Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MISTERIO LCUARTO AAVflRILLO Entonces, designando el pañuelo del tío Santiago, Larsán ñor Stangerson tenía poderosas razones para no detener ó no hacer detener al asesino, puesto que lo ha dejado ganar la -Ese pañuelo se parece muchísimo al que ha sido, encon- ventana del vestíbulo y que ha cerrado esta ventana detrás de él... Hecho esto, como estaba á punto de regresar el tía trado en el cuarto amarillo. -De sobra lo sé- -dijo el tío, Santiago temblando; -son Santiago, y era menester que hallase las cosas como, las dejó la víctima, aunque terriblemente herida, tuvo aún casi iguales. -Finalmente- -continuó Federico Larsán, -la boina vieja fuerza suficiente, sin duda excitada por los ruegos de su paencontrada en el cuarto amarillo, muy bien pudiera haber cu- dre, para cerrar de nuevo ia puerta del cuarto amarillo con bierto la cabeza del tío Santiago. Todo. esto, señor jefe de llave y cerrojo, antes de caer moribunda en el suelo. No saSeguridad y señorJuez, de instrucción, prueba, según mi pa- bemos quién ha cometido el crimen; no sabemos de qué mise- recer... ¡Tranquilícese, buen hombre! -le dijo al tío Santia- rabie son víctimas el Sr. Stangerson y su hija; pero sin duda go, á quien ya le flaqueaban las piernas. -Todo esto prueba, según mi parecer, que el asesino ha- querido disfrazar su verdadera personalidad. Lo ha hecho de manera bastante grose- ra, ó por Jo menos que nos parece tal, porque estamos seguros de que el asesino no es el tío Santiago, quien no se ha apartado del Sr. Stangerson Pero imaginen ustedes que el señor Stangerson no prolongara su velada aquella noche; que después. de despedirse de su hija se fuera al castillo; que la señorita Stangerson fuera asesinada no habiendo nadie en el laboratorio y mientras el tío Santiago dormía tranquilo en su desván; ¡para todo el mundo, el asesino sería el tío Santiago! Debe éste su salvación á haber ocurrido pronto el drama, por haber creído el asesino, sin duda por el silencio que reinaba al lado, que el laboratorio estaba vacío y que había llegado el momento. El hombre que tan misteriosamente ha podido introducirse aquí y tomar tantas precauciones contra el tío Santiago, sin duda es un familiar de la casa. ¿A qué hora precisa. se introdujo aquí? ¿Por la tarde? ¿Al anochecer? -No puedo decirlo... Un ser tan conocedor de las cosas y de los seres de este pabellón há debido penetrar en el cuarto amarillo á su hora. -Sin embargo, no ha podido penetrar cuando había gente en el laboratorio- -exclamó el Sr. de Marquet. ¡Y qué sabemos! -contestó Larsán. -Había la comida en el laboratorio, el movimiento ocasionado por el servicio... Hubo un experimento de química que ha podido retener, de diez á once, al padre, á la hija y al tío Santiago al lado de algún hornillo... en ese rincón de la alta chimenea... ¿Quién me dice que el asesino... ¡un familiar, un familiar... no aprovechó aquel momento para deslizarse hasta el Guarto amarillo, después de haber dejado en el gabinetito sus zapatos? -Muy improbable es eso- -dijo el Sr. Stangerson. -Sin duda, pero no es imposible... Por eso no afirmo nada. En cuanto á su salida, eso es otra cosa. ¿Cómo pudo huir? Lo más naturalmente del mundo. Larsán quedó callado un rato que nos pareció muy largo. ellos lo saben... Terrible debe de ser ese secreto para- que no Grande y muy comprensible era nuestra impaciencia. vacilara el padre en dejar á su hija agonizante detrás de- -No he entrado en el cuarto amarillo- -repuso Larsán, -aquella puerta que ella misma acababa de cerrar; terrible pero imagino que han adquirido ustedes la prueba de que no para que haya dejado escapar al asesino... Pero no hay se puede salir de él sino por ia puerta. Por la puerta es por otra manera de explicar el asesinato del cuarto amarillo. donde ha salido el asesino. Ahora bien, como es imposible que El silencio que siguió á esta explicación dramática y lumila cosa sea de otra manera, así es como ha sido. Cometió el nosa tenía algo de horrible. A todos nos apenaba, el ilustre crimen y salió por la puerta. ¿En qué momento? En el mo- profesor, arrinconado por, la implacable lógica de Larsán, mento en que le fue más fácil, en el momento en que mejor obligado á decirnos la verdad de su martirio ó á callarse, coase explica su salida, tanto, que ninguna otra explicación pue- festón más terrible aún. Vimos á aquel hombre levantarse, de haber. Examinemos, pues, los momentos que han se- verdadera estatua del dolor, y extender su mano con gestó guido al crimen. Hay el primer momento, durante el cual es- tan solemne que inclinamos la cabeza como ante el aspecto tán ante la puerta, dispuestos á cerrarle el paso, el Sr. Stan- de una cosa sagrada. -Entonces, con voz fuerte y clara que gerson y el tío Santiago. Hay el segundo momento, durante pareció agotar todas sus fuerzas, pronunció estas palabras: el cual, por ausentarse el tío Santiago, estaba solo el señor- -Juro, sobre la cabeza de mi hija moribunda, que no me Stangerson ante la puerta. Hay el tercer momento, durante he movido de ésa puerta desde el momento en que oí el llamael cual se une el portero al Sr. Stangerson. Hay el cuarto mo- miento desesperado de Matilde; que esa puerta no se há mento, durante el cual están- delante de la puerta: el señor abierto mientras quedé solo en el laboratorio, y que, en fin, Stangerson, el portero, su mujer y el tío Santiago. Hay el cuando penetramos en el cuarto amarillo mis tres criados y, quinto momento, durante el cual es forzada la puerta é inva- yo ya lio estaba allí el asesino. ¡Turo que no conozco al asedida el cuarto. El momento, en que es más explicable la sino! huida es aquel en que menos personas hay delante de. la ¿He, de decir que, a pesar de la solemnidad de semejante, puerta; un momento hay en que sólo hay una: cuando queda juramento, no creímos en la palabra del Sr. Stangerson? sólo ante la puerta el Sr. Stangerson. A menos de admitir Larsán acababa de hacernos entrever la verdad; no habíamos la complicidad de silencio del tío Santiago, cosa en que no de abandonar tan pronto- aquella pista. creo, pues el tío Santiago no habría salido del pabellón para Al nunciarnos el Sr. de Marquet que había terminado la ir á examinar la ventana del cuarto amarillo de haber visto conversación y al disponernos á salir del laboratorio, Peabrirse la puerta y salir el asesino. De modo, pues, que la pito Rouletabille se acercó al Sr. Stangerson- tomó su mano puerta no se ha abierto sino ante el Sr. Stangefson solo, y el con sumo respeto y le oí decir: ¡Yo le creo á usted, caballero! hombre salió. Al decir esto, forzoso nos es admitir que el se 14 dijo: