Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B. C. LUNES 14 DE FEBRERO DE 1930. EDICIÓN J. 8 PAG. S. líenáo de aquella lluvia de naranjas, harina, huevos y goma hechos una lástima. En aquel entonces tuvo que intervenir al cabo la autoridad prohibiendo estas salvajadas. De aquellos días á los actuales, el Carnaval se ha convertido, de locura agresiva y violenta, en insipidez insoportable. Así quedará- -si no se transforma- -en fiesta de miseria, de ignorancia y e inmundicia. AFFONSO GAYO Lisboa, 11- H- 91 C. 3 AL, OÍ A í tro día primaveral, y además festivo, y además Piñata. Todo Madrid se echó á la calle, invadiendo los paseos, donde Momo desgarró sus deslucidas percalinas y lanzó los últimos puñados de conitíli. Máscaras y comparsas dieron la despedida definitiva al Carnaval; aquéllas, con sus berridos y sus bromas tontas, y éstas, con sus últimas coplas y sus postreros sablazos. Y ahora, á medi ar un poco, que buena falta nos hace; unos, en este Madrid de nuestros, pecados, y otros, como la s; rev moretista, en el desierto. Se verificó el torteo de mozos para el nuevo reemplazo, y los sorteados pasearon las calies ostentando su númaro y mostrando consoladora y patriótica alegría. Se celebró mitin, ¿y cómo no, siendo domingo? pero el de 3 ver fu cara redamar la amnjsúa. En ei Prado, concierto por la fyanda municipal. Mucho público y tantos aplausos ó más que cuando ios conciertos son de pago. Hubo novelada, no muy concurrida, porque el tiempo incitaba más á paseos largos que á encerrarse en el anillo de la carretera de Aragón, y hubo emociones fuertes. Un diestro, nuevo ídolo del público taurino, sufrió una cogida tremendamente aparatosa. Creyóse que el pobre diestro había quedado mueíto sobre la arena. Los supersticiosos lo creían doblemente porque era día 13; pero ana vez más se confirmó que hay una Providencia para la gente de coleta. Ceuta, que íué el volteado, no sufrió herid 3 alguna de gravedad, orno se reyó. Puede el baile continuar. La política, inás tranquila por la festivi dad del día. No trajo carta el cartero, pero trajo en el correo de Francia el periódico Le lenips, y en él un nuevo papelito de D. Segis, con el cual hubieran podido pregonar su mercancía los vendedoras, diciendo: ¡Hoy sí que viene bueno Le Temps- De sucesos, lus más salientes dos desgracias: el hallazgo de un hombre muerto, al parecer por una descarga eléctrica cerca de un soporte de cables, y la denuncia de haber desaparecido de su domicilio un hombre que luego apareció gravemente herido en el hospita 1. Por la noche, una atrocidad de bailes de piñata. El Carnaval, es fin, cantando aquello de ultimo bisogno detl a existenza mía. Su Majc. t d el Rey oyó ayer misa, á las ocho, eu el oratorio particular de Palacio, saliendo después, en automóvil, para la estación de Atocha, donde se hallaba preparado el tren especial que había de- conducir, con el Monaica, á los incitados por el marqués de la Torrecilla á la cacería organizada en su finca de Toledo. Acompañando al Soberano eu el auto iban el ütirquós de Viana y el conde de San Roh I, Tí ciña Victoria, cou su hermano el príncipe Leopoldo, dio ayer mañana su hajbuusi paaeo. por la Casa de Campo, E PALACIO Esta noche, á las ocho meaos cinco mi- do en cuenta la sutilidad y alambicamiento nutos, saldrán en tren especial para Sevilla que han llegado á dominar en nuestro lea. los Reyes y sus augustos hijos. guaje político y parlamentario. Se dicen en las polémicas de nuestras Cámaras muchas cosas; pero se dicen de tal modo, y es tal el DS POLITICE arte, la flexibilidad y el dominio perfecto del matiz y ue la alusión que haia llegado á lograr nuestros más notorios oradores, que DECLARACIONES es preciso estar dentro de este ambiente y la valoración DEL SR. MORET poseer palabras en el exacta y especialísitna de las Parlamento para ipl número de Le lemps llegado ayer á Ma- perfecta cuenta de todo lo que allí sa darse dnd publica un telegrama de su corres- y del verdadero alcance de uca frase quedica ponsal en esta corte reogiendo manifesta- rece no decir nada, ó de un vocablo quepase ciones del Sr. Moret qu- de estar fielmente recogidas, encierran una extrema gravedad. lanza como ai descuido. La carta del Sr. Moret cae de lleno dentro Cuando ayer se conocieron hieiéronse comentarios vivísimos; pero en general se de este ambiente parlamentario. Pero ocucreía que el Sr. Moret se anresurará á ne- rre que mientras lo dicho en ella hubiera sido comprendido al momento expuesto en gar autenticidad á tales manifestaciones. Nosotros no creernos en su exactitud, y el Congreso, dicho fuera del Parlamento, seguramente no creerán tampoco en ella destinada la carta para el público profano, las personas que las lean, haciendo así jus- publicada en los periódicos divulgada en ticia á la rectitud y á los seatimieutos mo- 01 medio distinto del parlamentario, el púnárquicos del ilustre ex presidente ílel Con- blico grande que no está en el secreto de las alusiones y matices se queda sm saber qué sejo. He aquí algunos