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A B C MARTES 8 DE FEBRERO DE 1910. EDICIÓN i. a PAG. 6. Chauffeur para que detuviese la marcha del I mentales de estas acusaciones- -el de ia vehículo, pero todo fue inútil. escuadra, -que tales condenas y censuras ÍÍ El automóvil no se detuvo, y en el instan- eran completamente infundadas. Poco des e mismo en que pasaba junto al sitio en pués, otro prestigioso parlamentario, tamque se hallaba colocado el cartucho estalló bién republicano- -el Sr. Azcárate, -hacía este. declaraciones en el mismo sentido. v v Iyas consecuencias de la explosión fueron Ocurrieron los sucesos de Barcelona. Se espantosas. declaró la guerra en el Rif. Se fusiló, juzga; El chauffeur y las siete personas que ocu- do con arreglo á la más estricta legalidad, paban el automóvil quedaron horrorosa- á un cabecilla revolucionario. Creció el clamente destrozadas y el vehículo quedó he- moreo de la Prensa bloquista y de los ami. J 5 0 añicos. gos y aliados del Sr. Moret. Se abrieron las t Acudieron los que desde lejos habían coa- Cortes en Octubre. Se emprendió en el extemplado la catástrofe, y no pudieron hacer tranjero una campaña de difamación contra otra cosa sino recoger los tristes despojos de nuestra patria. Se insultó villanamente á las víctimas, algunas de las cuales habían nuestro Ejército. En las Cortes el Sr. Moret no tuvo ni una palabra de condenación Sufrido terribles mutilaciones. El hecho ha causado verdadera conster- para los que injuriaban ala patria y al Ejér cito. Un ministro de la Corona, gran patrionación en la comarca. ta, elogiado á causa de sus reformas sociales por los mismos socialistas, estrechó al Sr. Moret para que definiese su actitud. I,o s momentos eran críticos, decisivos; era aqué, T res meses y medio lleva en el Poder el lla una ocasión admirable para que el señor v Gobierno del Sr. Moret; surge ahora Moret hubiese hecho una manifestación por primera jvez la crisis; merece esta pri- cumplida, terminante, de que condenaba á mera dificultad política que hagamos sobre los injuriadores de su patria y del Ejército. ella algunas reflexiones. El día 18 de No- No quiso hacerlo el Sr. Moret. Con efectisviembre de 1908 pronunció el Sr. Moret en mos de melodrama, el Sr. Moret recusó á Zaragoza un solemne discurso. Se conside- un ministro del Rey, y dijo que él, liberal, ró este discurso como el programa del par- demócrata, parlamentario, estaba muy alto tido liberal. No había programa en el dis- para que hasta su persona pudiera llegar curso. E 1 programa- -decía el Sr. Moret- -dicho ministro. Se decía esto, se estableció vendrá en vísperas del Poder No corra- esta jerarquía, esta distinción de castas, en mos- -añadía el orador. -El programa hace una Cámara popular, donde, ante el país, falta para el Poder; pero antes de escalar la todos sus representantes son iguales. fortaleza es preciso tener ejército Se proEl Sr. Moret entró en el Poder. Comenzó curó tener ejército. Se hizo por todas las á gobernar. Pasaron los días. En su disprovincias españolas una ruidosa y activí- curso de Zaragoza, el Sr. Moret, prometió sima campaña. Peroraron en las reuniones dar á conocer su programa en vísperas del y Asambleas públicas liberales, republica- Poder. Era para él k) esencial el asaltaría nos, socialistas y hasta anarquistas. forttUza. I, a fortaleza fue, en efecto, asaltaNo se ofrecía ningún programa ni plan de da, y lo fue con toda clase de clamores, vociGobierno al país. Se formó un bloque ó feraciones y violencias. Ya asaltada la foralianza de distintos y heterogéneos elemen- taleza, el programa no vino. No podía venir tos. Quedaron fuera de él y vieron su for- de ningún modo. Asaltó la fortaleza el semación con disgusto y contrariedad los li- ñor Moret capitaneando un ejército en cuberales afectos al Sr. Montero Ríos. En este yas filas formaban enemigos de la Monardisgusto significóse más que otro alguno un quía; tenía que granjearse, por otra parte, prestigioso parlamentario liberal: el Sr. Gar- la benevolencia, ó por lo menos el silencía Prieto. Él deseo, el ansia que animaba cio, de los antiguos y fieles liberales. ¿Qué é impulsaba á los bloquistas era el derribar programa hubiera podido ofrecer el sey destruir el Gobierno del Sr. Maura. En ñor Moret, dentro de la Monarquía, dentro realidad no se sabía concretamente lo que del gube- rnamentalismo, que contentase á el bloque representaba para la marcha bene- sus aliados, los enemigos- del régimen, y ficiosa del país. Abiertas las Cortes, en tan- que no disgustase á la gran masa de liberato que en la Prensa liberal se exaltaba el les leales á las Instituciones? Seguía manmovimiento bloquista, en tanto que se le teniéndose el equívoco; pero, á medida que representaba como un movimiento positivo pasaba el tiempo, comenzaba á ser peligroy formidable de opinión, no hubo ningún so. En los ministerios, en los centros del pobloquista que sintetizara sus aspiraciones der político, bullían y dominaban los amien el Parlamento Se apoyaba en el bloque gos antimonárquicos del Sr. Moret. Por el Sr. Moret para reclamar el Poder, y el manos de ellos iban los beneficios y uierceSr. Moret no quiso en