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A B C LUNES 7 DE FEBRERO DE Í 9 I O EDICIÓN i. PAG. n MIRANDA, 6, I T. noche, alas once y media, empezó el descenso de la crecida que traía el Ebro. Seguidamente se procedió á la limpieza fle las casas inundadas. El alcalde mandó colocar luces eu los sitios de mayor peligro, ¿onde el río ha llegado á alcanzar cuatro metros sobre su nivel ordinario. En la ribera y en algunos campos las aguas han producido daños de consideración. A trascendental con tan trivial asunto? No... No sois genios, Esta gloria le estaba reservada al gran genio del siglo: al maravilloso Edmundo Rostand Porque fue allí, en aquel ventorro y aquella poética tarde de otoño, cuando nació la idea de la obra... Y lo primero que pensó el poeta fue el título, un título original, interesante, misterioso... La obra iba á llamarse Un rincón del mundo... ZARAGOZA, 6 6 T de las lluvias y de las nieA consecuencia caído en Navarra, el Ebro ves que han corre con bastante caudal de agua; pero felizmente no se ha registrado hasta ahora ninguna desgracia. Se han adoptado, sin embargo, algunas precauciones en los pueblos ribereños. EL ACONTECIMIENTO DEL DÍA rCHANTECLE RÍE, 6 FH 88 ERO. 8 N Y como todo llega, parece ser que también llegó esto que muchos creían mposible... ¡El estreno de Chanleckr! Sí, señores. I a fecha de hoy habrá que señalarla con piedra blanca y en el correr de los siglos quedará como efemérides glorio m para figurar en las hojas de los futuros calendarios... Hace doscientos treinta y seis años, en tal día eómo hoy, verificóse A NTES DEL ESTRENO el estreno de Chanteder... Pero no lo podemos remediar, y todavía hoy, á estas horas, momentos antes de comenzar la representación, la duda nos tortura, y nos preguntamos ansiosos: ¿Se estrenará por fin? ¿S o surgirá algún contra 3 T tiempo que lo impida? ¡Dios mío! ¡Qué espantosa catástrofe! Asusta pensar en las múltiples consecuencias que el menor entorpecimiento podría acarrear... ¡El mundo entero tiene hoy los ojos puestos en el escenario de la Porte Saint- Martín! ¡No! ¡Es imposible! ¡El cartel está bien claro! ¡La fecha, en letras grandes! ¡Es hoy! ¡Es hoy el día grande, sensacional, histórico! ¡Es hoy el día de la gran no ie 1 ¡Eahoy la noche del gran día -Chan e Ur lo ocupa todo, y nadie habla de o J. cosa más que de ühaniecUr... Ya lo Vwis... La Zarina está moribunda; Menelik, conservado desde hace dos meses en calidad de fiambre la princesa Luisa no ha pagado aún sus deudas; las intenciones dej Japón no están claras; la Liga balkánica no se sabe si se hará; las elecciones inglesas nos han sumido en un proceloso mar de confusiones... Pues bien, nada de esto ha logrado hacer desviar la atención de Chanteder... Ha habido catástrofes, inundaciones, Üesasties ¡nada! La gente, pieocupada solamente con Chanteder... ¡Ya se puede hundir el mundo. Rostand compuso inmediatamente la fábula, llamó á Coquelin, le explicó el asunto... y pidió algún dinero á cuenta. Coquelin habló con su consocio Hertz, enteráronse los reporten de los periódicos y se publicó la primera gacetilla... ¡Rostand, el gran Rostad terminaba una obra para la PorteSaint- Martin! ¡Hace le friolera de ocho años de esto! Después... ¡Oh! Después el poeta llamó muchas á veces á Coquelin, á Cambó... El insigue actor iba siempre con los bolsillos repletos de billetes y regresaba á París con tres ó cuatro versos nuevos... y un recibo á cuenta de los derechos ¡La poesía y la prosa! ¿Cuántas veces se ha dicho que ChaxiecUr estaba en disposición de estrenarse? ¡Quién lo sabe! Comenzaban las temporadas en la Porte- Saint- Martin y el público preguntaba: ¿Se estrenará este año Chantederi Los empresarios respondían invariablemente: Creemos que sí... Pero la temporada terminaba y Chanteder no parecía... Y he aquí que, por fin, se anuncia el estreno, se construye el decorado, se contrata á los artistas y Rostand llega á París para dirigir los ensayos. Había que rodear el caso de todo este aparato porque la gente comenzaba á pitorrearse y casi nadie creía ya en Chanteder... En vano Coquelin repetía versos y versos de su papel para convencer á los incrédulos. El Kaiser mismo, hablando en Berlín con Coquelin, le dijo riendo que ChantetUr era una especie de Mambrú, y el gran cómico, para que el Emperador no dudara más, le recitó todo su papel... ¡Más de dos mil versos! Ya se fija fecha para el estreno de la obra, ya se presenta Rostand en París con toda su familia y alquila un piso entero en el Hotel Mauríce, un hotel de reyes y príncipes- ¿no es él, Rostand, el rey de la poesía? -Ya comienzan los ensayos... ¡Chantecler existe! ¡ChantecUr está aquí... Y de repente surge. inesperada y trágica, la catástrofe... ¡Coquelin, el gran Coquelin, rauere oprimiendo contra su pecho el papel que ensayaba, en el que había puesto sus amores y con el que pensaba rematar su gloriosa ca, rrera de artista! Teníamos el estreno al alcance de la mano y vuelve á alejarse y huye... Rostand recoge su ejemplar, la Empresa guarda el decorado... No hay que pensar en el estreno hasta no encontrar un digno substituto al gran Coq, muerto. Y el poeta regresó melancólico