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A B C JUEVES 24 DE FEBRERO DE 1910. EDICIÓN 2? PAG. 7. lo, el ministro de Estado, ini muy querido amigo é inteligentísimo compañero, y yo deplorábamos la indiferencia con que estas cuestiones se deslizaban por la Prensa extranjera, sin encontrar grande atención en España. Lamento que la farándula no hubiera sido ruás regocijada y así hubiera distraído más á las gentes, pero, en ím, en todos los periódicos del mundo hay que pagar tributo á la fantasía, que cuando no se ostenta hace menos amenos los periódicos. IvO sé porque he sido del oficio, y no hay que buscar sólo la amenidad en los folletines y secciones recreativas. Si, en el orden político internacional, toda inquietud por los últimos informes parece disipada; en cambio requiere nuestra atención el estudio de las relaciones comerciales que suscitan las múltiples, legítimas y contradictorias aspiraciones de las Federaciones agrarias de los Sindicatos industriales y de las Cámaras de Comercio, con todos los cuales y con los dignos representantes de las naciones llamadas á tratar hemos conferenciado todos estos días los ministros y yo. Tengo tanta fe en la publicidad, y necesitamos tanto del concurso y del consejo de la ooinión, que estimularemos, para acogerlas coi respeto, todas las formas en que se exprese la legítima defensa de los múltiples organismos y complejas actividades que cooperan al desarrollo de la economía nacional. No podemos ni debemos ir á ¡as Cortes para contestar con paréntesis ó puntos suspensivos á las interpelaciones que se HOS dirijan, y que constituyen un nuevo oficio de la fiscalización parlamentarla. HOS españoles han de ejercitar sus derechos sin la menor coacción, sin la más leve sombra de agravio, po 1 los que difieran de su criterio. I, as derechas y las izquierdas pueden realizar cuantas manifestaciones les plazca, seguros de que serán protegidos enérgicamente contra el abuso ajeno, pero refrenados y castigados por las propias demasías. L, i labor que vamos á emprender ha de suscitar- -es indispensable que suscite- -en el noble palenque de las doctrinas, y hasta en el más acalorado de las pasiones políticas, una agitación legal que el Gobierno no repugna, sino que desea, porque con una opinión pública apática, dormida ó complaciente no es compatible ninguna Dolítica democrática y de progreso. Precisamente porque somos radicales, porque acabárnosle publicar un decreto de indulto cuyas excepciones no podríamos salvar ahora, cerrado el Par. lamento. es más estrecha nuestra obligación de velar por el orden público, aunque confiamos en la cultura del pueblo español, que ha ido capacitándose para el eJpi- Hcio de todas las libertades. Nosotros no habremos de buscar, con- tolerancias extralegales, el cómodo ejercicio del Poder para nosotros, mientras impunemente se agravie el respeto al Rey ó á aquel ambiente de honor y disciplina en que han de vivir las instituciones militares. Del Rey abajo, todo es discutible, y cuanto más discutido, mejor; pero no hay pueblo civilizado que consienta ultrajes ni agravios á la augusta personalidad que encarna ios supremos atributos del Poder. EL PROGRAMA Pero no se tema que por auipiesas ó impremeditaciones se comprometa ni las relaciones internacionales, ni la paz pública, ni el crédito de nuestra Hacienda. Procederemos de modo que nuestro error no cause estrago. Y seríamos los primeros que, si se nos persuadiera del error, rectificaríamos, pero no dentro, sino fuera del Gobierno. Porque los gobernantes que se equivocan tienen derecho al respeto, pero no á la confianza. El jefe del Gobierno concluyó advirtíéndonos que en las conferencias próximas no actuara más que de repórter. Añadió que el Consejo de hoy en Palacio será á las diez y media. 1 levamos doce días de Gobierno y ya heLA HACIENDA mos dicho bastante, y no volveremos á decir más- -yo rogaré á mis compañeros T esde el primer instante ha merecido que no digan nada, y huelga consignar que nuestra preferente atención el estado mi parte me abstendré- -hasta ele la Hacienda pública, y con su gran com- por de las elecciones, dirigiéndonos que, antes ai puepetencia el ministro de Hacienda, y yo coa blo, y en el discurso del Trono hablando á inis aficiones, hemos coincidido en la labor, las Cortes, estragados todos por los tópicos llegando á formar vun juicio categórico y manidos y en bien teílexionado, de que podemos respon- formas tau las frases hueras, precisemos los concretas y claras der á propios y extraños lealmente de la menos avisados nos entiendan que aun vaadonde normalidad en el ejercicio de los presupuestos y de todas las garantías en que ha de mos. L, a oratoria y la literatura gubernamencimentarse el crédito de España, que mere cería una mayor valoración en los títulos tal han de, ser, á mi juicio, nerviosas, vibrantes, inspiradas en el culto á la verdad, representativos de nuestra Deuda. desnuda, sin cendales. Sólo sobre un crédito indiscutible y bien