la Cámara popular des á las provincias. Prácticamente, el Poder levantarse ante el Sr. Maura para definir comenzaba áser monopolizado por los eney concretar las aspiraciones de este formi- migos del régimen. Se nombraron de Real dable movimiento. No hubiera podido ha- orden alcaldes republicanos; uno de ellos cerlo el Sr Moret; no hubiera podido expli- llegó á hablar en una reunión pública del car el Sr. Moret qué conexiones existían petróleo, la pólvora y la dinamita. Se fueentre un partido monárquico y los republi- ron relajando los resortes del Gobierno. canos; no hubiera podido decir qué puntos Se cometieron atropellos en los Ayuntade contacto mediaban entre políticos di- mientos. Denunció la Prensa independiente násticos, gubernamentales, y los revolucio- el desenfreno de gobernadores de las pronarios, socialistas y anarquistas que ha- vincias. Ayuntamientos elegidos en Noviembían perorado ea los mítines; no hubiera bre, mandando ya los liberales, fueron despodido explicar, ante el Sr. Maura, á la faz tituidos en masa, sin instrucción de expedel país, en pleno Parlamento, cuáles eran diente. Toda una provincia, Asturias, el las aspiraciones, cuál era el programa defi- principado español, la cuna secular de la resnido, terminante y concreto de los dispares tauración hispana, se intentó entregarla á y antagónicos componentes del bloque. los que trabajan por el derrumbamiento de Fue creciendo el equívoco. Se acusó de la Monarquía. Un representante del Gobierinmoralidad y concusión al Gobierno con- no y del Rey, que en nombre del Gobierno servador. Se le acusaba en la misma Pren- y del Sey iba á Zaragoza á inaugurar un sa en que el Sr. Moret encontraba su apo- monumento, llevó en su coche oficial al jefe yo. No fueron llevadas tampoco al Parla- de nao délos partidos revolucionarios. Cunmento estas acusaciones. No sólo no fueron dió el descontento en el Ejército. Se atropellevadas, sino que, por el contrario, un di- llo la inmunidad parlamentaria de un dipuputado antidinástico- -el Sr. Moróte- -decla- tado de la nación. En la misma capital de la ró noblemente, en uno de los puntos f vmda- Monarquía se vio entrar en secretos pactos electorales á gentes que se Hateaban mona quicas con los enemigos del Trono. Se dio el. espectáculo inaudito de perseg- uir sañuda y ferozmente, cometiendo enermes atropellos, en su misma tierra, en sa mismo distrito y como brindándole en holocausto á los revolucionarios contenidos por él, á un es ministro, fidelísimo servidor de su Rey y de su patria, que en horas angustiosas para la patria y para las Instituciones estuvo vigilante y firme en su puesto... Desde que hizo su entrada en el Poder el Sr. Moret; desde que, según su exactíbima frase, asaltó la fortaleza, han trauscurrido poco más de tres meses. Con algunos meses más, el poder político, de manos de los monárquicos, habrá pasado por completo á manos de los enemigos del régimen. Ante tal perspectiva, los antiguos y sinceros liberales se han alarmado. No depone su actitud de intransigencia el partido conservador. Comunidad en las esencias constitucionales no puede haberla entre un partido monárquico y quien lleva entre sus aliados á los que trabajan por destruir el régimen. Se hacen necesarias unas elecciones legislativas. El tiempo va transcurriendo. Se aproximan los plazos inexcusables para las elecciones. ¿I as hará el actual presidente del Consejo? ¿L ¿í verán con tranquilidad el país, los antiguos liberales y, en general, todos los monárquicos? ¿Qué piensa en concreto el Sr. Moret, dónde está su programa y qué va á hacer frente á los comicios con esos elementos que le ayudaron á escalar la fortaleza y que, ya en la fortaleza, están conviviendo con él? AZOR 1 N BALANCE DE SOCIEDAD El entierro del marqués de Monsalud, verificado ayer tarde, fue una verdadera manifestación de duelo. Presidieron el acto el marqués Jel íáoeorxo y una comisión de la Academia ciedla Historia. Esta noche se celebrará ea la Embajada de Francia la fiesta en houor de la infanta doña Isabel. No se bailará en atención a las dolorosas circunstancias por que atraviesa la nación vecina y amiga con motivo de las inundaciones. El sábado obsequiará con un banquete á varios de sus amigos el ministro de Méjico Pasado mañana, San Guillermo, celebrarán sus días la condesa de Paredes de Navá 3 los marqueses de Casa Arnao, Valdefuen. tes, Altamira y I abastida; los condes de San Bernardo y Oropesa, y los Sres. Osnia, RoUand, Bernstein, Garvey y Gullón. El viernes será el santo del conde de Esteban Collantes, quien obsequiará con eL tradicional banquete á sus antiguos compañeros en la Prensa. Ha fallecido en esta corte el respetable Sr. D. Ignacio de Arce Mazón, cónsul gene ral de Turquía y vocal de la Ju- nta de Va loraciones y de la Sociedad Geográfica, Descanse en paz. ECOS MILITARES K a el ministerio de la Guerra está ya so 1- 1 bre el tapete la cuestión de la conyo catoria para ingreso en las Academias miii- tares, pues, como saben nuestros lectores debe publicarse en el presente mes. I as impresiones son que las cifras djíerí rán poco de las del año pasado, pero nada puede asegurarse, porque no está U todavía. H i laiimnmin