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B C MARTES 22 DE FEBRERO DE 1910. EDICIÓN i. PAG. 9, vara, terminar la Información, lie aquí lo que escribió el barón de Oku al teniente Bayol: Vuestro trabajo será útil en el mundo militar y, sobre todo, en el servicio de socorro á los heridos en tiempo de guerra. El grupo esperantista de esa corte ha entablado gestiones cerca del excelentísimo señor capitán general D. Camilo Polavieja y ofrecido profesores para la enseñanza del ¡esperanto entre los individuos de la Cruz Soja, y sólo falta, dada la excelente acogida que ha tenido la idea, que éstos, comprendiendo los intereses de su humanitaria misión, se aprovechen del generoso ofrecimiento de los esperantistas madrileños. Así sea. ROMÁN AYZA queza de Dulcinea, y devora sus penas Ju. rando eterna fidelidad á la ingrata. El desamor y la ingratitud de Dulcinea dan el golpe de muerte al Caballero de la Triste Figura. En actos sucesivos se le ve en el sombrío fondo de los bosque, meditando apoyado contra una encina. Su corazón DOS TELÉGRAFO está henchido por la amargura. El dolor ha MONTE CASLO, 2 1 10 11, vida y trastornado su espíritu. p n el teatro de la Opera se ha verificado minado sudesfallecer, morir. Y muere ano con éxito inmenso a. premiére de la co- Se siente la verdad, que ha conocido por nadado media lírica en cinco actos DonQmchotte, primera por tras haber perseguido una quivez, letra de Henri Caín, inspirada en la come- mera durante mucho tiempo. dia heroica de Le Lorrain, y músicp del Muere ante el pobre Sancho, que clama maestro Massenet. Al alzarse el telón para el primer acco, al cielo aterrorizado. En su agonía, el branos encontramos en España. Aparece una vo soñador ve una estrella que centellea en plaza pública en día de feria. A la derecha el firmamento. Es Dulcinea que le llama á está situada la casa de Dulcinea. Enfrente, sus brazos. La partitura de este bello poema lírico una posada, La comparsería bulle en el ferial, dando revela una prodigiosa fuerza de inspiración. Sus páginas abundan en motivos de gran animación á la escena. Un mendigo sin piernas corre de un lado una sensibilidad y una delicadeza penetrantes. La instrumentación es de mano á otro en su carretón. Rodríguez y Juan, dos hidalgos que se maestra. Massenet ha triunfado una vez más ea disputan el corazón de Dulcinea, cantan la toda la línea. El éxito, que de antemano esbelleza de ésta. Entra en escena Don Quijote seguido de taba previsto, ha superado á cuanto podía suponerse. Las aclamaciones más entusiássu fiel escudero Panza. Socorre- -dice á Sancho á los meneste- ticas han saludado al nombre ilustre del compositor. rosos que te tiendan la mano. Mademoiselle Lucy Arbell, que cantó la A continuación lanza ua apasionado beso hacia la ventana de Dulcinea y canta sen- parte de Dulcinea; Chaliapine, que encarnó admirablemente el personaje de Don Quijotidamente sus amorosas cuitas. -Siéntese Juan mordido por los celos é in- te; Gresse, á cuyo cargo estuvo la parte de crepa al caballero. Dulcinea se asoma y di- Sancho, y los demás intérpretes, se han herige cumplimientos á Don Quijote. Juan cho acreedores al mayor elogio. No es menos digna de alabanza la ordesata su cólera desafiando al buen manquesta, Hábilmente dirigida por el maestro chego. Va á dar comienzo la singular batalla, León Yehin. La función, que se daba en beneficio de cuando aparece Dulcinea, interponiéndose entre los adversarios. Don Quijote la invita la colonia francesa y fue patrocinada por el á retirarse con él á su castillo del Guadal- príncipe Alberto, ha tenido el doble resultaquivir. 1,0 haré tal vez- -responde la don- do de constituir un hermoso acto de caricella, -pero antes es preciso que sepáis de- dad y una victoria indiscutible para el arte volverme el collar que me robó el bandido musical francés, representado por el geaio de Massenet Tenebroso. Accede el valeroso hidalgo y parte encomendándose á la dama de sus pensamientos y confiando en la pujanza de su esforzado brazo. En la escena amanece al dar principio el j i no de los efectos que seguramente pro ducirá el cambio de situación política segundo acto. Estamos en el campo. Al fondo, la luz indecisa de la aurora deja adivi- será el de avivar las ansias y las excitaciones de los doctrinaristas. Digo avivar pornar los famosos molinos. Llega el Caballero de laTriste Figura ca- que del nacimiento del doctrinarismo no balgando sobre Rocinante; detrás marcha puede tratarse, toda vez que desde hace ya bastante tiempo estamos asistiendo en nuesSancho Panza sobre su rucio. Don Quijote imagina fieros gigantes los tro país á una campaña pura y exclusivamolinos, y, lanza en ristre, los acomete de- mente doctrinaria. A raíz de nuestro desasnodadamente. Las aspas de uno de ellos tre colonial volvimos los ojos al pasado y nos percatamos de que todo nuestro sihacen volar al caballero y al caballo. De