ofreciéndolatenemos que trazar dentro de la Nosotros cimentado cabe levantar la fábrica incon- unidad de uu criterio el programa del parmovible de una reconstitución nacional. liberal, que pudiéramos llamar ideal, Con el gran peso muerto de nuestro pre- tidomodo de el punto de supuesto y con la necesidad de ganar, nc partida al que abarque desdedurante el pepunto de llegada, años, sino meses, y si fuera posible días, en ríodo de cincuenta ó sesenta años á que el desarrollo de lo que Gladstone dijo la pueden alcanzar como horizontp visible las litica constructiva, bebemos contar para la racionales previsiones. realización de nuestros empeños. Subordinado al programa ideal, estamos Pero no pienso vivir en el país de las quimeras, sino en España, tal cual es en el pre- obligados á formular el programa de estas sente momento, y nadie tema que nosotros Cortes, llamadas á durar todo el período que comprometamos, no ya la solvencia del Es- la Constitución establece, si es que alguna tado, sino ni siquiera el buen ordenamiento vez vamos á tomar en serio la gobernación de Kspaña. de la liquidación de los presupuestos. programa Iremos por etapas, ni en. automóvil, ni en deY luegOj tenemos que trazar elunas cosas la primera legislatura, en que galera acelerada, caminando siempre hacia se resuelvan y otras se preparen para la sela realización de nuestro ideal, que bosque gunda etapa. 0 jaremos cen rasgos bien delineados en pro En lo que yo he dicho á periodista. uaciosimo presupuesto. nales extranjeros hay algo que pertenece EL RESPETO A LA LEY al programa ideal. Claro que ese algo no es la e s norma del Gobierno, mientras 110 haya mayor paite de lo dicho, porque no pienso otras mtevas, el cumplimiento astricto reniitir rnis compromisos ad calendas. He omitido, para hoy y mañana, algunos y severo de sas- leyes existentes 1 No pueáeser que la violencia ni el tumul- empeños del Gobierno, que corresponden á to influyan sunca para nada en las resolu- la política intensa, porque era natural haciones del Gobierno, ai puede ser tampoco blar ahora más de la política somera. En algunas cosas pensamos que habían que la más leve perturbación del orden público sea consentida ni tolerada por quien de sorprender seguramente, que á primera virilmente anuncia la reforma, pero inás vi- vista parecían utopías; pero hemos. venido al Gobierno todos coa la necesaria prepararilmente hetá respetar to ct -ciíuldo. Valencia es buen ejemplo. Yo le dije al ción para vivir y no para vegetar. De ellas gobernador de V lpiioia lo que á todos los hablaremos en el programa y discurso de la Corona, d 1 C n el expresp de Andalucía llegaron ayer mañana á Madrid el Rey, el infante D. Carlos, la infanta doña Luisa y el principe Reniero de Borbón, acompañados por el conde del Serrallo, el marqués de Viana y el Sr. Zureo del Valle. Esperaban á S. M. en la estación las infantas doña Isabel y doña María Luisa y el infante D. Fernando, el presidente del Consejo, Sr. Canalejas, y todos los ministros, las autoridades locales y algunas otras diatinguidas personas. Su Majestad saludó á todos los presentes y cambió breves impresiones con el Sr. Canalejas, dirigiéndose inmediatamente á Pa lacio. En la estación oimos una vez más, á personas significadas, que el viaje de S. M. carecía de la importancia política que quieren atribuirle ciertos elementos, y que obe- dece, principalmente, aparte del propósito de presidir un Consejo y recibir á los Húsares, al deseo del Rey de celebrar algunas conferencias con el ministro de la Guerra para estudiar, con el interés que le inspira todo lo que atañe al Ejército, del que es jefe supremo, las reformas proyectadas por el general Azuar. Y la mejor prueba, añadía, de que el viaje no es consecuencia de nada imprevisto, es que ayer, al cumplimentar el jefe del Gobierno á la keina doña Cristina, le anunció el propósito de S. M. de venir hoy á Madrid. pjn el regio Alcázar recibió el Rey, en pri mer término, á los ministros de la Guerra y Marina, á quienes correspondía despachar con S. M. y más tarde al presidente del Consejo, quien conferenció con el Monarca durante una hora. Después recibió S. M, ea audiencia al ex bajá de Tetuán, que acudió á Palacio á manifestar al Rey su gratitud por la concesión de la ciudadanía española; al grande de España D. Martín Rosales y al general Bascaran, gobernador müitar de Madrid. jugó por la tarde- una Su Majestad el Reyen el Hipódromo de la partida de polo Castellana. Por la noctie asistió él función del teatro Real. EL REY EN MADRID ¿or Su Majestad el Rey han sido firmado 3 los siguientes decretos: Nombrando comandante general de Ingenieros de la tercera región al general de brigada D. I, uis ürzáiz 7 Cuesta, que se halla de cuartel. Real decreto concediendo la gran cruz d? San Ilerincaegildo al general de brigada D. José Ruiz Cebollino. Ide. u id. al general dt? brisada D. Gabre) Vidal. Proponiendo ai c. Tuo- datite de Art: Icr: ci o -if. g gá t -r F. j p o V a j a J 1 RMA DEL REY J cru?