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A B C LUNES 14 DE FEBRERO DE 1910. ¿EDI C 1O N PAG. TTambién estuvo á cumplimentar al general Aznar el capitán general D. José I, ópez Domínguez. Diee un refrán de Castilla con los cabetes italianos: De los amigos me guarde el Dio; que de los enemigos me guardaré to m Y, en fin, quien mejor consuelo no halle á sus pesadumbres, crea que gustos y disgustosno son más que imaginación Aquí había de terminar mi piadosa tarea de consolar al triste; pero como entre los apuntes que he revuelto hay también algo y aun mucho para los alegres, entresacaré todavía hasta media docena de apotegmas: L, iegar. es más fácil que permanecer. Más loable es saber conservar que saber adquirir. Mucho necesitan los monarcas ae ministros que les hablen verdad. No se ha de retardar el premio á quien lo merece, ni el desengaño á quien pretende en vano. I a dilación en los beneficios aiguye poco afecto en quien ios otorga; y quien espera desconfiando recibe por ofensa la tardanza. Especie es de favor desengañar luego á quien nunca ha de conseguir. Cuatro cosas ha de saber y cumpnr un buen ministro: oir con paciencia, responder con prudencia, resolver con justicia y ejecutar con misericordia. I os que por su fama aspiran á la gloria de inmortales no la perpetúan en bronces, que destruye el tiempo, sino con baenas obras. No hay estatua tan durable como la erigida sobre corazones. En conclusión, los requisitos del gobernar bien, tarca ciertamente dificilísima, están enumerados y resumidos en un soneto anóniino de fines del siglo xvn. Es de poco valor literario; pero, así y todo, merece ser leído por el Sr. Canalejas, que tan amante fue de las letras antes de entregarseen cuerpo y alma á la política. Dice así: MEDIOS FÁCILES Y EFICACES PAR 4 MANTENERSE UNA MONARQUI EN SU ANTIGUO i SPLENDOR Cobrar y administrar con buena cuenta; No dar á quien por sí no lo merece; No qaxtar lo que al otro poi tenece, Ni permita- que el pranio pase en venta. Pagar las deudas, que el descuido alimenta, Y moderar el gasto, que empobrece; Tener en lo que más justo parece Providencia prudente y no avarienta. Socorrer las fronteras sin tardanza, Mantener en su honor á la milicia, l omentar del coinerc o la ordenanza. Fundar artes fabñlescon pericia. Alentar la crianza y la labranza Yf sobic todo, administrar justicia. FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN PONSUELO PARA CA 1 w DOS Y AVISO PARA EXALTADOS Un listísimo escribano á quien yo traté cuando podía dar voces en el foro tenía en ia pared de su despacho, á un lado y otro de SU titulo de tabelión, dos graciosas caricaturas de Ortego; más bien diría una, porque- entrambas representaban á un mismo vejete con algunos naipes en la mano; sino que en un lado estaba ganando, y bien que lo demostraba su jovial semblante, y en el otro era irremisible el perder, y retebién que lo decía su cómico gestecillo de rabia. El escribano mi amigo veía representados en sus dos cromos á todos los litigantes pasados, presentes y futuros; y cuando llegaba renegando de su suerte un pleiteante perdidoso, nuestro actuario, imperturbable, mostrábale con el dedo las dos caricaturas y le decía: Paciencia, amigo: esta vez han caído los naipes así, y está usted representado en esa figura de la derecha; otra vez caerán asado, y reventará usted de gozo, como esotra figura de la izquierda, que es la misma, con la diferencia única de que allí gana y aquí pierde. Pues esto, mutatts mutandis, hay que decir B los que caen, bien al rodar de la política, ó bien á cualquier otro de los muchos rodares que hay en el mundo. Caer y levantar, para caer de nuevo: esto y no otra cosa es la vida. Así anda todo, y así andamos todos, y la paciencia que yo me deseo en mis adversidades, esa misma puede comprar en la botica áe su discreto juicio, única en que 1 venden, quien no tuviere á mano otro más satisfactorio remedio. Y al cabo, el que necesite consuelos y no pueda hallarlos en la íntima satisfacción del deber cumplido, ni encuentre quien se los dé, porque de la casa caída hasta las golondrinas huyen, y no hay amigos para el- hombre infortunado, señaladamente si se cree que no ha de tornar á levantarse, acuda á los libros, únicos camaradas que en la adversidad permanecen fieles. De los libros entresaqué yo para mi uso, estos años pasados, unos centenales de saludables aforismos, algunos de los cuales puedo ofrecer ahora á los menesterosos. Aprovéchense norabuena de su doctrina: Quien considerare que busca, hallará que necesita. Crasa ignorancia es juzgar todos los tiempos unos y no temer eu las felicidades la variedad délas mudanzas futuras. sQuien sufriendo no adelantó méritos, crea que impaciente no mejorará pretensiones. E 1 saber sufrir y disimular cuando conviene sublima la prudencia. E 1 donosísimo