la llanura pasa el infortunado á las glo xix, desde las Cortes de Cádiz hasta la montañas, donde se guarece el temible ban- catástrofe de Santiago, ha sido ni más ni dido. Este sale de su caverna rodeado de menos que una lucha y un esfuerzo conssus feroces satélites. Los bandoleros pren- tante- -sangriento á veces- -por quimeras, den acto continuo á los dos insensatos que fantasmagorías y entelequias sin realidad han tenido la imprudencia de llegar hasta ninguna y sin la menor eficacia. Nos convencimos de ello en un momento de contriallí. Piénsase al principio en anorcarles, pero ción y arrepentimiento; no pudimos enmenel jefe de la banda se conmueve ante la ga darnos; reconocimos que todas esas conllarda actitud de D. Quijote, que desprecia quistas del derecho que todos esos ideala muerte, y termina por entregarle el collar les por que nuestros padres y nuestros abuelos habían ingenuamente batallado no hade Dulcinea, dejándoles marchar en paz. En el tercer acto, la escena representa la bían hecho adelantar un paso á España; casa de Dulcinea en los momentos en que pero al cabo de cierto tiempo, todos, aun los se celebra una brillante fiesta. La joven se más fervorosamente contritos y arrepentiaburte soberanamente en medio de la ale- dos, comenzamos otra vez á tejer fantasías, gría de sus invitados. Para alejar la tristeza á medir entelequias, á hacer, en suma, doc de su alma, coge una guitarra y canta ras- trinarismo. ¿Qué es el doctrinarismo? A mi entended, gueando las cuerdas. En este instante se presenta D. Quijote con el collar y exige de el doctrinarismo consiste en propugnar y defender doctrinas, teorías, métodos y prosu amada el cumplimiento de su promesa. Mas ¡oh, desencanto! La pérfida no puede cedimientos (terapias, en suma) que si pueocultar su satisfacción por haber recupera- den ser eficaces en otros países, que si en do el collar, pero confiesa que no tiene la otras tierras pueden ser fecundos y engarzar con la realidad presente y con la realimenor intención ds casarse tan pronto. dad pasada (tradición) en España pueden El malaventurado hidalgo sabe, sin embargo, mostrarse digno. Lejos de sulfurarse, no tener eficacia ninguna y pueden no servir más g, ue para perturbar- 6 detener, por. como parecería natural, agradece la franESTRENO DE UNA OPERA EL DON QU 1 CHQTTE DE MASSENET MADRID AL DÍA asta que se nos pegue al oído la música de Salomé- ¡ya ha de llover hasta entonces, y el tiempo vuelve á ser seco! -teneíínos otro sonsoneteen los labios todo el día e Dios: aquel vals de La gran duquesa de Creí o síein que dice asíi Vaya si el sistema epistolar tiene papel en la política española. Por una carta ocutrió aquella crisis á la que la gente puso el jmote delpapeUto. Por una carta está hacien ¿0 el respetable D. Eugenio el papel de botones yendo desde la calle de Velázguez, su casa, á la de Doña Blanca de Na varra, domicilio de D. Segis, con una carta, ky, ¡la verdad! no está á sus años para esos trotes. Afortunadamente para él y para el vpaís, liarto de esas travesuras, se acabó ayer la correspondencia. Moret sigue emperrengaáo, y decididamente no se junta con Canalejas. Sesión extraordinaria del Concejo: una moción para obras útiles, á fin de remediar fen lo posible la crisis obrera. Los señores jflel margen izquierdo lo aceptan, pero quieren ser ellos los que hagan y deshagan, con lío cual los obreros hambrientos habrán de (Suministrar á sus estómagos suculentas re Ilexiones y copiosas esperanzas hasta que Jos ediles del mangoneo, que no tienen prisa ñi hambre, tengan á bien resolver. Eso es lo práctico, y lo demás, naranjas de la China. El alcalde visitó los albergues que hay destinados para los mendigos, y quedó descorazonado. Están en muy mal uso. Por eso ios pobres escogen para residencia las calles de Madrid de regular uso. Total, que quedó clausurado el Asilo de Santa Ana, y que como han sido despedidos los golfos del campamento de la presta ¡pión personal, podemos prepararnos á suírir el asalto redoblado de mendigos y á ver Madrid hecho un aduar. Una buena noticia confirmada municipaltnente: no hay tifus. Por ahora 110 hay mas iifus que el de los teatros en noches que no Son de moda. Los Tribunales comenzaron á ver el proCeso por estafa- y Jalsificación de los pergaminos que se entregan á las amas externas de la Inclusa. Ei delito quedó confesado, y reconocido, por tanto, que á perro delgado Jtodas son pulgas, y que en lo tocante á la Inclusa no son sólo los chiquillos los pergaminos á que hay que atender. Se firmó en Sevilla el decreto de indulto ara los delitos políticos y electorales. Júbilo general. r De sucesos, la detención de unos apreciables enterradores que se proponían hacer la felicidad de un vecino de San Antón de Mazarredo á cambio de unas cuantas pesetas para ayuda de un panecillo. Y nada más. El tiempo, regular. Ok, carta adorada, me hiciste feliz- etc. DOCTRINARIOS