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A B! C, JUEVES 4 DE FEBRERO DE 1910. EDICIÓN 1. PAG. 6. ticos. El Sr. Jloret no representaba nada en el liberalismo español; estaba juzgado desde Noviembre de 1906. con fallo definitivo y terminante por los mismos órganos liberales; en mis artículos he citado fragmentos de estos juicios. Al subir el Sr. Moret al Poder por obra de los revolucionarios, se había de mantener en él gracias á los enemigos del régimen. Suponía esto el compartir el mando con íales aliados. I,o s aliados fueron poco É poeo marcando y ensanchando sai. predoL minio en el Poder. Paralelamente á este hecho, el Gobierno del Sr. Moret comenzó una gestión desdichadísima en cuanto á prácticas legales y mantenimiento del orden administrativo. Durante el mando del Sr. Moret hemos presenciado el espectáculo del más formidable desconcierto administrativo. Combatían al Sr. Moret por sus tendencias y por su gestión, no sólo los conservadores, sino importantes elementos líberales. ¿Podia el Sr. Moret seguir gobernando? De hacer el Sr. Moret unas elecciones generales. ¿cuál hubiera sido el resultado en el Parlamento? Un año de tal desenfreno y de tal laxitud en los resortes del Poder, ¿adonde nos hubiera conducido? ral. Cayó el Sr. Moret del Poder. El Rey, según la Constitución, puede nombrar y separar con entera libertad á sus ministros. I, a crisis fue perfectamente constitucional. El Sr. Moret, no sólo no podía ser jefe de, un partido liberal- -puesto que ya estaba definitivamente juzgado por incapaz de ello por los órganos liberales, -sino que, en esta última etapa de su actuación política, ya en los dinteles de la otra vida (como él mis- mo ha dicho en su carta) se nos revelaba también, por su lasitud y sus torpezas, como incapaz para 3 a gobernación de un país. Hacía falta, por lo tanto, no sólo un jefe para el partido liberal, sino un hombre de gobierno. Se llamó al Sr. Canalejas. La opinión verdaderamente liberal aplaudió el advenimiento al Poder del Sr. Canalejas. Motivaban estos aplausos el ser el Sr. Canalejas un hombre que durante toda su vida había- mantenido y defendido las ideas más liberales y democráticas. I, as clases conservadoras miraron con simpatía el cambio de Gobierno. Motivaba esta simpatía tres cosas: una, la misma caída definitiva de Moret, que el cambio llevaba consigo aparejado; otra, el suponerse que el Sr. Canalejas, sincero monárquico, podía intentar reformas radicales, pero no pactaría nunca con los elementos antidinásticos ni les permitiría su adueñamiento en el Poder; la tercera, que con la subida del Sr. Canalejas cesaría el desenfreno imperante durante tres meses y medio y se restablecería el cumplimiento estricto de la ley y el respeto al orden y á la autoridad. I a sabida al Poder del Sr. Canalejas suponía también el comienzo en la elaboración de un nuevo partido liberal, ó, por lo menos, la reorganización fundamental del enligue. El tír. Canalejas, en la presidencia del Consejo, podría lanzar á la consideración del país un programa de reformas y podría, con su serenidad yjsu entereza, ir formando ó reorganizando un nuevo elemento de go feierno. 0 IOS anteriones he apuntado la idea de que el Sr. Canalejas pudiera realizar desde la presidencia del Consejo la ardua labor de creación ó reorganización del partido liberal. Puede al mismo tiempo el Sr. Canalejas llevar á cabo una obra verdaderamente liberal y progresiva. Una cosa implica la otra. A mi ver, hoy la dirección de un pa: iido y la presidencia del Consejo requieren una gran entereza y una perfecta ecuanimidad; es decir, un constante dominio de sí mismo. Implica, á su vez, este dominio de sí mismo, en obras y en palabras, una sistematización y regularización discreta y cauta de la pro 3. Condióonesparalaempresa. -Enartícu 2.0 Necesidad de reorganizar el partiólo libe- pia energía. Para un gobernante, éste es, según mí juicio, el más fundamental y grave problema; todos los demás problemas de la política y de la vida dependen estrechamente de esta cautela y moderación en el esfuerzo. Se necesitan hoy grandes eneigías físicas para el Gobierno; un hombre puede poseerlas en alto grado y ser muy fuerte. Pero la labor de un Gobierno, de na gobernante, no dura usa semana ni un mes; se debe procurar que dure años. Se trata de una labor larga y constante, y si las ener gías físicas no se regularizan, si la máquina nerviosa se pone desde el primer momento en una alta tensión, forzosamente habrá de venir, al cabo de un tiempo más ó menos largo, la depresión de las fuerzas físicas. Y la depresión física, el enervamiento, ¿qué consecuencias trae sino el desaliento, la incertidambre, la contradicción, la falta de serenidad para ver claro y para conservarse inmutable? Excusado es decir que á uu hombre por quien sentimos simpatía, á quien consideramos con afecto y admiración, nos place verle realizar gallardamente, con la mayor energía é intensidad posible, una obra de gobierno; pero debemos reflexionar y convenir en que no tenemos derecho á que tal gobernante haga un sacrificio semejante, un gasto tal de su propia fuerza, y que la mejor prueba de afecto que podemos darle, apartándonos de nuestro egoísmo, es no exigir ni reclamar tanto de él, sino desear que regularice su esfuerzo, que lo ordene, que lo distribuya convenientemente, y que, ya conociendo el promedio constante que puede alcanzar en la labor diaria, trabaje sin variar en