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A B C DOMINGO 20 DE FEBRERO DE 1910. EDICIÓN PAG. 5, pañía concesionaria, asturiano el notario y granadino el ex alcalde Aguilera. ¡Asturias, Granada... Los dos nombres que encierran la reconquista de España... ¡Que esa casualidad sea simbólica y, sobre todo, un feliz augurio para Madrid! Y nada más. Por la noche, más lluvia. Hasta el tiempo se ha hecho canalejista. Se suspendió 1? manifestación anunciada para hoy. Aunque, si bien se mira, puede que el T A SITUACIÓN POLÍTICA Continuamos en el mismo tiempo sea más bien radical y les haya íégimen. Las crisis nos llueven de todas par- prestado un servicio á sus correligionarios tes, como una nube de langostas que oculta al sol. Los correvediles y agoreros pronostican que dentro del Ministerio trabaja la discordia y que, pasada la apertura del Parlamento, el Gobierno será reorganizado. Lo único cierto es que las- diversas agru- parece natural que la manifestación anunpaciones políticas tienen que llegar á una r ciada para hoy, y suspendida, hubiese inteligencia, poniéndose de aeuerdo para sido en todo caso para festejar el triunfo de que pueda funcionar la Cámara de los di- las ideas democráticas, de las que fue siemputados, en vista de que en ella no cuenta pre defensor el Sr. Canalejas. Es sencillael Gobierno con mayoría. mentcabsurdo un acto organizado por los Ppt- ahora es difícil prever la caída pro- elementos revolucionarios y por algunos bable, que tiene toda la ventaja de presen- que se titulan monárquicos, en favor del setarse á las Cámaras con las carteras reple- ñor Moret, que, entre otras cosas, adosó á tas de proyectos anunciados ya como mila- la legislación actual la tremenda ley de Jurisdicciones. grosos. Parece natural que enfrente de las oposiTal manifestación contra el Sr. Canalejas ciones reconozca el Gobierno su impotea- podría explicarse dentro de cinco ó seis mecia, y entonces habrá que apelar á una de ses, si no cumpliese sus promesas y no se estas dos soluciones: ó pedir al Rey la clau- atemperase á su historia política; no á los isura de las Cortes- -y no es fácil que á esto pocos días de ser poder, cuando, sin tiempo se arriesgue Su Majestad D. Manuel, rece- apenas para dar los primeros pasos de goloso de entrar ea el camino de las dictadu- bernante, algo, sin embargo, tiene entre ras, -ó dimitir, para que le sucediese otro manos que ha de halagar á los espíritus raGabinete de transición, al igual de lo que dicales, cual es el decreto de amplio y geviene aconteciendo de dos años á esta parte. neroso indulto. En tantOj n a parece haya cosa de mayor Lo que hay es que la irreflexión descubre importancia en los horizontes políticos, á el juego de los elementos que pretenden pesar de Jo mjacho que se viene hablando manifestarse, disimulando la contrariedad de conspiraciones, de terribles complots re- que les produce ver perdidas sus esperanvolucionarios y de todo género de fantasías zas perturbadoras, ayudados por los que se espeluznantes que apenas sirven más que sienten monárquicos fervorosos cuando espara amedrentar á los tímidos y perjudicar tán en el poder, y dejan de serlo cuando nc la, vida activa de la naeión, fomentando el disponen de la Gaceta á su arbitrio. escepticismo y ensayando el pavor. Afortunadamente, el país sabe hace tiempo á qué atenerse, y distingue con perfecta ALFONSO G A Y O claridad lo que son verdaderas manifestaLisboa, 17- 11- 919. ciones de la opinión y lo- que son burdas comedias fabricadas por los profesionales de mítines y manifestaciones. Pero la manifestación se na suspendido c u pleno temporal. El viento huracanado por... el mal tiempo. ¡Oh, el entusiasmo de sopló toda la mañana; las turbonadas las ideas y el calor de las convieciones, rese sucedieron casi sin intervalo; las embar- frenados por cuatro gotas de agua! Hay que caciones del Manzanares y de la mar chica suponer que el aplazamiento es definitivo, fiel Retiro tuvieron que redoblar sus ama- (y si no lo es, tanto peor para los organizarras; los liberales desahuciados reforzaron dores. igualmente los calabrotes que por ahora frío han tendido á D. Eugenio; los canalejistas, noPorque el sólo de ayer, bien io saben ellos, reinaba en la atmósfera. capeando la mar- ejada al pairo... El proyecto de Gran Vía sorteó la borrasca con fortuna. Parece que, por fin, se firmó la escritura. Eran las cinco de la tarde. Por este lado amainó el temporal. El jefe del Gobierno visitó la Diputación para decirla pide por esa boca Y como el Estado la debe una tontería de millones de I os pueblos modernos, necesariamente, fapesetas, quince, obtuvo la promesa de un talmente, están regidos por Gobiernos de oposición. Esta, en todas partes, está diarreglo con el tramposo. -Nuestros impertérritos huéspedes marro- vidida en ideales distintos que fundamenquíes visitaron el palacio de la Presidencia. talmente obedecen á dos grandes fuerzas Ko se quedaron á habitar en él. Canalejas sociales que podríamos llamar dinámicas: les recibió con