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A B C. MARTES i5 DE FEBRERO DE 191 o. EDICIÓN i. PAG. 9, íctima está representada por el notable jaíisconsulto D. Francisco Lastres, v el del letrado defensor. A continuación declaró el procesado, confirmando que estuvo en la taberna de la calle de Colón con dos amigos y cuanto se dijo respecto al cambio del billete, si bien negó en absoluto que él insultara al cocinero. -Lo que ocurrió es que nosotros insistimos en pagar las copas que tomamos porque no queríamos marcharnos sin pagar, y esta insistencia íué la eme determinó la dispula. Fisca- 1. ¿Usted no enseñó al cocinero un carnet de Policía, amenazando á aquél con detenerlo? Procesado. -No, señor. -F. ¿Salieron usted y sus amigos á la, calle, de la que regresaron á los pocos momentos, con ánimo de agredir á Navario? P. -No, señor. A otras preguntas de los res. Medina y Lastres d ¡ce que sacó el revólver cuando vióse agredido por el cocinero; pero que lo hizo con la sola intención de amedrentar á su contrario. El Sr. Aragón pregunta á su vez muy hábilmente, para demostrar que el tiro salió cuando el procesado cayó al suelo con Navarro por efecto de la lucha. Lozano agrega que aquel día había bebido bastante, contra su costumbre, é insiste en que 110 tuvo intención de disparar coníra el cocinero, á quien no conocía ni de, vista. prueba pericial. Los méaieos forenses, Sres. Alonso fylartíuez y Segarra (D. Joaquio) informan muy brillantemente para sostener en conclusión qae el disparo se produjo á boca de jarro, apoyando el arma sobre la chaqueta; que el agresor debía estar colocado en un plano superior al del agredido, y, por último, que el agente debía estar á la izquierda y un poco detrás del cocinero. En resumen, pregunta el fiscal; ¿Usteaes Opinan que la agresión se hizo por la espalda? -Nuestra opinión es que la herida fue üecha por detrás, sin que neguemos la posibilidad de que agresor v víctima estuvieran abrazados. -Después informa el Sr. Canseco, perito de defensa, afirmando que, á su juicio, am (bos hombres estaban agarrados, siendo la espalda del Luis Navarro, por efecto de la posición, el frente del revólver aunque esto resulte aigo paradójico. Contestando á preguntas del Sr. Aragón, dijo que Lozano padece ana tuberculosis pulmonar; que es un hombre fácilmente irritable por efecto de siusíemperamento nervioso, y que el día de autos debió sentir exaltado el sentimiento de su autoridad á consecuencia del alcohol. clarantes- -que cuanto usted afirma habe visto es que se lo han contado? -jío- -replicaba; -yo lo he visto todo- ¿Cuáiítas personas había aquella nochí en la taberna? -Ocho ó diez. Y poco después, el letrado Sr. Tercero, que substituyó al Sr. Aragón cuando éste se ausenté del Tribunal por tener pendiente una entrevista política, conseguía que otro de los testigos sostuviera muy formalmente que pasarían ¡de 40! las personas que había en la taberna. El público rió de buena gana. A las seis de la tarde se suspendió el jui ció, que continuará hoy. EL DEL CUARTO g- oy comenzamos á publicar la i 11 teresantísima novela de Gastón Leroux antes nombrada, ciertos de que ha de agradar extraordinariamente á nuestros lectores. Las aventuras de José Rouletabille son taxi emocionantes, que hasta las personas menos afectas á esta índole. de lecturas no podrán sustraerse al encanto que ha sabido poner en las páginas de su novela el notable escritor francés. D. Jaime El regimiento celebró ayer con tal motivo una fiesta, obsequiándose á las fuerzas con un rancho extraordinario. El equipo y vestuario de S. A. como artillerogha sido mandado ya confeccionar. Constará de igual número de prendas que el de cualquier otro soldado, y todas ellas Seránde la misma calidad. UNA BROMA 4. regiH a sido filiado como soldado delél infante miento ligero de Artillería EL INFANTE ARTILLERO SEUDQ- PRINCIPES A supera por su forma y estructura á cuantos libros se han escrito hasta ahora relacionados con aventuras policíacas. El lector sigue con ansia creciente el desarrollo del drama, queriendo inquirir por su cuenta la verdad de lo ocurrido; pero se pierde constantemente en