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A B C MARTES t. DE MARZO DE i 9 I o EDICIÓN i PAG. 10. iísianifes; tándola la necesidad de que revoque el primitivo acuerdo, consignado enlos prospectos que ha circulado, de que pasea á ser de su propiedad los objetos que se les envíen y que no lleguen en su coste á cien peSetas, pues esto retraería grandemente á la industria española. Nos parece muy acertada la gestión de la Sociedad Ibero- Americana, y como este asunto es de los que no admiten demora, es necesario que oficialmente se haga saber á la industria y comercio españoles las condiciones en que puede enviar sus artículos á Buenos Aires. LOS CRÍMENES DEL D Í A PASAT 1 EMPOS COPIO, COPIAS, COPIARE, POR MELITÓN GONZÁLEZ fueron detenidos por la Guardia civil, J. A. y B. R. por pastar, en terrenos que no eran de su propiedad, ganado que lo era. visto lo cual se desistió de continuar el viaje aéreo, procediéndose á sacar el oxígeno del globo. TEATRALERJA, POR NOVFJARQUE UN ASESINATO EN AUTO POR TELÉGRAFO PARÍS, 2 8 10 Al. v wa VIONVdS i D ACi 1 e ¿latín ha recibido un despacho de Nue va York comunicando un crimen cometido valiéndose sus autores de un automóvil para quedar impunes. Según el escueto relato del hecho, parece que cinco individuos tomaron en Broaduray un auto de alquiler y ordenaron al chauffeur que les condujese á determinado bar. Ya ante la puerta del establecimiento, hicieron llamar á una persona, que sabían debía estar allí, y al presentarse ante el carruaje á ver quién le buscaba, uno de los cinco que lo ocupaban le dio una puñalada en el pecho. Acto seguido partió el auto á toda velocidad, y para asegurarse la obediencia del mecánico, uno de los cinco criminales sacó un revólver y lo llevaba apuntando á su cabeza. La víctima del crimen tan traidor murió Sin poder dar señal alguna á la Policía sobre sus a re: ores, y se cree que ahora será difí cil hallar una pista eficaz para descubrirlos. jy vaíaaw vy v wa La solución, mañana. YALJVSASEDA D Solución á los signos aritméticos geo gráficos: PORTUGAL ESPAÑA IGUALADA COMO LOS ESTRENOS SPANOL. CASANDRA REPARTO DE SOCORROS I ista 47. a Suma anterior: 350 595. Batallón Cazadores de Arapiles, núm. 9: Cabos Esteban Macarrón Cabrerizo, 1.000 pesetas; Bernabé Milanes del Monte, i.ooo; soldados Melitón Espinosa Rojas, 1.000; Carlos Borreguero García, 1.000; Jul o- González Lebrero, 1.000; lorenzo Baraona y Baraona, 1.000; Nicasio Jerónimo y Lorea, 000; Juan Clemente Santos, 1 000; Grego íio Corral y arcía, 1.000; Juan Gadea Maté, í. ooo; Francisco Hernández Martín, i.ooo; Francisco de la Vega Gareía, 1.000; Adriaao Cardona Alonso, 1.000; Faustino García Miguel, 1.000; Enrique Funcia Escuadro, r. ooo; cabos Isidro Sanz Asenjo, 1 OOT, Raimundo Aparicio Jiménez, 1.000. Soldados Simón Herranz González, 1.000 pesetas; José Sánchez Alonso, 1.000; Leandro Martín Rollón, 1.000; Simeón Verdugo Merino, 1.000; José Pérez Martín, x. ooo; León Monjas Muñoz, 1.000; Francisco Pérez Jiménez, 1.000; Martín Vela Catalina, i.o co; Francisco Martínez Pía, 1 000; Tomás Llovet Camarasa, 1.000; Pohcarpo García y García, 1.000; Alejandro García Iffernández, 1.000; Luis Serrano Elvira, 1.000; Isidro Sánchez líartín, i. coo; Fermín Jiménez Senorís, 1.000. Batallón Cazadores de Las Navas, mimero xo: Soldados Ambrosio Morgado Román, 1.000 pesetas; Santiago Alvarez Santo: 1.000; Agustín González Suárez, 1.000; Julián Duran Man gano, 1.000; Casimiro Santos Mairal, 1.000; Faustino Roldan y Moreno, 1.000; José González Perera, 1.000. Ma miel Muelas Vikhes, 1 ooo. Suma y sigue: 390- 595, Gal dos ha llevado al teatro su novela Casandra. Ya conocéis este nuevo caso de agudo pantojismo que nos ofrece el preclaro escritor en la figura de Doña Juana, monstruo de infinitos tentáculos, acomodo de malas pasiones, símbolo de cuanto repugnamos y condenamos: la avaricia, la hipocresía, el fanatismo, la perversidad, la pobreza de espíritu... según nos la pinta Galdós. Ta! es Doña Juana, á la que cortejan en rueda de torpe adulación sus parientes, más que por libre y espontáneo afecto, por codiciar sus bienes, su inmensa fortuna. Ante la suspirada tierra de promisión, todos reprimen y acallan sus sentimientos, que sólo en algunos instantes se revelan, suben del sorazón á los labios y llegan revoloteando á los oídos de Doña Juana, que conoce cuan fingida es su aparente solicitud y complacencia. ¿Cómo inspirarnos simpatía aquella corte de parientes, si á pesar