habíamos pensado eso... Pero... nos hemos encontrado con que es imposible... ¡Si, señores! ¡Imposible! El Gobierno no puede condecorar á ese valiente... El héroe en cuestión es un profesional de la ganzúa, conocido entre los ladrones más afamados. Pesan sobre sus costillas nada menos que seis condenas incumplidas... ¿Qué hacer por él? I a Junta directiva permaneció silenciosa; los periodistas, perplejos, no sabían encontrar la solución. Y el señor presidente del Consejo vacila sin atreverse á adoptar una resolución. El problema continúa, pues, sin resolver... ¿Qué hacer por ese bandido al que la ocasión convirtió en héroe por dos días? S ablemos de Chan eckr... Es un asunto 1 inagotable... Al concluir la npeütion general cuéntase que Rostand, indignado, gritó: ¡Me han hecho traición! ¡No saben decir ios versos! Ya tenemos explicado el rencor de Guitry... Creíamos que loa gallos no eran vengativos, pero nos hemos equivocado... Guiu y se acordaba de la censura que había merecido- á Rostand su manera de recitar el himno al Sol, y por eso la noche de la primera proclamó los nombres del sastre, de los escenógrafos, de todo el mundo... Sólo se le olvidó proclamar el nombre de 1 autor. ¡Oh! ¡I, as cóleras de ChantecUr... ¡p l capitán Cayol, que mandaba el transL atlántico General Chanzv, era lo que SP llama un lobo de mar... Hace poco tiempo le preguntaban: -Vamos á ver, capitán... Cuando estalla una tempestad en el mar que le impide á usted entrar en el ouprto de Marsella, ¿qué hace usted? ¡Entro! -respondió secamente el capitán... -Pero si no se puede entrajr... ¡Si es im-