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están aleccionados por ella y su ternura envuelve una noble severidad en todos los acnete, implorando la caridad. La monótona tos de su vida. ¿Quién no ha conocido alguna madre es- canturía del mendigo excitaba los nervios del omnipotente, y dio órdenes de que lo pañola encargada por prematura i a venida á España de Belisario Roldan, la dirección de una casa y dé losviudez de alejasen de allí. intereses hombre cultísimo y eminente, orador con Pero el infeliz volvía con su triste canta de privilegiado talento, ha contribuido á y no ella relacionados, con numerosos hijos, ta en cuanto le dejaban libre. Los polizón pocas veces desprovista de bienes de despertar en nuestro espíritu los afectos que aquéllos conquistasen tes lograron ahuyentarle mil veces; pero, hondos que siempre sentimos hacia las re- fortuna, lograr ventajosos puestos en la so- ¡oh, irrisión del destino! la noche- en que el honradamente públicas hispano- americanas. aristócrata yacía en el lecho mortuorio, por ciedad? En el banquete de despedida dio una Por eso ansiamos obtener para ella la pro- la ventana abierta entraron, mezcladas á las nota hermosa y justa que patentiza los po- tección que necesita para defender sus legí- ráfagas del viento, las notas entrecortadas sitivos vínculos que unen á ambas razas. del clarinete... proclamando el Dirigiéndose á la mujer, que perfuma el timos derechos, en marcha, que dogma de No importa que, tapándose los oídos, cielas caravanas recordaba hogar cuando es buena, afirmaba que sí el Roldan en su hermoso discurso; la acción rren con ira las ventanas, quedándose en tihogar argentino es un modelo de hogares, continuada, que realiza grandes cosas, á fin nieblas, para no vernos, ni oir cuanto décies poique el hogar á ¿España lo timbró con de que al pasar las no se nos tome mo Jen favor de los pobres, esas almas frías, sello soberano; este hogar español alto y cuenta en lo porvenirhorascómo las hemos ávidas de placeres, que juzgan molesta la de noble, a! cual nadie puede mancillar su vir- aprovechado. voz de la verdad; en el hogar bendito nos tud, que brilla con luz. propia, donde el Todas las cosas pasan, y tú con ellas escucharán, pjies en él existe el amor abneamcr se desenvuelve como en un jardín sin escribió Tomás de Kenipis. Han pasado nu- gado y generoso, qué vence á la muerte y invierno, donde crecen las flores y cantan merosas generaciones, se ha, transformado otorga la inmortalidad á hombres y á puelos pájaros. y blos. Es verdad; fue y será el hogar español mo- la faz de los pueblos, cambiaron de jefesrede banderas; pero el hogar quedó, con su delo entre todos los hogares de la tierra, á LA SALUD DE LOS NIÑOS porque en él se unieron las almas fuertes loj incansable, y cnyo ritmo laten en el corazón alegrías. Desventurado el consagradas á mantener vivo é intenso el pueblodolores tiene por divino relojero el que no amor á los hijos, educándoles con celosos cuidados, velando á toda hora por su salud amor fecundo y honrado. Sean cuales fueran las críticas ó desdenes física y moral. que recojamos al persistir cuando Desgraciadamente, muy pocos conocen gandas, jamás el desalientoen estas propa- A unlos casosafortunadamente no abundan debe paralizar de difteria, bueno es que los -en toda su admirable grandeza la mujer es pañola, activa y tranquila á un tiempo mis- nuestros esfuerzos. un día y otro día, sin padres tengan presente una circunstancia Hay que insistir, gran interés. rao; enérgica y resignada á la par; generosa hacer easo de los mezquinos ni da los mal- deEn 1884, cuando se padeció en Madrid y económica sin prodigalidades ni avaric a; vados. Tarde ó temprano se convertirán en una epidemia de tan terrible enfermedad, casta y amante; discreta y elocuente, que aliados en las discusiones se suscitaron en la ama á Dios, á la patria y á los suyos con vista. nuestros ó desaparecerán de nuestra Sociedad Española que Higiene se llamó la de anhelos callados y fervientes. Daudet atención por algún profesor, que emprendió Esa mujer, que sonríe y alegra la vida en histórico recuerda en el Nabab un episodio una activa eampaña todo momento, y sabe. llorar con los dolori- sociedad del segundo imperio. En aquella coincidencia de que en la Prensa, sóbrela corrompida, cuya ferlos dos y enjugar las amargas lágriaias en las mentaciónegoísta y produjo las explosiones gados en las cercanías depueblos más castimalsana Madrid horas de tribulación, -no se pavonea por de la guerra y de la revolución comunista, que habían tenido aves de corral fueron los el mundo, pero se la encuentra en el hogar, vivía triunfante un primar ministro de Na- con la llamada pepita. Entonces se enfermas negó poi donde tiene su teatro, su asiento y su troá su ser peligrosas estas no. Gracias á ella se mantiene vigoroso el poleón. Frente ciego, palacio colocábase á alguien queá pudieranque por varios autores que tocaba el clari- epizootias, pesar de espíritu nacional, á despecho de esas desdi- diario un pobre chadas que carecen de ternuras, que viven esclavas de su cuerpo, que no sienten más impulsos que los inspirados por el egoísmo, figurit. es istosos sin aíma ni belleza moral. Tiene tazón Roldan: allá en América existen hogares semejantes al clásico español, donde se conservan las virtudes del viejo solar castellano y de donde la poesía no emigró jamás. Buena prueba de ello pueden darla literatos como Me néndez Pidal, que i aa recogido en hogares americanos leyendas nacionales transmitidas de padres á hijos. Los que hemos tenido la dicha, de coaocer madres americanas, generalmente apasionadas, en las cuales la amorosa ceguedad por sus hijos las arrastraba á las mayores exageraciones, vimos amplificado lo que fue en. otros tiempos la madre: algo santo para todos, porque erasiempre buena. inUulgente y virtuosa. Recuerdo á este propósito una joven nacida en América, hija de español y española de corazón. Siendo rica, mimada, teniendo en su derredor á centenares los pretendientes y admiradores, eligió por esposo á un español honrado y trabajador. Y la hija única, cuyos menores caprichos podían ser leyes, atravesó los mares para ir á casarse en la humilde aldea donde vio la luz primera su buen padre. Artista, ilustradísima, inteligente, cria y educa á sus hijos con los fervientes cuidados que conocemos cuantos tuvimos la dicha de tener una madre verdadera innto á nuestra cuna. Los servidores N EL HOGAR. CUADRO DE E. DEFONTE EL HOGAR ESPAÑOL CONTRA LA DIFTERIA