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Á B C. SÁBADO 5 DE FEBRERO DE i97 ¿T EDICIÓN i. PAG. 5. tástrbfe. I hipócrita, que explotan juchas geáteá- con fines interesados... ¡Caridad vanidosa, que amparan los periódicos n sus columnas para demostrar la influencia que ejercen en el público! Francia, con sus torrentes de oro, no debiera consentir esto, porque Francia es el lolo país de Europa que no necesita la ayu Ia ajena para nada... Francia implorando la candad hace el efecto de esos mendigos avaros que solicitan una limosna y llevan los billetes de Banco cosidos en los forros de los harapos que visten... as aguas bajan, es indudable... Ayer ba jaron veinte centímetros, hoy treinta, mañana descenderán cincuenta; pero la situación seguirá siendo grave por espacio de muchos días, porque el río ha crecido nueve metros, la- subida fiié rapidísima y el descenso será. iauy lento... Las eafierías de los desagües estallan y salen á la superficie detritus é inmundicias que llenan el ambiente de nada agradables perfumes. r Los parisienses se tranquilizan poco á poco y se. enttetienen en enviarse tarjetas postales con ia fotografía de sus casas inundadas... De este modo, los inundados participan la desagradable noticia á sus relaciones y amistades. ¡Es muy espiritual! Las personas graves han repasado estos tlías su Flegffi, y hablan de castigos providenciales de- iras celestes Y todo puBiera ser, ¡Quién sabe ¿No es verdad? ¡Dios sobre todo! JOSÉ JUAN CADENAS Pan s, Encr V Gustó y se aplaudió la primera; pero el autor no pudo salir á escetfa por no hallarse en el teatro. La segunda fue un exitazo de los que hacen época. La tercera también gustó. ¡Buena noche! Finalmente, baile de la Asociación de Escritores y Artistas en el Real, la clásica fiesta que todos los años tiene numeroso, distinguido y bienhuinorado público. La dei Alba seria (y r, o la cartera) cuando termitfó la velada. LA HISTORIA SE REPITE p r a en el otoño de 1883, y estaba en el Go bierno, aunque desgobernado y maltrecho, aquel Gabinete que se llamó de la izquierda, que tnvo vida tan accidentada y efímera, y que nominalmente presidió el señor Posada Herrera. Frente á aquellos ministros, entre los que había algunos de procedencia conservadora, y otros á los qne apenas faltaba el canto de un duro para llamarse republicanos, es? taban el partido liberal, acaudillado por Sagasta, con mayorías formidables en ambas Cámaras y con fuerza notoria en el país, y el p artido conservador, que tenía á su frente á Cánovas del Castillo, por entonces eu el apogeo de su fuerza y de su autoridad. En cambio, se mostraban ranea y deconadamente ministeriales algunos periódicos de los de mayor circulación y algunos ilus (tres oradores republicanos, á los que sé suponía próximos á evolucionar hacia la Monarquía. Para buscar el concurso de las masas de mocráticas y mantener la benevolencia de algún jefe más ó menos suelto se había confeccionado un programa ultrarradical que los liberales históricos repugnaban, y se trabajaba por el obierno y sus auxiliares para quebrantar la unidad y disciplina de las mayorías del Sr. Sagasta y, caso de que ello no pudiera lograrse, para obtener del Rey D. Alfonso XII un decreto de disolución, que se presentaba como indispensable para atestiguar la compatibilidad de la democracia con la Monarquía Se abrieron las Cortes al fin, tras de muchas dudas y vacilaciones; las mayorías se mantuvieron firmes, y en famosa sesión, por el Sr. León y Castillo presidida como primer vicepresidente del Congreso, 221 diputados, (221, ¿verdad, señor barón de Sacro Lirio? afirmaron su fijen el Sr. Sagasta y, resistiendo halagos y amenazas, derrotaron al Sr. Posada Herrera y á sus inspiradores y colaboradores más ó menos encubiertos. No quedaba á los del loque izquierdista del 83 otra esperanza que el decreto de disolución, y para obtenerlo se hicieron cerca de don Alfonso XII esfuerzos desesperados. En aquellos críticos instantes, el ministro de la Gobernación del Gobierno izquierdista, que acababa de ser derrotado y que ea las mismas Cortes que se intentaba disolver había hecho declaraciones dinásticas, se presentó en Palacio, espontáneamente ó llamado por el Rey, y consultado sobre el problema político de actualidad supo sobreponer los deberes recién jurados de su lealtad monárquica al desaforado interés de sus partidarios y encontrar en su patriotismo la energía necesaria para hablar- al Rey en es- tos ó parcidos términos: Señor: Las- circunstancias son demasiado graves para que sea lícito á los que tenemos el honor de ser consultados por Vuestra Majestad desconocer la verdad ó disimularla. Si V. M. se dignara otorgar el decreto de disolución al Gobierno de que formo parte, yo, ministro de la Gobernación, obligado á combatir á un tiempo á los dos partidos históricos de la Monarquía, y necesitando para ello apoyarme en fuerzas lOlejoró bastante el tiempo. El conffeéi sn ha estremecido de placer dentro de los sacos que le encierran, porque llegó á ¡sospechar que no le daría