á sus dominios de Cambó. yodos sabéis las dificultades que hubo que vencer para encontrar un actor capaz de interpretar el protagonista de la obra... Sonaron los nombres de todos los artistas chicos y grandes... Se habló hasta de Sarah Bernhardt... Para concluir el contrato con Guitry fue necesario arrancar á este actor de la dirección de su teatro... Pero ya tenemos Coq otra vez, y, por coasiguiente, tenemos Chanteder... Los ensayos vuelven á reanudarse yalas dificultades surgen de nuevo... Rostand quiere que los cómicos convenzan al público de que son verdaderos animales y los obliga á pasaráe horas enteras estudiando. los movimientos del bicho que van á representar... Esto, es difícil... Galipaux, que tieae que hacer un papel mirlo, está desde hace seis meses de u r y cc j. i ó. i f á saltar sobre ivi TM, A. lo mejor va por la calle trímqmlamente y de pronto se pone á dar saltos; -Pero, qué hace usted? -le preguntaban. ¿Se ha vuel. to usted loco? -No, señores, no- -respondía Galipaux. ¡Es que ensayo! Cada día y en cada ensayo surgía un nuevo inconveniente... Una tarde, Simona, ex Le Bargy, la actriz recientemente casada con el hijo de Casimiro Perier, se cuadró en medio de un ensayo. Yo no hago eso- -gritó decidida. ¡Consternación general! ¿Qué es lo que no quería hacer la gentil Simona? Una friolera... La actriz tiene que interpretar el papel de la gallina íaraona- -gallina de Guinea, diríamos nosotros, -y en una acotación del ejemplar el autor ordena que esta gallina poaga un huevo en escena... ¡Yo no hago eso! -repitió la gallina, digo Simona. -El público se reirá de mi. Y ni ruegos, ni razones, ni súplicas, ni amenazas lograron convencerla. ¡Hubo que quitar la postura del huevo, con gran disgusto del autor. -A todo esto, los ensayos de la comedia celebrábanse poco menos que en un arca de caudales... ¡Nadie podía entrar en el teatro! ¡Los artistas habían dado palabra de honor de no hablar á nadie, ni auu á las personas más allegadas, de la obra! Desconocíase el argumento, ignorábase lo que en la comedia sucedía, las puertas del teatro estaban herméticamente cerradas para autores y periodistas... Pero como nunca falta an traidora, un racionista ignorado se decidió á vender el secreto á varios periodistas, y una buena mañana del pasado mes Rostand se encontró desagradablemente sorprendido... Media docena de periódicos de París y del extranjero publicaban el asunto de Chanteder y algunos de los más bellos fragmentos de 1 obra. ¡Horror! ¡Profanación! (Sacrilegio! Rostand montó en cólera al ver descubierto el secreto de su obra, y corrió á los Tribunales en demanda de una indemnización por daños y perjuicios. A cada uno de los periódicos que han publicado los fragmentos robados al poeta pide cien mil francos... En opinión de Rostand, el perjuicio que se le ha ocasionado no vale ua céntimo menos de la suma que exige. r h! Ya comprenderéis que son muchas pe npecias para estos tiempos de sabia y habilidosa reclame... La obra no ha perdido en interés, sino que ha ganado, y M. Snob y Mlle. Snobinette no necesitan más para morirse de curiosidad... Han corrido al teatro de la Porte- Saint- Mai; tin y se han disputado los billetes á goípe de billetes de Banco. El teatro es chico para complacer á todos los que quieren asistir al estreno, cueste lo que cueste, porque ni M. Snob ni Mlle. Snobinette se asustan al saber que los empresarios hacen pagar por un asiento incómodo y malo cien francos, No... Todo París quiere presenciar este este acontecimiento, y, desgraciadamente, no hay localidades para todo París... Sin embargo, los empresarios han tenido una idea genial... La obra no se estrenará en una premien; no se estrenará en una sola representación. ¿Cómo- -preguntaréis, -se va á. hacer en pequeñas dosis? No... Los empresarios han dispuesto celebrar una serie de premieres que serán áesignadas con letras del alfabeto... Tendremos, pues, la cétera... Tantas premiares cprHo veces monsieur Snob y Mlle. Snobinette estén dispuestos á llenar el teatro de la Porte- SaintMartin pagando á razón de den francos. la peor localidad. -Ademas, lo que se sabe de la obra excita la curiosidad de la gente... Bicese qtie en la decoración del primer acto, que representa un gallinero, los objetos están proporcionados á la estafara de los 1 crsenaies. para tremiere A, la premiare B, la pjfemiitv, ete. ef- Rostand... Lo primero que acude á nuestra ínsinoria es el instante en que germinó en el cerebro del poeta la idea de la comedia. ¿Qué dia fué? ¿Qué año? ¡Ay! ¡No se conoce exactamente la fecha, y es una lástima! Era una tarde de otoño, y Rostand se paseaba por los agrestes y pintorescos alrededores ele Cambo, cuando le dio la idea de detenerse á refrescar en la puerta de un ventorro... Allí había un gallinero, Los pollos piaban, las gallinas, picoteaban en la basura... De pronto apareció el gallo, que marchaba erguido, solemne, majestuoso, alta la cresta, soberbia la mirada, firme el andar... ¡Desventurados literatos que habréis contemplado millares de veces este espectáculo! jCóruo ríbir una obra A k ra recordamos fodas las peripecias por que ha pasa do la histórica obra de