nada, serenamente, con arreglo á ese promedio frío y constante. ce fecundo y positivo. Muchos cíe estos pro. blemas económicos y sociaks, que aquí rían una gran novedad, que aquí pasaríaa por radicales, los tienen inscriptos en sus programas hasta los partidos católicos de algunos países europeos. ¿Entrareoíos, al fin, en una vía de reformas prácticas, positivas, al mismo tiempo que cautas, prudentes, atemperadas á la realidad de nuestro pueblo, ó nos empeñaremos una vez más en fantasías perturbadoras é infecundas? Hagamos votos por lo primero; confiemos en el patriotismo y en la cuitara del presidente del Consejo. -AZORJN K l Sr. Canalejas, al recibir ayer tarde, á pri mera hora, á los periodistas, ha hecho las siguientes declaraciones de actualidad, que textualmente recogemos: -Requerido estos días por distintos periodistas extranjeros y de provincias para varías interviús, me parece haber demostrado que quiero vivir en la plaza pública, sin velar ni obscurecer mis oensamientos ni mis propósitos. Mas por ahora, próxima ya la publicación- -entiéndase, bien, noel acuerdo, SIÜo la publicación- -del decteto de disolución de Cortes, voy á dar por terminadas l ¿ts interviús, aun cuando esto no implica que no haya de reanudarlas después, ni siguifica que tenga yo queja de nadie, porque á ningún periodista he de rectificar, salvo algún detalle menudo, de si el lieyiiegaba hoy ó no, que- -como la distracción que de lo gran 4.0 Método y programa. He dicho ea arpara fijarnos en tículos anteriores, al comentar la actual si- de solemos tener todos importancia de Jo la tuación política y mostrar por ella simpa pequeño- -le ha dado algo ayer ú hoy. sutía, que en un Gobierno una cosa era el mé- poner que ha pasado hemos de celebrar cotíClaro está que si no todo, el procedimiento, y otra cosa era el ferencias sobre planes y propósitos del Goprograma. Mucho cuidado he tenido en es- bierno, yo nosólo, admitiré á ustedes er esta tablecer esta distinción fundamental. El grata visita de todos los días, sino que ¡es método ó procedimiento supone, para mí, informaré de cuanto ocurra y yo deba deel respeto á la ley, al orden, á la autoridad, y el perfecto funcionamiento y dependencia cirles última vez, hasta que aparezca en la Por de todos los organismos del Estado. El pro- Gaceta, hablaré del famoso decreto de disograma lo constituyen las ideas, los ideales lución. (reformas, mejoras, etc. del gobernante. En Deseo aparecer y ser un hombre formal y tanto que el Sr. Canalejas venía á restable- un gobernante serio; y he dicho, y repito cer el método, perturbado por e anterior que, por bondad del Gobierno, merecía- -y le fueron otorgadas una vez más, de mis compañeros, Rey y por estoy auampliamente- -las simpatías de las clases la confianza conservadoras. Ahora, respecto al progra- torizado á publicar ese decreto euando io ma, éstas clases forzosamente tenían que estime oportuno. Juzgo próxima esa oporhe querido precipitarme por mantenerse, por lo menos, en una actitud de tunidad y no á altos deberes que me inaureserva, de expectación. A medida que el consideración presidente del Consejo fuera desenvolvien- cían á no apresurarme tanto. Ciertamente que el Gobierno entiende do sus planes, los conservadores (todos los exige el interés público no sólo que ansocialmente conservadores, no sólo los políti- quedel verano se constituyan las Cámaras y cos) irían adoptando frente, á ellos la acti- tes cumpla el mayor de mis anhelos, discuse tud que su conciencia les dictase. el programa, sino que se adopEl Sr. Canalejas ha hecho, desde su entra- tir la crisis y resoluciones de carácter finanda en el Poder, importantes manifestacio- ten algunas se han de discutir y aprobar nes. Algunas de las declaraciones del presi- ciero, que no en alganos días, así como el dente del Consejo- -si se confirman en todos precepto constitucional de cumplir conlos presentar sus extsemos- -merecen ser detenidamente presupuestos. consideradas. Corremos e! riesgo de perseComo, verar en la creencia de que tal punto de vis- bierno, elsea cualquiera ia voluntad del Gocalor disuelve los cuerpos, al ta (aludo á la cuestión religiosa) es un pro- entendedor debe bastarle con lo dicho baen para blema capital para nuestra vida nacional. entender cuándo se va á elegir el Congreso Podemos con ello gastar en resolver este y la parte electiva del Senado. problema energías y tiempo que pueden LA CUESTIÓN INTERNACIONAL ser aplicados á la resolución de otros verdaderos y fecundísimos problemas. I a histo- T Ji por un momento ha tenido el Gobierno ria de nuestro siglo xix ¡o decía en uno de el temor de que peligre nuestra amistad mis artículos anteriores) es una historia de estrecha con las demás naciones, y muy esluchas- y esfuerzos por quimeras yjantasnia- pecialmente con Francia é Inglaterra, en los gorías. Necesitamos ya entrar en un campo asuntos de Marruecos de política concretista, realista. I a cuestión Hemos podido temer, y hemos temido, del c ricahsmo es la última fantasmagoría que el ultimátum, ya público, dirigido por creada por los viejos y tan funestos doctrina- Francia á Muley Hafid motivara incidentes rios. Hay, en el terreno de la economía y de de cierta gravedad, y cuando aparecíamos la vi J a de relación jurídica, mil otros pro- todos distrayéndonos en el rompecabezas blemas que resolver y- jue son de ua alcan- de la crisis y en otrasJjagatelas por el esti- LO QUE DICE EL PRESIDENTE