el aire en el reinado de Carnaval, que mañana empieza, y la modificación atmosférica constituye Juna esperanza. Si el remiendo persiste, puede que hasta salgan máscaras y vaya gente á las remendadas tribunas de la Castellana. Mu movidita y espumosa la política. La situación, no obstante, se prendió unos cuantos alfileres más para asegurarse. Sin embargo, acudió en su auxilio el eximio Sánchez de Boca con una sabia y trascenSentalmeiitef. losofía, digna de un estadista: Cada cosa á su tiempo y los nabos en Adviento dgo, miró al soslayo, fuese y no hu 10 nada. Apareció et decreto del Gobierno para que se abran las escuelas laicas. Las Modernas marcas Ferrer, como los nabos de Sánchez de Toca, en Adviento. El simpático Maimón Mohatar estuvo ea. Palacio. Wno de estos días irá al Hotel Cervantes para vtr á sus paisanos y decirles si quieren algo para su tierra. Es probable que 3 e den memorias, -Uu grupo de obreros sin trabajo recorrió ias calles pidiendo limosna, por no meterse á contratistas del adoquinado de la calle de Segovia. Murió Baltóna Valverde, la veterana y popularísirna actriz que más ha hecho reir á Madrid y á España. Su público la llorará 3 e veías, y Etaciéadola justicia la llamará- insubstituible empleando esta vez el vocablo con toda propiedad. Descarrilamiento de uu tren entre Villalba y Segoviat siu desgracias, pero sí el consiguiente retraso de los trenes que vienen por esa línea. Asuntos poco novelescos en los Tribunales, ídem dé idearen las Delegaciones. Por la noche, solemne apertura del cvirso en la Academia de Jurisprudencia, Ti es estrenos: La mna de fa sierra, de Guevara, en el Español; fiiegos malabares, en Apolo, y MadríflHsoricert) en Novedades, MADRID AL DÍA fronterizas y en elementos políticos allega dizos que no tienen la necesaria consistencia, no me atrevo á responder á V. M. de que el resultado de esas elecciones fuese conveniente á los altos intereses nacionales que V. M. encarna y simboliza. Esta opinión fue decisiva. Don Alfonso XII, después de oírla, negó el decreto de disolución; el Sr. Posada Herrera cayó del Poder, y antes de los dos años, unidos por la fórmula Montero Ríos- Alonso Martínez los que habían sido enemigos encarnizado se formaba el partido liberal dinástico, que preparó y vivió aquel glorioso período legislativo de las primeras Cortes de la Regencia. Vean, pues, ciertos primates liberales, ñeramente combatidos ahora por los órganos de publicidad al servicio del Ministerio, que tienen para justificar su conducta, si por acaso ella fuese la que se les atribuye, gloriosos antecedentes que invocar. Aquel ministro de la Gobernación deí año 83, sobre el que en los primeros instantes cayeron las maldiciones de sus correligionarios, ha recordado envanecido en alguna ocasión su consejo á D. Alfonso XII como uno de los mayores timbres de gloria de su larga y gloriosa vida pública, y los que ahora tratan, según se cuenta, de imitarle, ni siquiera están en el caso de comprometer la existencia en el Poder del partido liberal, que es cosa por nadie discutida en las circunstancias presentes. En cuanto al nombre 1 y condición actual del ministro que en 1883 ofreciera tan alto ejemplo de patriotismo y de lealtad, ¿para qué recordarlo? Los que hace veintisiete años estaban en la vida y en la política, desde que comenzaron á leer estos renglones saben á qué atenerse. Los que sean, por fortuna suya, tnás jóvenes pueden, si sienten alguna curiosidad por saber el nombre, dirigirse para satisfacerla á dos Pepes de mayor cuantía; á don José López Domínguez, ministro de la Guerra de aquel Gobierno, ó á D. José Canalejas, que dimitió entonces su primer puesto público, el de subsecretario de la Presidencia. Ellos, seguramente, no lo han i dado. X. LA SITUACIÓN POLÍTICA todo I o que se ha dicho en los últimos días: El Gobierno actual no tiene todavía el decreto de disolución de las actuales Cortes. No se ha querido prescindir de un instrumento de gobierno mientras la situación actual no se defina claramente y no se consolide en virtud del asentimiento expreso de los prohombres más significados. Esa previsión de la Corona es tan justa, que ningún espíritu sereno puede criticarla. El Sr. Moret sigue al frente de la cartera de Gobernación, sin nombrar ministro, porque al designado le han opuesto el veto los elementos que se creen con derecho á exigir la ponderación de fuerzas en el poder y á rechazar la preponderancia de elementos extraños al partido y las excesivas conipla cencías con los enemigos de las. Instituciones. Las figuras principales de cuyo concurso necesita el Gobierno para vivir observan una actitud que se presta á serias reflexiones: los que hablan, como el general López Domínguez- -véase en otro lugar de este número, -muéstranse adictos al Gobierno sub cojidiñone; esperan para decidir. Los que callan, como el Sr. Canalejas, como el señor Montero Ríos, como el conde de Romanones, dicen bastante con su silencio. Bl asea. claros que se H echos concretos yviene ocurriendodeducen de cuanto y de