ñe los párrafos á que n es lo que realmente se ha qutxiio decir er ella, referimos: En la primera parte de la caita el Sr. Jío Soy victima de una intriga de camarilla ret le dice al Sr. Aguilera que sus carreras unida á la conjura de los jefes de ios diver sos grupos que invocan contra mí engaño- políticas han terminado. Más abajo, en la sos agravios. Confieso que fui el primer sor- segunda parte, el Sr. Mo- et hace un llamaprendido por los acontecimientos, aun es- miento á los que se siei ta 1 animosos para tando al corriente de ciertas cabalas y ha- emprender con él una nu va ¡peregrinación. biendo notado que reinaba en Palacio una La contradicción es flagrante. Si el Sr. Moret atmósfera hostil á mí. ¡da por terminada su carrera, ¿como dice La disidencia del conde de Romanones luego que se dispone á seguir luchando? y la invitación que se me hizo el miércoles Sin embargo de lo que se añade en la sede anticipar la hora de mi entrevista con el gunda parte de la carta, y analizando bien Rey me orientaron y resolví presentar la el sentido íntimo de las palabras, se puede cuestión de confianza con la firma del de- ver que la contradicción no es tan notoria como parece. El Sr. Moret habla de sn cacreto de disolución de las Cortes. A mi llegada á Palacio comprobé que rrera, pero no de su vida política. Como ¡a aquella atmósfera hostil de tal modo se ha- carr ra supone algo activo, de batalla, de bía condensado, que me anticipé presentan- lucha, algo que implica logros, y satisfaccio 1 do mi dimisión. Después he adquirido la nes, posiciones políticas, e suma, se puede deducir que el Sr. Moret renuncia desde certidumbre de que la combinación Canalejas estaba prevista desde el sábado y que luego á esas posiciones- -de las cuales él ha la consulta á los jefes de los gruDOS estaba alcanzado tantas, -pero que al despedirse de ocupar puestos, posiciones, no se despida ya preparada. Puedo, pues, decir que he sido verdade- de seguir trabajando, colaborando por ua ramente despedido, y es significativo que la ideal. ¿Cuál es el ideal por qua va. á trabajar crisis y la solución hayan sido anunciadas ahora el Sr. Moret? Este es e ¡punto más de antemano por los periódicos conservado res. El interés de los conservadores en estas dificultoso, más espinoso, de toda la carta. intrigas es evidentísimo. Se quería evitar Es indudable que estos ideales por que que yo hiciese las elecciones y que yo apli- ahora va á luchar el Sr. Moret; no son ¡os case mi programa progresista de Zaragoza. qqe ha mantenido durante toda su vida. La retirada de la confianza real implica- Son otros distintos. El misma se despideba no solamente mi dimisión, sino mi re- de los ideales antiguos; éí mismo dice que nuncia al titulo de jefe del partido liberal, es doloroso despedirse de los ideales que desde ahora dividido, para recobrar mi in- ha acariciado durante toda la vida A! dependencia absoluta y no ser más que el mismo tiempo, al hacer esta despedida, el jefe del grupo fiel á mi persona y á mi pro- Sr. Moret invita á los que no se acobargrama. Algunos de mis amigos están de tal den ante la idea de atravesar el desierto modo excitados, que desean resoluciones á que se pongan á su lado y íe sigan, con extremas, pero yo espero evitarlas. No trato la esperanza de llegar á la tierra de promide vengarme ni de capitular, sino no perder sión Una peregrinación por el desieito y de vista los sucesos, sin tratar de precipi- una esperanza de llegar á una tierra de protarlos é impidiendo que otros los precipiten misión suponen un ideal, ar, a fe, un entusiasmo. ¿Q. ué ideal, pues, es éste? ¿Qué ideal según sus cálculos. es éste, que no es el antiguo? ¿Y qué tierra de promisión es ésta á que podrán llegar los que sigan, sin acobárdense, al Sr. Moret? MAS COMENTARIOSNo se dice claramente; lo ú neo que se pueúnico en A UNA CARTA de afirmar, lopara estaque está claro por la carta, es que peregrinación el J J echa en mi artículo anterior una apre- desierto será preciso tener valor, tener es ciación de conjunto sobre la históri- peranza, no acobardarse. ca carta del Sr. Moret, veamos ahora si poY ¿qué garantías puede ofrecer el Sr. Mo demos descifrar su significado. Sobre loque ret de llegar á la tierra de promisión á los se ha querido decir en esa carta andan per- que le acompañen? A cambio de la adhesión. plejos cuantos la han leído. He dicho algu- de los esforzados, el Sr. Moret Íes ofrece su na vez que un hombre ajeno por completo larga y profunda experiencia y su conociá la política, que asista desde la tribuna pú- miento de la historia contemporánea de la blica de nuestro Parlamento á una sesión patia, en que ha sido importante actor de las llamadas interesantes, no podrá com- Después de estas palabras, el Sr. Moret maprender muchas de las cosas interesantes que nifiesta que este conocimiento suyo de la los oradores han dicho en sus discursos y historia contemporánea- de- su patria servirá, en sus réplicas. E. 1 liecho se explica tenien- para sostener la esperanza de los cuie le si n