Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. JUEVES 3 DE FEBRERO DE 1920. EDICIÓN PAG. 8. Asistieron el marqués de Santillatia y el ¡onde del Valle, representantes por Guipúzcoa. El representante chl Centro integristano labia llegado al comenzar el acto. C l mitin. El mitin dio principio á las once y cín; o minutos con la lectura de un telegrama Se adhe- iijn del cardenal Aguirre, arzobispo de Toledo; otro en parecidos términos 3 el arzobispo de Burgos, y, por último, una sxprebiva carta de D. Marcelino Menéu 3 ez Petayo, que reproducimos luego íntegramente. Jl, a lectura de dictas adhesiones lúe acogida con grandes aplausos por la concurrencia y seguidamente le fue concedida la palabra al Sr. Requejo. I os discursos. Comienza el citado orador saludando á os asistentes á tan importante reunión, que repsesentan un tesoro de fuerza? y actividades espirituales y materiales. ¡Vosotras las católicas- -dice dirigiéndose a las señoras- -sois las verdaderas espax ñolas! Habla de la inocencia inmaculada del ttiño cuando recibe las primeras doctrinas que se inculcan en su cerebro. De este modo, si se mega á los peque uelos la primera enseñanza religiosa, él niño crecerá en el más abominable ateísmo. Opina que podría transigirse con la escuela laica siempre que fuese neutra, aun cuando en realidad de verdad- -agrega- -sería nn absurdo pretender separar la enseñanza y la religión, doctrina esta última que debe en absoluto iniormar r das las disciplinas científicas. Siendo neutra la escuela laica, el niño podrá al abandonaría perfeccionar su educación, si es lo bastante rico para ello; pero el menesteroso irá al andamio ó á la fábrica des Je los bancos de la escuela y ao recibirá enseñanzas religiosas. Y ese niño pobre se verá arrojado á la lucha por la vida sin más sjuía qae sus propias pasiones. La escuela laica le habrá sugerido una falsa idea de la desigualdad social; muy pronto germinará en su corazón el odio al poderoso, impulsándole por la senda del crimen, y el hambre así formado apelará á la bamba y al puñal para atentar contra todo lo existente. (Grandes aplausos. Mientras tanto, los anticlericales que le han llevado á las barricadas gozaran en sus palacios tod a clase de placeres y abundancias. Las cárceles son testimonios elocuentísimos de las frutos de la escuela laica. Es precisa la unión de todos los católicos para protestar como un solo hombre contra el laicismo ea las escuelas. I OS católicos somos muchos, pos fortuna, y prueba de ello es la imponente masa de concurrentes que llena el frontón. Es necesario salvar á la sociedad con el ciendo suyas las palabras del apóstol San Pablo. El orador termina con el grito de ¡Abajo la escuela laicab, que sintetiza, en su sentir, las aspiraciones de los presentes en el mitin. í- abla á continuación D. Valentín Gaina zo, de la Juventud Conservadora. Nosotros- -dice- -somos la sociedad española, la verdadera España, la última España. Suponer que la nación española puede 3 er atea es una monstruosidad. Nosotros nos hemos reunido aquí- porjue somos católicos y porque somos españoles, aunque para ello bastase uno solo de est ÍS conceptos. hiena revolucionaria vio que calláescándalo de ¿a cruz, como desea Pío X, ha- bamos á raíz de los trágicos días de Barcelona, y llegó á tomar por cobardía nuestra prudenesa. Hoy nos congregamos en este sitio para defender á nuestia querida patria, pues no habrá en todo el mundo un hijo que pueda consentir qae ofendan á su madre. L, os que jactándose de pertenecer á la grey católica no protesten contra la escuela laica no son tales chólleos, sino farsan- tes del catolicismo, La escuela libre con sus textos infames sólo puede producir frutos perniciosos. las escuelas laicas. Tennina su discurso manifestando que la familia católica es coció todas las familias humanas. Entre los hijos podrán, existir rencillas insignificantes, pero esas desavenencias desaparecen siempre que se trata de defender la honra de la madre común. Por eso los católicos deben unirse estrechamente para esta obra suprema de tan gran importancia patriótica y social. (Aplausos prolongados. p l Sr. Marín y I, á ¿rarn. del Centro de De fensa Social. A manera de exordio refiere uua parábola demostrativa de que en tiempos pasados toda ¡a tierra era católica. Dice que la presencia del elemento femenino en acto tan solemne y trascendental le da más fuerza y valor, pues ea el animoso corazón de la mujer católica encontrará siempre la fe el último é inexpugnable baluarte contra sus enemigos. Refiere el famoso juicio del rey s a ¡onioa, lo que le da motivo para establecer un ingenioso símil, presentando al catolicismo como la madre verdadera que se mega á que los sectarios políticos desgarren y dívidaa la patria y el espíritu nacional. Esto, que constituye la tendencia de las escuelas libres, no puede consentirse, y es de necesidad combatirlo coa todas las fuerzas disponibles. I Dedica elocuentes párrafos á demostrar que España, que realizó grandes conquistas con la enseña de la cruz, no paede tolerar la injusticia de los Gobiernos, que tienden á separar las ideas de Patria y Estado. Para concluir dice el orador que se impone abogar por la abolición de las escuelas laicas, donde se conforma torpemente la inteligencia de los niños, acostumbrándoles á la irreverencia y el desacato ai principio de autoridad y a ¡os sentimientos religiosos. 