Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Es precisoayularlas, facilitar medios para que esas criaturas vayan á los Sanatorios, -A pesar de ello, aun sou pocas. En los en. donde hallan la salud, se les proporcione aire puro, alimentos, medicamentos. ¿Quién momentosde peligro nunca sobran los comACERCÁNDOSE será tan rudo de corazón que se lo niegue? batientes. I, a gran campaña antituberculosa necesita de todos para vencer completaSi hubiera manera que A LOS NIÑOS rente ante alguno que permaneciera indife- mente la peste blanca. Y de igualse trata de esos terribles cuadros, será porM o se quejará usted, amigo mío. Se vaú quenotuvo madre, ó, teniéndola, oo ¡a quiso. en un incendio lo. primero que- ¡Como ellas pidan, obtendrán cuanto salvar son los niños, corramos en busca de haciendo cosas buenas y útiles para la ellos, tomémosles sin teinor en nuestros brainfancia. Su Majestad el Rey preside una quieran! -Sin embargo, la realidad ofrece sorpre zos. Son muchos los que perecen; constitusolemnidad de higiene y protección á la iuíancia, el ilustre presidente del Consejo pro- sas extraordinarias. ¿Quién hubiera podido; yen el tesoro de la patria, son sagrados, renuncia con este motivo discursos trascen- pensar la actitud de los padres ricos en el presentan á Dios en el mundo. L, o que por ellos se hace, El lo agradece y lo bendice. dentales; el presidente del Congreso, el sim- Teatro infantil? Allí no dejaron que los ni pático D. Eduardo Dato, organiza confe- ños se les acercasen. ¿Cómo rogarles que rencias infantiles; el gran Benavente in- vayan en busca de los moribundos? Pero vita a s a teatro á los niños de los asiios de ese. singular empeño lo han tomado sobre EL PAÑUELO Madrid... sí esas buenas almas, admirables, á las cuac s un elemento importante de limpieza- -A propósito. ¿No sabe usted que preci- les, importa alentar para que no desfallezcuyo manejo se esfuerzan- en ensenar samente en los dias destinados á esas fies- can en su empresa, facilitándoles todo gé- las madres á los pequeñúelos. Estos no son nero de recursos. tas de caridad no acudieron los niños ricos? muy hábiles en su. manejo, pero de tal modo, L, Empresa del Teatro para los niños quiso- ¡Hay tantas Sociedades... aprenden á utilizarlo, que en ocasiones cons establecer una buena costumbre y llevar á cabo un acto de verdadera misericordia: dispuso juguetes y dulces para que los niños acomodados ¡os distribuyesen á los huerfanitos; pero el propósito fracasó, y en aquellos días perdieron dinero eñ la taquilla. -Acaso los padres temieran que sus hijos se contagiaran... ¿D ¿la pobreza? Todos los niños de. los asilos estaban sanos y limpios y hasta elegantes con sus uniformes. Auditorio más correcto y entusiasta no se vio nunca. No es eso. Aun persiste la leyenda negra respecto al Asilo y al Hospital, considerando esos sitios como fugares de oprobio y deshonra. Afortunadamente, la ciencia los ha convertido en palacios donde la. higiene impera. No diré que en España reúnan todos las condiciones debidas, pero vamos progresando. -Es verdad; las señoras se interesan personalmente en su organización, los visitan con frecuencia y lleyaa á ellos lo qué más importa: un afecto piadoso y sincero. -Tiene usted razó o; precisamente á las muchas Juntas de damas que se han funda í o en fav r de los desgraciados hay que agregar una, de reciente creación, muy útil. Ya conoce, de seguro, los Talleres de Santa Rita, piadosa Sociedad que pone en práctica la obra de misericordia de vestir al desnudo- -Y que con el Ropero de Santa Victoüa realiza una hermosísima misión. i- -Pues bien; uno de los talleres, el que preside la esposa del doctor Benavente, y es secretaria doña Maria Luisa Carrera, no sólo se ocupa de la confección y reparto de las ropas para los pob es, sino que, deseando contribuir de un modo especial á la lucha antituberculosa, se dedica exclusivamente á socorrer á los pobrecitos tisieos, á esos desventurados, de los que todos se apartan temerosos del contagio. I,o, s protectores que dan limosnas periódicamente ó regalan efectos y ropa y las obreras que lo confeccionan, coadyuvan poderosamente á la obra; pero esas santas mujeres que, llevadas de su amor al prójimo, visitan á los enfermos, los animan y los consuelan, merecen los mayores elogios. Ellas penetran en las humildes viviendas y amparan á las madres. Muchas de ellas tienen niños muy enfermos, atacados del terrible mal. Pueden ser curados, y la falta de medios impide á sus padres salvarlos. A ellos preferentemente se dedican, por débiles é inocentes, por indefensos, porque reoresentan la vida de la patria futura... LA VISITA AL HOSPITAL DE NIÑOS CUCHICHEOS