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A B C. JUEVES 10 DE FEBRERO DE igio. EDICIÓN i. PAG, 7. CRISIS TOTAL jas, y se daba por seguro que juraría por la tardp marchó de nuevo á Palacio el Sr. Canalejas. Llevaba ya muy adelantada la lista del nuevo Gabinete. Eran las cuatro menos cuarto y el K. ey se disponía á salir para dar su acostumbrado paseo. Así, cuando el Sr. Canalejas se apeo de su coche á la puerta del Príncipe, el Monarca subía á su automóvil. Y allí mismo, en la galería de entrada, mostró el ex presidente del Congreso al Monarca los nombres de los ministros con cuya conformidad y cooperación contaba para el Ministerio. Después, D. Alfonso mismo matiírescó á los periodistas que cerca estaban no se molestasen en esperar hasta las seis de la tarde, que iría á jurar el nuevo Gobierno. con Rimanones. H: ablandocuatro y media de la tarde celeA las La hora déla jura. Sr. Merino Desde casa del LA CRISIS 7 La orientación política reflejada por R B C e a días pasados, contra las negativas y rectificaciones de ciertos elementos, orien pación concretada categóricamente en nuestra edición de la mañana de ayer tuvo como en otras ocasiones, plena confirmación. Una vez más nuestra información, impar cial y desapasionada, inspirada en el único propósito de servir los intereses del públiico comunicándole cuanto acaece en el mundo político, se ha visto comprobada por la realidad de los hechos. SI a mañana en Palacio. Su Majestad el Rey salió ayer mañana en carruaje, á las nueve, con su ayudante Secretario, el coronel de Artillería conde del Grove. El Monarca se dirigió á la Casa de Campo y allí estuvo cerca de una hora paseando. Cuantos recuerdan los detalles de anteriores crisis, al saber éste del paseo regio, ¡hacían notar que era una costumbre de Su Majestad siempre que se veía en el caso de resolver una ardua cuestión política. A las diez regresó D. Alfonso á Palacio, donde le esperaba ya el Sr. Moret. El jefe del Gobierno permaneció brevísimos instantes en la cámara regia y al salir no habló con ningún periodista; pero, según nuestros informes, planteó ante el Rey la cuestión de confianza por no encontrar el I apoyo indispensable para gobernar en los) Siversos grupos del partido liberal. Parece que el Rey reservó su contesta ción hasta oir las opiniones de los prohomjbres liberales, é inmediatamente fueron avisados los señores Montero Ríos, López Domínguez y Canalejas, I as consultas. Poco antes de las once llegó al regio Alcázar el Sr. Montero Ríos. Estuvo unos veinte minutos, y cuando al salir le iutenogaron los upoilers, dijo, poco más ó menos, He sido honrado por S. M. con consulta sobre la actual situación política. ¿Qué he de decir de ella? Yo no me he recatado en decir desde hace tiempo que no me parecía bien la conducta de este Gobierno, y qua se imponía el rectificarla. Creo que el partido liberal debe seguir en el Poder, pero desempeñando las funciones de Gobierno personas que reúnan todas las condiciones necesarias. En cuanto el Sr. Montero Ríos salió de la cámara regia, entró en ella el general López Domínguez, que acababa de llegar á Palacio. k- Hasta minutos después de las doce estuve en audiencia con el Monarca, y también ¡habló COK los repórtt- rs al salir del regio Alcázar. J El general López Domínguez se expresó en términos análogos á los delSr. Montero ¡Ríos, oianifestaudo que, á su juicio, debía seguir gobernando et partido liberal, pues ilas situaciones políticas debían prolongarl e lo más posible. ¿A las doce y veinte liego el Sr. Canajlejas. -No sé nada, señores- -dijo á los perio Jistas; -me acaban de llamar por teléfono cuando estaba trabajando. ¿Quiénes han 1 venido? Los representantes de la L rensa manifestaron ese ios i res feiontero y López Do- T uestra información. mínguez, y el Sr. Canalejas entró en Palacio Su entrevista con el Monarca fue de más larga duración que las anteriores, y ya cerca de la una volvieron á hablarle los periodistas. Señores, he tenido una interesante conversación política con el Rey, y me marcho á mi casa á esperar órdenes mientras vuelve el Sr. Moret á Palacio. regio aplazado. Como consecuencia de los acontecimientos políticos planteados, el Rey decidió suspender su viaje á Sevilla. Es probable que la Corte no salga ya, por ahora, de Madrid. Parte del equipaje regio se ha hecho traer á Madrid desde Alcázar, pues