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A B C. SÁBADO 19 DE FEBRERO DE 1910. EDICIÓN i. PAG 4, EN LA SIERRA DE GUADARRAMA LAS CUMBRES CUARTA Y QUINTA DE LOS SIETE PICOS Fot. Quilez más ó menos, cua do todos los años hay aquí un millón más de cunas que de sepul eros? De España no aicen nada las obras que he consultado. ¿Será que no hay suicidio? ó que... no hay estadísticas? ¡Averigüelo Víir j; as! EDUARDO H A H N hasta la cintura, pretenden llagar al Puerto atraídos por la belleza de un espectáculo verdaderamente grandioso Berlín, Febrero ALPINISMO la- nieve sin hendirla, por ellas pueden caminar después los que no las lleven, sin temor á hundirse hasta las rodillas. Las raquetas son reglamentarias en las compañías alpinas del Ejército austríaco. Yo aconsejo el uso de este ingenioso aparuto á aquellos turistas que, sin manejar los skis se aventuran por la carretera de Navacerrada los días en que los socios del Club Alpino Español celebran sus deportes sobre la nieve. PIORNO DEPORTES DE INVIERNO p o m o anunciaba en mi artículo anterior, voy á tratar en el presente de algunas particularidades relacionadas con los deportes de nieve, escritas con gran concisión á causa del poco espacio de que dispongo, y proponiéndome en esta pequeña información enseñar tan sólo á quien lo ha de menester Muchas son ías personas que al leer mi modesto trabajo publicado poco ha en esta misma sección creada por el A B C con el ncble propósito de fomentar el alpinismo en Es paña me han preguntado acerca del empleo del skis arquetas iuges y demás aparatos utilizados en los deportes- de in vierno. Y como es axiomático que en materia de enseñanza el buen método hace maestros, voy á ocuparme con preferencia de las ra quetas cuyo empleo juzgo indispensable, bien para aquellos principiantes que deseen familiarizarse con la nieve antes de doctorarse como sMeurs; bien para aquellos turistas curiosos que veo avanzar todos los días penosamente por la carretera de Navacerrada, en donde la nieve se acumula hasta eonseguir alturas de dos y tres metros, y que sin preparación alguna, hundiéndose Como expresa el anterior gra bado, las raquetas de montaña se componen de un óvalo de madera ligera, con preferencia el fresno, de 40 centímetros de largo por 30 de ancho, aunque estas dimensiones varían según los modelos. El interior está provisto de una malla de cuerda bastante gruesa, formando una superficie de apoyo para el pie, que se sujeta por medio de tirantes de cáñamo tejido. El modelo Suizo tiene la ventaja sobre el francés de que el pie se apoya directamente sobre una especie de plantilla, también de cáñamo, que hace más segura la marcha. Este sencillo aparato, muy ligero y de poco precio, se emplea cuando la nieve no soporta el peso del cuerpo y nuestros pies se hunden en ella, exponiéndonos á un mal paso. Las raquetas de montaña se diferencian de los skis en su aplicación en que éstos sirven para deslizarse y recorrer largas distancias en poco tiempo, y aquéllas para andar por superficies nevadas de gran espesor. Con su empleo la marcha se hace menos trabajosa, el calzado se conserva relativamente seco, y como sus huellas endurecen i a Unión Ibero- Americana, en su constan te deseo de cooperar decididamente á cuanto, afiance los lazos de unión entre Ja nación española y nuestras hermanas de América, se ocupa con la mayor actividad de procurar que un gran número de industriales y agricultores concurran á las Exposiciones de Buenos Aires que ha de inaugurarse en Junio del comente año. Al efecto ha nombrado una comisión especial, presidida por D. Alberto Aguilera, y de la que forman parte los señores conde de Casa Segovia, D. José de Piernas y Hurtado, D. Ignacio Noriega, D. Manuel de Eizaguirre y D. Luis Palomo, que actúa de secretario Dicha comisión ieleDro una conferencia el miércoles último con el ministro dé Fomento, con el objeto de solicitar del Gobierno la protección debida para facilitar á los expositores el envío de sus productos con la seguridad y economía indispensable. El ministro escuchó muy co uplacido á te comisión, la felicitó por su noble iniciativa y le ¡prometió secundarla eficazmente, tra tando del asunto en Consejo de ministros, sin pérdida de tiempo; las sinceras palabras del Sr. Calbetón fueron muy agradecidas p or el Sr. Aguilera y sus compañeros. La comisión le ha pedido por escrito cuanto estima necesario para el mejor éxi- LA IBEROAMERICANA I ínunrncraimnTITn