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A B C LUNES 28 DE FEBRERO PH 1910. EDICIÓN i PAG, b. y consistía en 8.000 fusiles, 1000 revolvere y un millón de cartuchos. Había logrado hacer sin novedad alguna otros tres alijos en otros tantos puntos de esta costa. Y se dice además que era éste el tercer viaje que realizaba el capitán del Lorby Grim llevando contrabando de armas para los ri- x ACTO SOLEMNE ieños. FIRMA DEL REY C u Majestad firmó ayer los siguientes de cretos: Gracia y Justicia. -Organizando el Registro central de contratos y préstamos declarados civiles. Jubilando al magistrado de Sevilla don Reinaldo Esponeira Gombau. Nombrando deán de Calahorra á don Buenaventura Bea Martínez. ídem canónigo de Sigüenza á X yfuavLél Vigil. ídem id. de Gerona á D. Claudio Rodríguez García. ídem id. de Ciudad Real, por oposición, á D. Maximino Arpicueta Sáez. ídem chantre de Teruel á D. Miguel Julia Vilaplana. Trasladando á una vacante de Madrid al fiscal de la Audiencia de Albacete. EL REY A. SEVILLA Tpn el expreso de Andalucía marchó ano che á Sevilla S. M. el Rey con los infantes doña Luisa y D. Carlos y los príncipes D. Reniero y D. Felipe de Borbón, que regresan á Villamanrique de temporada A despedir al Monarca y á Sus Altezas bajaron la Reina doña María Cristina, las infantas doña Isabel y doña Haría Teresa y el infante D. Fernando. También estuvieion á despedir al Rey el jefe del Gobierno y todos los ministros, los generales Ríos, Bascaran y Miláns del Bosch, los presidentes de las Cámaras, el jobispo de Sióu, el conde de San Diego; el gobernador civil, Sr. Requejo; el alcalde, sepor Francos Rodríguez; el coronel del 14.0 tercio, Sr. Fernández Ruiz. Los duques de Bivona y Tovar, la condesa de Pardo Bazán con sus hijas y su hijo í Jaime Quiroga, que estuvo en Melilía de voluntario; el coronel Cavalcanti de Alburquerque, el teniente coronel Burguete, el Séquito de la Reina madre y de los Infantes, y los Sres. Benlliure (D. Mariano) Gasseí, Gullón (D. Eduardo) Gayarre, Gil y Lozano, Prast, Mfizzantini, Fernández Latorre y Con D. Alfonso regresaron á Sevilla el jefe de su Casa Militar, general conde del Serrallo, y el marqaés de Víana. El Rey volverá á Madrid la semana próxima para presidir un Consejo de ministros. LOS HIJOS DEL KAiSER otros. f UN PRINCIPE HERRADOR POR TELÉGRAFO BERLÍN, 5 7 b T. Ciguiendo una tradición familiar de la casa délos Hohenzollern, el príncipe Joaquín, hijo menor del emperador Guillermo, aprenderá un oficio manual, del mismo modo que sus hermanos mayores. El Kaiser ha escogido para el príncipe Joaquín el oficio de herrador. El joven príncipe, que cuenta diez y nueve años, comenzará su aprendizaje en casa del herrador Hattendorf, de Ploen. Las horas de trabajo del augusto aprendiz serán las mismas que tengan, sus humildes compañeros. 13 EN LA PLAZA DE CASTELAR A las diez de la mañana comenzó á reunir se la gente en la plaza de la Cibeles. Las tropas cubrían la carrera, según dijimos en nuestro número de ayer. No eran las diez y media, cuando ya estaba allí el alcalde, Sr. Francos Rodríguez, acompañado de algunos inspectores municipales. A poco asomaron por la calle de Alfonso XII y plaza de la Independencia los Húsares de la Princesa y Pavía, no mandando la brigada, como se había dicho, el infante D. Carlos, sino el Sr. Miláns del Bosch, Entre la oficialidad estaban los infantes D. Felipe y D. Reniero de Borbón. En cuanto llegó la cabeza de la brigada frente al palacio de Linares hizo alto y allí íué saludado el Sr. Miláns del Bosch por lo generales Bascaran y Huertas, quienes momentos antes habían llegado con su plana mayor. La redacción de nuestro querido colega La Mañana hizo entrega al jefe de la brigada de dos magníficas coronas de laurel, de las que se hicieron cargo los jefes de Pavía y la Princesa. Poco antes de las once llegaron á la gran plaza la comisión del Ayuntamiento con maceroS; la de la Diputación y el goberpador civil, Sr. Requejo. Antes habían llegado los veteranos de la guerra de África, luciendo en sus pechos las condecoraciones ganadas en la campaña, y entregaron unos versos patrióticos parecidos á ¡os que repartieron cuando vinieron los Cazadores Los Lanceros desfilaron ante la cabeza de los Húsares, y á las once y diez llegó en coche el jefe del Gobierno, Sr. Canalejas, vestido de uniforme y acompañado del ministro de la Guerra Saludó al