estaba ya camino de Sevilla. pl Sr. Moret. Al salir el Sr. Moret de Palacio, después de ver al Rey por segunda vez, á la una y media, dijo: ¡Oh! Insaciables periodistas! ¡Ebto se repite con mucha frecuencia! Ahora voy á reunir el Consejo de ministros. p si la Presidencia. En efecto, á las tres y media de la tarde se reunieron en la Presidencia los ministros, bajo la presidencia del Sr. Moret. Momentos después de las cinco se presentó en la Presidencia el Sr. Canalejas. Contestando á preguntas de los periodistas, dijo: El Rey me ha encargado de formar Ministerio, v cuento con el decreto de disolución. Pero antes necesito hablar con ei señor Moret. Ha largo rato que le busco; me acaban de decir que estaba aquí, v aquí vengo á conferenciar con él. Preguntamos al Sr. Canalejas si era cierto que á las seis juraría el nuevo Gabinete: Nada puedo decirles- -repuso- -sin hablar antes con el Sr. Moret. CANALEJAS FORMA GOBIERNO braron una conferencia los Sres. Canalejas y Romanones, ofreciéndole el primero al segundo una cartera en el nuevo Ministerio. El conde de Romanones, agradeciendo mucho la designación, rogó al nuevo presidente del Gobierno que tuviese á bien substituir su nombre en la lista de ministros por el que indicó de uno de sus amigos. Negóse á ello el Sr. Canalejas, por creei imprescindible el concurso de Romanones en un Gabinete de concentración liberal como el que estaba formando. Razones de delicadeza impulsaron al coade de Romanones á formular su negativa, pues habiendo sido él quien, con su acto de anteayer, dio origen á lo ocutrido ayer, no quería formar- parte del nuevo Gobierno, puesto que el único interés que le guió fue el bien del partido líber 1, que no creyó marchaba por buenos derroteros. Así lo había anunciado hace cuatro días al Sr. Moret, avisándole de su resoloción. Ante la insistencia del Sr. Canalejas, el conde de Romanones accedió gustoso á encargaisede la cartera de Instrucción pública. j o que dice Canalejas. Ante las interrogaciones de los periodistas se mantuvo el Sr. Canalejas en prudente reseiva respecto de la lista ministerial, cuando al separarse del Monarca fue abordado r or los reporten políticos. Citaron éstos algunos nombres, y ei señor Canalejas: eludió contestar terminantemente. Sólo dijo que el problema estaba resuelto, que tenía la colaboración y el apoyo de los prohombres del partido y que procuraría corresponder á la confianza que se le había otorgado, conforme demandaban las circunstancias y sin volver las espaldas á los principios liberales que informan el par tido. Añadió el Sr. Canalejas que al recioír el encargo de formar Gobierno no había pensado principalmente sino en dos cosas: en que el Ministerio sea la representación del partido, y en la necesidad de contar desde luego con Parlamento adecuado á la labor que se ha de realizar, y, por tanto, con et decreto de disolución. El ilustre hombre público na neeno cons tar, respondiendo á preguntas de los periodistas: El Gobierno lo formo yo coa todos los ex ministros liberales necesarios que han coincidido con mis ideas. ¿Programa? Formulado está. Mis ideas y mis compromisos con la opinión son harto conocidos y pueden ser contrastados en mis discursos. p l S r Gasset. En su deseo de no diferir la constituHón del Gabinete, y por consideración de p l nuevo presidente. TM Próximamente á las dos volvió el se ñor Canalejas á Palacio, y entonces S. M. le confió el encargo de formar Gabinete. Así, desde el regio Alcázar, se dirigió el Sr. Canalejas á los domicilios de los prohombres y personalidades cuyo concurso había de requerir directamente ó con cuyo asentimiento quería contar para la constitución del nuevo Ministerio. En una de las casas que primeramente se detuvo el carruaje del ilustre ex ministro demócrata fue en el núra. 40 de la calle de Serrano, donde habita el ex ministro señor Cobián. Solicitó de éste el nuevo presidente que aceptase la cartera de Hacienda, para desempeñar la cual había pensado en él. Lo agradeció el Sr. Cobián, y se puso á su disposición, Conferenció también el Sr. Canalejas con los Sres, Montero Ríos y López Domínguez, á quienes ofreció carteras para sus amigos, y expresó la. confianza que abrigaba de que no le negarían su apoyo en honor de la Corona y en bien del partido y del país. A las tres parecía ya resuelto cuanto concernía á la fonnacióa del Gabinete Canale-