de darles Galdós las alas generosas de su romanticismo y el aliento de su gian corazón, que en algunos momentos les hace exaltarse en briosos A l terminar la representación formóse uii apostrofes, son, á nuestro juicio, mucho más compacto grupo de espectadores, áloñ miserables que Doña Juana, pues plo pien- que se agregaron algunos suriosos, en 1 plaza, de Santa Ana, delante del teatro. san en el reparto de sus vestiduras; sin imA los balcones de éste se asomaron la portarles la procedencia del dinero? Por eso, cuando los impla ables comenta- actrices y actores, y cuando el Sr. Pérez ristas de los actos de Doña Juana reciben Galdós salió á la calle fue vitoreado con esx con estupendo asombro la noticia de que tusiasmo. Acompañaban al ilustre novelista los di? nada les deja en su testamento, se entregan á las más violentas manifestaciones de ra- putados Sres. Soriano y Romero y varios, biosa desesperación, á arrebatadas crisis de concejales y republicanos caracterizados. Entre vivas y aplausos, y llevando dos cólera. Gente que tan fácilmente se abate ante Benito cogidos fiel brazo á TD. Rodrigo So una contrariedad de esa índole no tiene riano y á D. Tomás Romero, el grupo, que gran altura de corazón; el pecho al infortu- no excedería de 300 personas, avanzó po ¿nio es virtud de los fuertes, condición de los la calle del Príncipe y la carrera de San Je luchadores, guión para educarse con forta- rónimo, no cesando un momento las acW mariones y los aplausos. leza en la adversidad. En la Puerta del Sol, los Sres. Pérez Gai Pero losparientes de Doña Juana, que, por cierto, -pueden sortear la vida mejor que dos y Romero subieron á un coche de al otros, pues no se hallan en tan desesperada quiler para dirigirse al domicilio del prime. situación, lloran como mujeres la ilusión ro, y el grupo de manifestantes, que ya haperdida de no ser ricos por el capricho de bía disminuido algo se disolvió por completo. una voluntad testamentaria El maestro Aquel revolverse de Ismael contra las injusticias sociales, sus imprecaciones contri los desafueros y privilegios de la vida, nos enardecerían con el mismo entusiasmo; peni 1 nosotros sabemos que arrancan de un egoísmo herido, que proceden de nn descontento, y este móvil, al fin interesado y mezquino empequeñece el grito de rebeldía que lanza 4 Ismael, el más dolido ante la aeción de Doñíj Juana. Por lo claramente que asoman sus mise rías los personajes de Casandra, advertimos; que al dejarles Doña Juana una buena parte de su herenc a pareceriales su odiada ene j miga una excelente persona, y hasta se apre suraríau á colaborar con ella en lo que lia man su obra perversa (x El mismo Rogelio, que al ser trasplanta do de la novela á la escena ha perdido mu cho en importancia, nos defrauda pronta- mente de sus primeros arranques generosos y redentores. Por dos millones de pesetas 1 vende su plato de lentejas en esta cruzada contra Doña Juana. Una razonadora dote le pone en franquicia, dejando en las mismas puertas del templo sus apostólicas vestiduras. Sólo Casandra lucha sola y noDiemeníe contra el poder del monstruo, con el escudo invencible de Sus hijos desamparados Por eso en los dos momentos trágicos dé Casandra, el final del acto tercero y el del cuarto, determinaron en el público dos sacudimientos de entusiasmo- Y Galdós fue aclamado. Y he aquí, en j jsticia, lo que nos; mostró al Galdós de Reahdady El abueb ¿obra? á mi juicio, de mucho más sentido re- j novador y de más honda psicología que es- i tos problemas de pantojismo, que sólo refle jan pasajeros movimientos de opinión, que al rodar de los años se petrifican, desnaturalizando la sinceridad del arte. Intérprete briosa de Casandra fue Caí men Cobeña, que dijo con gran calor dra- ¡mático la gran escena del último acto, yi triunfó igualmente encontrando apropiado 1 gesto para traducir sus sentimientos matémales en la última escena del acto tercero. El público la aplaudió con justicia elocuente. Rafael Ramírez fue muy elebrado en la personificación de uillarte, del que sacó gran partido. Rafaela Lasheras, Consuelo Badillo, Josefina Alvarez, las señoritas Sampedro y Peñaranda y los Sres. Calvos Tatay, Manso y Comes dieron á la obra mujj. discreta interpretación. El señor Saldos salió á escena v a r t o veces al final de los actos segundo, tercero y cuarto, aunque la impresión general, coiij todos los respetos debidos, fue la de que Casandra no satisfizo el gusto del público, 1 FL 0 R 1 D 0 R