Sr. Miláns del Bosch, y entre ambos se cambiaron frases patrióticas, de pie en el coche el Sr. Canalejas y con el sombrero en la mano, y saludando militar, mente, con la espada en la mano, el jefe de la brigada. En este momento la música de Cazadores, situada á la entrada del paseo de Recoletos, tocó la marcha de Cádiz, cuyos acordes no cesaron hasta que el alcalde, la Diputación y el gobernador dieron la bienvenida á los heroicos soldados que tan alto han sabido colocar el nombre de España. Las comisiones tomaron sus coches res pectivos, y á las once y veinticinco minutos se puso en marcha la brigada de Húsares, á cuya cabeza iba el Sr. Miláns del Bosch. Al partir los soldados se oyeron vivas y aplausos, y cuando pasaron por la esquina del Banco, desde los balcones principales se soltó buen número de palomas Y eran las doce cuando el público comenzó el desfile por la amplia plaza de Castelar, y aun quedaba la Artillería en el paseo de Recoletos y los Cazadores cubriendo la línea. LA CALLE DE ALCALÁ presentaba animadísimo aspecto desde muy temprano, y tanto en los balcones de las casas particulares como en los edificios públicos veíanse colgaduras, tapices y banderas. A lo largo de la calle, en ambas aceras é inmediatamente detrás de las tropas que cubrían la carrera, habíase colocado el público que acudieia á presenciar el paso de los Húsares, y aunque aquél formaba un cordón bastante grueso, dejaba, no obstante, espacio para que se pudiera circular con comodidad. En los palacios de Nájera y Casa- Riera, que lucían en sus fachadas espléndidos tapices; en el teatro de Apolo y en la Presidencia del Consejo de ministros, hermosas y elegantes damas aplaudían, saludaban y arrojaban ñores á los militares. En las ventanas del edificio, ya casi terminado, de la Unión y el Fénix había también muchos curiosos, y para que nada quedara sin ocupar, multitud de despreocupados treparon por los hierros de ia verja de San José, convirtiéndola en tribuna, desde la que atalayaban el desfile. La entrada de las calles de Caballero de Gracia y las Torres estaban invadidas de carruajes de todas clases, sobre cuyos tejadillos contemplaban infinidad de personas la entrada de los soldados. Entre el público situado en la calle de Alcalá vimos á muchos de los Cazadores que regresaron hace poco tiempo de Malilla y á varios jefes y oficiales. También se hallaba presenciando ei paso de las tropas el bizarro general Tovar, actual subsecretario del ministerio de la Guerra. Acompañábale su ayudante el capitán Marina. Los balcones de los Centros oncíales, Círculo de Bellas Artes, Gran Peña, Nuevo Club, Casino de Madrid y todos los de las casas particulares estaban engalanados coa colgaduras y repletos de mujeres herniosas. EN LA PUERTA DEL SOL I a iíuerta del Sol también ofrecía bnllaa te aspecto. Los huecos todos del ministerio de ia Gobernación estaban ocupados por elegantes damas dispuestas á tributar sus asfigusos y admiración á los Húsares. En unos balcones de un hotel, frente al ministerio, se veían los blancos alquiceles de los moros de la embajada. El jefe del Gobierno y el ministro de la. Guerra fueron saludados por la multitud, que se apiñaba junto á las filas formadas por los Ingenieros. A los pocos minutos, el capitán general, seguido de los regimientos de Lanceros del Príncipe y la Reina, indicó con su paso que los soldados victoriosos se acercaban. Salvas nutridas y sin solución de continuidad iban señalando el paso délos Húsares, mientras de los balcones caía abundante lluvia de flores. Bandadas de palomas cruzaban ei espacio para ir á pararse sobre el sombrero de alguna señora, en el hombro de algún soldado ó en la cornisa de algún edificio. De ellas vimos una blanca que, partiendo del balcón central del ministerio, después de describir varias curvas en el espacio, fue á descansar del vuelo en la barandilla en que se apoyaban los moros, tal vez como emblema de paz, quién sabe si para llamar su atención hacia lo que en la plaza ocurría. EN LA PLAZA DE LA VILLA p 1 este trozo de la carrera se advertía 1 gran animación. Fuerzas de la Guardia civil cuVrfaa la ca rrera en la calle Mayor. En Platerías formaban varias comisiones de la Cruz Roja, entre ellas la de Aranjuez. Ante la estatua de D. Alvaro de Bazán se situó el batallón de Milicianos Nacionales I B I TII: ¡i ¡llimnniiiaimJEnirai; o; ímnmmmri; ¡iTM rir HTiniTR n- mjiit