marqués de Alenquer dijo á cierto hidalgo colérico: Paciencia, señor, que con eHa, los más perdidos negocios ase ganan; y sin ella, los más ganados se pierden. Saber hacer triaca del- veneno es habilitarse para vivir con lo propio que da la muerte. Nunca el cuerdo y callado perdió la estimación entre los discretos, y siempre al que no lo fue se tuvo en poca cuenta. Ei que habla mucho y es sabio, deja de parecerio. Demóstenes dijo á un incontinente de la palabra: Si vos supierais mucho, hablaríais poco E 1 que quiera ser artífice de su fortuna, (jo ha de pedir á los males razón, ni al tiempo firmeza. Más loable es despreciar los bienes que conseguirlos, poique alcanzarlos es ventura; y desestimarlos, grandeza. J a segunda novillada de este año la orga nizó Mosquera con seis toros de Surga, para que los estoquearan el madrileño Juan Cecilio, el castellano Matapozaelos y el iucense Celita. La tarde estuvo completamente primaveral, y la entrada mucho mejor que la del día 2, aunque no fue un lleno absoluto. KI primero de los surgueños era de bonito tipo, colorado de pelo y bien armado, Juan Cecilio dio unos lances de capa máé movidos que lo necesario 3 y se aplaudió la yoluntad. El novillo arremetió cuatro veces, cau sando un desprendimiento, y salieron á parear Veguita y el Doble, colocando cada uno un par superior. El Doble, que es debutante en Madrid, llegó á ia cara bien y paró mucho. El par de Veguita no pasó de regular. Juan Cecilio hizo una faena muy vistosa, pero se movió más que un agente electoral, y entró con los terrenos cambiados á dar media muy baja, que produjo derrame y una silba para el espada, Otra vez será. A l segundo, qué era negro y cou peor fa cha que el anterior, le dio Matapozuelos dos ó tres lances regulares, y el de Surga, meaos voluntario que el primero, cumplió en cuatro varas por dos caídas. Rafael Espejo y Vicente Méndez colocaron tres pares; el mejor, el del joven Méndez, que llegó bien, aunque no paró mucho. Matapozuelos comenzó la faena con un pase natural bueno, y siguió la faena cerca. sufriendo algunas tarascadas. I, a primera vez que entro á matar arqueó un poco el brazo al dar un pinchazo en buen sitio, y en la segunda dio una atravesada, de la que asomaba la punta por mal sitio. Tras una faena de defensa dejó una estocada mejor, entrando con mala salida, y como el toro dobló, escuchó el muchacho algunas palmas. -f l o r a d o ojalado y un poco abiwio de cuerna era el tercero, al que Celita ¡ó cinco lances un tanto despegado. Tardo, pero con poder, tomó cinco varas, derribó tres veces y mató un caballo. José Morales é Isidoro Soto clavaron tres pares y medio, que flo tuvieron nada notable. El segundo se vio muy apurado, y Veguita metió el capote con mucha oportunidad. Celita, con flamante temo verde y oro, encontró al toro un poco mal de la vista, y en los primeros pases mostró gran desconfianza, sin que hubiera justificación para tanto. L, a faena siguió desconfiada, y, cuan do logró cuadrar, entró muy bien á dar una estocada en todo lo alto, que derribó sin puntilla al de Surga. Muchas palmas; pero más habría escu chado sin la prudencia que demostró al muletear. Y total, el toro no tenía más sino que no veía bien por el lado derecho y llevaba la cabeza un poco descompuesta. p l cuarto fue negro, pequeño, escurrido át carnes y de cornamenta muv desarrollada. Resultó mansurrón; pero, arrojándole sombreros y gorras, le hicieron cumplir, y se acercó einco veces á los caballos, sin ulteriores consecuencias. Quedadísimo estaba el de Sarga cuando salió el Doble á jjarear, y, tras largo prólogo de capotazos, dejó un par bien colocado, sin que produjera emoción. Veguita pasó grandes fatigas para de ai un palo á la tercera entrada, y repitieion los dos coa dos buenos oares; el de Veguita, á la media vuelta, NOVILLOS EN MADRID MUERTO POR LA ELECTRICIDAD R n el Juzgado de guardia se recibió ayer tarde aviso de que en el camino de Aceiteros, y próximo al cementerio de San Martín, habí 1 sido hallado el cadáver de un hombre. El juez de guardia, acompañado del médico de la Casa de Socorro de la Universidad, se constituyó inmediatamente en dicho sitio, donde encontró tendido en tierra y eu posición supina el cadáver de un hombre, pobremente vestido y de unos cincuenta años de edad. El médico, después de un minucioso reconocimiento, certificó que aquel individuo había muerto á consecuencia de na descarga eléctrica. Fundábase el dictamen facultativo en las extensas quemaduras que presentaba el cadáver y su proximidad á una de las columnas que sirven de soporte á los cables eléctricos de la Compañía de Gasificación. En el cadáver no se halló documento alguno que sirviese para su identificación. Solamente se observó que la camiseta tenía las iniciales D. F. El cadáver fue trasladado al Deposito judicial.