el dédalo complicado de conjeturas que se presentan á su imaginación. Es indudable que la traducción de periódicos comentan regocijadamente. Cinco muchachos y una muchacha, que pertenecen á la alta sociedad londinense, concib; eron el proyecto de que la oficialidad del Dreadnought los recibiera á- bordo de dicho barco con los honores reservados á los príncipes. Para conseguirlo, tres de ellos y la muchacha se transformaron en príncipes abisimos. Su disfraz era, según parece, exac tísimo y no faltaba en él ningún detalle. Se ennegrecieron además las caras. Sus trajes eran del estilo abisinio más puro, y ostentaban ricas alhajas de una autenticidad indiscutible. Uno de los muchachos representó el papel más modesto de mtéprete, y el otro el de representante del Foreign office, encargado de acompañar á los Príncipes. Cuando hubieion ensayado muy bien sjis papeles, dirigieron al comandante del Dreadnought un telegrama, que firmaron con el nombre de un personaje influyente del ministerio de la Marina, y se pusieron en camino. Los oficiales del acorazado lo prepararon ¡I os armeros. todo para recibir dignamente á sus ilustres Los peritos armeros que reconocieron huéspedes. Apenas llegaron éstos, corrieron el revólver del procesado mostráronse con- ríos de Champagne y resonaron los acordes formes en afumar que el arma estaba des- de la banda de á bordo. El comandante se compuesta, pues no tenía ni seguro ni re- disculpó por serle imposible ordenar que troceso, es decir, que el percutor rozaba tocaran el himno abisinio, que no estaba inconstantemente el fulminante. el repertorio Defensor. -Por este defecto, ¿era íácil que cluido enel pabellón de sus músicos. Bnarestallase el fulminante aun sin tirar del g bolaron parecía más, de Zanzíbar por ser el que se aunque sólo fuese por tillo? la proximidad de ambos territorios, del de Armeros. cT- Bjstaba un ligero golpe para Abisinia. x ello. Y después de una mí- nuciosa inspección J o s testigos. del barco y de cambiar infinitos saludos, los Tras yrn breve descanso, comparecie- príncipes se retiraron muy satisfechos de la ron doce ó catorce testigos, manifestando cordial recepción que les habían dispenque habían presenciado lo ocurrido el día sado. de autos en la taberna de la calle de Colón; De vuelta en Londres, contaron esta dipero todos ellos incurrieron en grandes vertida historia, que el Almirantazgo y el contradicciones cuando les repreguntaba el Foreign office hubiesen deseado ocultar, pero defensor. que ha circulado por todas partes, causan- ¿Será- -intenogaba éste á uno de ios de- do tina universal carcajada, E i Almitantazgo inglés acaba de ser objeto de una broma muy divertida, que! os i que A B C ofrece á sus fa orecedores alcanzará el mismo gran éxito que obtuvo al publicarse en francés. Para que se convenzan de la bondaü é interés de la citada obra insistimos en recomendar su lectura aun á las personas menos aficionadas á leer folletines. O hü 1 i I T I O C C p 1 general Tovar está recibiendo muchísi mos plácemes con motivo de su designación para la subsecretaría del ministerio de la Guerra. Entre las felicitaciones las hay muy expresivas de los Cuepos que bajo su mando han operado brl ¡lanteme. nte es Melilla. El banquete con que se agasajará al general Tovar no tendrá exclusivo carácter militar, lo que permitirá la adhesión de los amigos particulares. Así lo ha acordado atinadamente la comisión organizadora. I a orden de la plaza de ayer dice: El excelentísimo señor ministro de la Guerra, al terminar el desfile de las tropas con motivo de los honores tributados al cadáver del embajador de Alemania en el día de ayer, me ordenó consignase en orden general la satisfacción can que había visto, así como el Gobierno de Su Majestad, el brillante estado de instrucción y policía de las tropas. Y al cumplimentar este honroso deber doy las gracias á los señores gene rales, jefes, oficiales y tropa á mis órdenea por el interés y celo que han demostrado en el cumplimiento de cuanto había prevenido. A yer estuvo en el ministerio de la Guerra el general Sr. Manrique de Lara, qae manda una división de Valencia. b jVULJJAKcb