su amabilidad proverbial, y liberales y católicas- conservadoras. Pero ellos le manifestaron su inmensa gratitud. para que pueda establecerse el necesario Tan inineusa, que, ya lo vemos, no se acaba equilibrio es ante todo indispensable que estas fuerzas de opinión estén organizanunca. Por los Tribunales, naaa de temporal; cal- das; de no ser así, no hay resultante, no pueden actuar como elemento positivo en ina chicha para jurados y togados. r De lo dicho se infiere que lo más saliente la gobernación del Estado. Una de estas fuerzas, la conservadora, üel sábado fue la firma de la escritura para la construcción de la Gran Vía, verdadero tiene en España una organización más ó acontecimiento para Madrid. Dato curioso: menos deficiente, pero que responde al es 210 hubo una firma madrileña Asturiano el píritu socialmente conservador del país; por alealde, asturiano el ex alcalde conde de esto puede fundarse sobre esta opinión, uní Gobierno relajiyamettte estable, Peñalver. asturiana e l apoderado de la ComCon la posesióa exclusiva de los sanatorios, con que espera, naturalmente, resarcirse del desembolso de ahora, que ha sido puxadinho, como se acostumbra decir en lenguaje familiar. Cuestión perdida es ésta y parece relacio narse inuy de cerca con el éxito del Tratado luso alemán, en que, según los técnicos, Portugal no quedó en peores circunstancias. No sucede lo mismo coa las luerzas con trarias, con las liberales; i y como para ia buena marcha política de los pueblos es indispensable el concurso de todos los elementos de opinión, desde el momento que uno de ellos se encuentra sin organismo, la crisis del partido se convierte en peligrosí? sima crisis nacional. Es éste nuestro caso. La crisis de la anterior situación liberal, la más reciente del Sr. Moret, el revuelo político de estos días, ponen de manifiesto el mal gravísimo de la desorganización de las fuerzas liberales de España, á pesar de ser cierto y evidente el hecho de existir en nuestro país una potentísima corriente de opinión libe- ral y democrática. El hecho cierto y tristísimo es que los directores del partido liberal histórico, por falta de fe en el pueblo ó de convicciones, no se han preocupado de ir á buscar la opinión, ni la han dirigido ni encauzado. Los directores de la política liberal en España, y singularmente en estos últimos tiempos de liberales, sólo han tenido el nombre; para nada se han preocupado de los problemas que la realidad imponía, ni siquiera del trascendental de la implantación de la ley del Sufragio por masas no edueadas políticamente, convirtiéndose d? partidos de opinión en camarillas de políticos sin fuerza ni arraigo positivo en el país. Esta es la crisis del partido liberal, que por serlo lo es nacional; y está en la conveniencia de todos los españoles que esta orí- sis se resuelva pronto, no en el sentido del personaje H ó del personaje B, sino en el de dar nacimiento á un partido liberal fuerte, robusto, con arraigo en la opinión, dirigido, por quien sea, por el que demuestre tener ideales, talento y energía para ello. Que este hombre no es Moret, todos lo sabemos. Los hechos se han encargado de demostrarlo con su elocuencia irrebatible. No hablemos de sus fracasos pasados, no está en mi ánimo el causar la más leve molestia, á nadie, y menos, á un hombre ilustre por su sab sr y su cultura, pero que para director político no sirve. Su Hltiino acto público, la fk célebre carta dirigida al Sr. Aguilera, demostrará aptitud literaria sobresaliente, talento, modestia, conformidad no desprovista de cierta malévola intención, todo lo que se quiera; pero demuestra por encima de todo que no ha sido escrita por un hombre de Estado, y esto es lo que necesita en estos momentos el partido liberal. ¿Es este hombre Canalejas? Sus actos han de contestar á la pregunta. Pero sí puede afirmarse que para España sería un gran bien el que lo fuera, y que, por consiguiente, es honrado y patriótico aguardar sus actos para aplaudir ó desaprobar. No puede vivir un país con Gobiernos cinematográficos, con cambios y trasiegos constantes, con esa inestabilidad de los últimos tiempos. Necesitamos un partido conservador fuer- te y de opinión, que gobierne por quinquenios; pero no necesitamos menos el liberal, liberal de verdad, no de palabras, que haga política, no literatura cursi, con un ideal y un norte tan radical como se quiera, pero que sepa adonde va; no queremos Gobiernos de personalismos, y compadrazgos, sin otro programa que el servir á sus amigos y á los fabricantes de opinión por medio de trusts periodísticos. Eso piensan muchos catalanes, y sí el señor Canalejas cumple lo prometido (y no hay por ahora motivo para creer lo contra- rio) y consulta lealmente al cuerpo electoral, ¿qué duda cabe que tendrá á su lado 1 la opinión liberal de Cataluña y las ¡simpatías de todos los hombres de buena voluntad que deseen el progreso y engrandecimiento 1 cíe. España? JOAQUÍN AGUILERA LA MANIFESTACIÓN RADICAL MADRID AL DÍA LO QUE PIENSAN MUCHOS CATALANES