1,0 eual es un insulto- que los- católicos españoles no pueden consentir mientras la Virgen del Piiar sea paisana suya. (Ovación indescriptible. E 1 orador califica de antros anticientíficos á -Antes de la semana sangrienta, dice, había muchas escuelas laicas ea Barcelona, y si no se clausuran las existentes, de temer es una reproducción de aquellos sucesos. Pero nada se adelantará co i cerrarlas -agrega- -si se vuelve á autorizar su apertura dentro de poco tiempo por iHiedo al liberalismo. 1 El discurso termina con na voto de adhesión del orador al establecimiento de la escuela católica única. (Aplausos unánimes. Rl Sr. Salaberry comtenz- i dando an viva a 1 D. Marcelino Menéodez Pelayo, y continúa el discurso diciendo que ésta es la primera vez que los católicos dejan de verse á la luz de las lámparas de los santuarios para mostrarse virilmente á la luz del día, cosa á la que se les ha obligado por la quema de las iglesias de Barcelona. Tenemos que protestar ea aoaibre de los ancianos desamparados de aquella población á quienes se ha privado de los caídados que los prestaban las hermanas áe la Caridad, y ea nombre de los niñas á quienes se ha dejado sin asilo y si enseñanza. En contraposición á los que denigran la bandera española, recuerda ía eoadacta heroica y desinteresada del cabo Noval, nítier to gloriosamente en Meliila. (Ovación. Sfo venimos á pedir- -prosigue, -venimos á mandar. (Aplausos) x Se habló de ía opinión cuando Jos sucesos de Barcelona, y en nombre de esa opinión, formada por los apaches que ea París escarnecieron á España, seMza dejar el Po der á los conservadores. Con cuánta mayor razóa se deijería atender ahora la opinión de hombres como 5 enéndez Pelayo Señores de la izquierda- -aSa e- -no jaeremos ir á ¡as catacumbas, queramos luchar á la luz del sol; que a! capítalí tatabiéa se sube con la santa fuerza. Saluda respetuosamente á las señetras, que no hablan; pero escachan, y sabrán arrojar su desprecio á nuestro rostro si ao? mostrarnos débiles. (Ovación y vivas. Entona mrhmmo á la virtud áe la aiujer, que permanece silenciosa, sin mezclarse en Tos negocies públicos, pera qué no callará cuando se trate de la ensesanza de su hijos. SI partido tradícíonatista- -termina diciendo- -ofrece sus hombres y sas fuerzas pira combatir contra la escuela laica, y si hace falta un caudillo, proclamaré como tal á María Inmaculada. (Gran entusiasmo y ruidosos aplausos. D i Sr. Martín A. lvarez, de la junta centra. de Acción Católica. jpl Sr. Sánchez Marco, diputado por PamDeclara al principio de su peroración que. piona, comienza á usar de la palabra á la cabeza del movimiento católico se han titulándose representante del partido ínte- puesto sus ilustres prelados. I os seglares grista, que protesta enérgicamente contra han secundado la acci- ón episcopal en tey ese mal cardinal y principalísimo que cons- das las provincias, y el grandioso resultado üíuj en las escuelas sin Oíos ó contra Dios. de esa acción armónica vierte á ser el infI, as escuelas laicas son abiertamente in- portante acto que se celebra en este frontón. compatibles coa la existencia de la patria y Dice después que desde el odioso atentael honor del Ejército. do de la calle Mayor sabes muy bien los I, ee varias paginas de la obra del señor madrileños lo que la Escuela Moderna sigFernández Villaescusa, La revolución de futió mfica. Más tarde han veniáo los trágicos en Barcelona, en que su autor pretende ha- acontecimientos de Julio á demostrar al cer apología de la Escuela Moderna, cuyas pueblo barcelonés y al conjtinto de los ciiffunes tas consecuencias acaba de tocar el dadanos españoles el verdadero significado país, y en la cual se inculcaba en las men- y principales fines dala funesta escuela de, tes infantiles el odio á la patria y al Ejér- Ferrer. cito. Más de cttarentajestablecímieatosüe esa Al leer el orador unas líneas de dicho li- especie había fundado su maldito director bro, que dicen: Es una vergüenza ser sol- euando estallaron los tristísimos acontecidado. I os generales son abominables mili- mientos que hicieron tneinoTatte una fecha. tarotes el público prorrumpe en calurosos Las jovenzuelos salidos áe aquellas esvivas al Ejército español. cuelas incendiaron, asesinaron y violaron El orador encamina sus citas á probar con más crueldad aún que los romanos, que la perversidad de las venenosas enssñaa- arrastraban á los mártires al p $i ann m ¡mes zas laicas, á las caales jura que es indis- mietiíras éstos lo hacían pir creei -1 Dios ci t at 7, afelios m. e; af. t. r. tpensable combatir radica menís.