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DE TODO EL DO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO, POR CORREO CABLE, TELÉGRAFO m m y TELEFONO EL INCENDIO DE AYER EN MADRID LA CASA NUM. 6 DE LA CALLE MAYOR DURANTE LOS TRABAJOS DE EXTINCIÓN DEL INCENDIO OCURRIDO AYER TARDE Fot. Alba I,o peor de todo es que la exhibición Ino tiene gracia, y se reduce á colocar al Rey en un proscenio para que presencie el espectáculo, diciendo de vez en cuando: ¡Bueno! ¡Bueno! ¡Bueno! QHEl ICAROLINE! El Rey de turno en París es en la actuaDespués, para que varíe un poco, los aulidad nuestro simpático vecino el Monarca tores le han enseñado á decir: portugués. Muerto el rey Leopoldo, y gas- ¡Jíuchas gracias! ¡Muchas gracias! tado- ¡y tan gastado! -el rey Eduardo, los Y el Rey se ha aprendido estas palabras autores de revistas estaban pidiendo, COIUD en castellano, á fin de dar carácter portulas ranas de la fábula, un Rey nuevecito gués al papel, y las repite como un loro. para ponerle en ridículo en los escenarios Cuando el espectáculo termina- -no sin parisinos. Y saltó y vino el rey Manuel... haber intervenido en él tres ó cuatro veces ¡Pobre muchacho... cómo lo están po- el ciudadano Pataud, -el Monarca se levanniendo! No hay revista teatral donde no ta, pregunta por el director y le condecora salga á relucir con su uniforme blanco, su con la Orden del Cristo de Portugal. En se teresiana con plumero y sus anteojos de guida guiña un ojo á la tiple y la invita á campaña. Este detalle está, en efecto, muy una rigolade en Montmartre. bien observado, porque generalmente los Es sencillamente estúpido, no revela una Monarcas van á los teatros llevando unos chispa de ingenio; pero los autores necesigemelos como para contar las plumas de la taban un Rey en su revista y han echado cola del cometa de Halley. El rey Leopoldo, mano del Rey de Portugal porque es el Mocuando asistía á una función de gala, se ha- narca de turno, el que disfruta ahora de los cía llevar un telescopio; el emperador Fran- honores de la actualidad. cisco José luce unos gemelos que parecen la El público no se ríe, naturalmente, pero muestra de un óptico, y el Kaiser necesita tampoco protesta... Este público es bon endos tubos como los dé los cañones rayados. y aguanta las cosas más inaguantaEn la revista ¡Ohe! ¡CaioUne! estrenada bles... En fin, con decir á ustedes que. está anoche en Eldorado, el rey Manuel se pre- aguantando el sablazo diario que le dan en senta con un anteojo de larga vista. Más todos los teatros al final del segundo acto, que Monarca parece un nigromante. anunciándole la inevitable colecta hecha DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS por los actores á beneficio de los inundados... I,o que es orno llegue á los inundados lo que se está recaudando en su nombre, van á pedir todos los años una inundación... Q he! ¡Carolina! consta de dos actos é ia numerables cuadros, que no- tiene nada que ver los unos con los otros... Por allí desfilan los acontecimientos más recientes: el estreno de Ckantecler, la semana de la aviación, la entente cordiale, el proceso Steinheil y la caza de los apaches por la Policía, con sus cuplés sentimentales; porque al público que va á Eldorado le gusta derramar una lagrimita después de cenar para hacer bien la digestión. La comadre y el compadre, que son aquí el Paseante en Cortes y el Caballero de Gracia de todas las revistas, se cambian. de ropa media docena de veces, y esto es lomas importante de sus respectivos papeles. La comadre luce las últimas novedades de la estación, y el compadre se viste unas americanas inverosímiles y unos chaquets de corte atrevidísimo Ella se pasa la noche mirando á los señores de edad que llenan las primeras filas de butacas, y él asesina á las damas distinguidas que ocupan las plateas. Cada representación, ya se sabe que sou sei? ó siete corazones que- se linden á discre-