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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFQ Y TELÉFONO DE TOPO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO y? W Y TELEFONO LA CEREMONIA, DE AYER EN EL CONSEJO DE ESTADO fcOS CONSEJEROS DURANTE LA TOMA, DE POSESIÓN DEL NUEVO PRESIDENTE, t PÍO GULLON. DE IZQUIERDA A DERECHASRES. DATO, SÁNCHEZ TOCA, SÁNCHEZ ROMÁN, ARIAS DE MIRANDA, AZNAR, GULLON, CANALEJAS, GARCÍA PRIETO RU 1 Z VALARINO, C LBETON, SANTOS GUZMAN, DUQUE DE VERAGUA Y CORTEZO Fot. Alba DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN LISBOA p L TEATRO PORTUGUÉS Es curioso eí fenómeno que actualmente se ofrece en el teatro portugués. I a época es agitada como nunca. A cada paso se cruzau y chocan conflictos de toda índole. La pasión política se inflama, surge la cuestión religiosa, preñada de riesgos, y, por fin, en todo amenaza y perturba la vida naeional una conflagración de ideas y de principios. En presencia de esta lucha general parecía lógico esperar que apareciese en la escena el drama apasionado ó doctrinario, por lo mismo que tales síntomas no podían menos de infiuir en la fábula dramática. Pero acontece todo ¡o contrario. I a crisis se acentúa y se generaliza como una amenaza. ¿Es signo de decadencia, ó de futuro resurgimiento? Para conjurar el mal de que adolece el proscenio portugués brotan de todas partes recursos y remedios; nos salen al encuentro múltiples conferencias y publican los periódicos interminables ih Invitados á exponer sus opiniones los autores dramáticos- -y cuenta que nunca hubo de ellos mayor número, -dicen cosas vagas, teorías platónicas, todas las cuales, resumidas, sólo coinciden en esta conclusión: que nuestro teatro no puede seguir adelante. Sin embargo, yo no creo en esa muerte próxima que le profetizan. En cuantos razonamientos y declaraciones se han hecho, no encuentro motivos serios y sólidos para formular aquella aseveración. Es verdad que nunca hubo en Portugal una verdadera literatura dramática que se perpetuase á través de los siglos. Y no hay para qué enumerar aquí las razones de tal carencia ó intermitencia, porque ya la Historia las explica. Con haber tenido nosstros grandes personalidades en la poesía, en la orataria y hasta en la novela, nunca dio la tierra portuguesa dramaturgos del rango, por ejemplo, de los clásicos españoles. Asimismo, tampoco tuvo pintores ni músicos célebres. ¿Quiere esto decir que jamás existió ni floreció aquí el sentimiento estético de tales artes? Yo creo que no. Al menos en la música, el folk lore es de una gran riqueza emotiva y de extraordinaria variedad entre provincia y provincia; cuando no lo fuese, bastaría el fado para dar idea de la poesía musical de los lusitanos. Mas, en lo que respecta al teatro, es sintomático el hecho de que toda la gente adore el arte déla representación. ¿Cómo explicarse, pues, que un país que siente amor Intenso por el teatro no tenga dramaturgos, autores de comedias? Sólo se comprende por la penuria general, por lo mismo que de todas las artes la que demanda mayor empleo de capital es el teatro. Una nación pobre, destrozada por la corva garra de una deuda flotante colosal, que absorbe todo lo que la actividad del pueblo produce; una nación pequeña con una inmensa expansión colonial, de la cual no saca provecho sino cargas, no puede alimentar artistas, fomentando el gusto por las bellas artes. El culto de lo bello no se desenvuelve en los pueblos que han de perseguir obstinadamente la conquista del pan. Por cima de todo está la conservación física del individuo, que, constreñido en épocas de trabajo á afanarse en cuanto puede subvenir á sus necesidades y á las de su prole, no dispone de tiempo para entregarse á divagaciones del espíritu.