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A B C MIÉRCOLES 2 DE FEBRERO DE 1910. EDICIÓN 1 PAG. 4 EN HONOR DE UN VOLUNTARIO EL VOLUNTARIO DEL EJECITO DE MEL 1 LLA Y ESTUDIANTE DE FARMACIA D. LORENZO DÍAZ CON SUS CATEDRAT 5 COS Y COMPAÑEROS QUE LE OBSEQUIARON AYER CON UN BANQUETE EN LA BOMBILLA- Fot. R. Cífuente tas de Palacio y terminan los regocijos oficiales. vLa Emperatriz, que no gusta de fiestas, respira, y hasta el año entrante. Los bailes y recepciones que en Febrero y Marzo se celebran son ya de carácter particular. Después de la Ordenfest, la recepción más ardientemente esperada es la DefMercour, llamada también por los diplomáticos SchUptencour, por ser de rigor para las señoras el traje de cola muy larga. Ese día se tacen las nuevas presentaciones en la Corte. Hoy por hoy, las condiciones exigidas para poder ser presentado en la Corte de Prusia son menos rigurosas que en las demás Cortes de Alemania y de Europa. No así hace veinte años; la señora é hijas de un ministro que no perteneciera á la aristocracia no eran admitidas en Palacio, y cuando se hizo algunas excepciones fueron acogidas de tal modo, que se les quitaron las ganas de volver. Cuenta la crónica que ¡ahija de un ministro burgués, muy especialmente distinguida por el Soberano, cansada de hacer un papel desairado, se fue á un oficial de Huíanos de sangre principesca y le dijo llena de indignación: -Usted ha dejado su tarjeta en casa y üesea, por consiguiente, ser recibido por nosotros; le exijo que me invite á este vals. También á los nuevamente ennoblecidos solían, hacerles sentir ías distancias. La señorita Else von Bleischroder, la heredera más rica de Prusia entonces y adeUN MORO SOLDADO ESPAÑOL más soberanamente hermosa, obligada por EL MORO MANEN, EX GUIA DEL BATA su padre á asistir á un baile en Palacio, al LLON DE BA. RBASTRO, VESTIDO CON EL cual, consciente de su propio valer, no ¡qu UNÍ FORME DEL CUERPO ría ir para no exponerse á un desaire, se vio Fi t. Goñi aislada por completo, sin que nadie la dirigiera la palabra. Observándolo el entonces Príncipe neredero, más tarde emperador Federico, ordenó á un oficial que la sacara á bailar. Lo que éste hizo en los términos siguientes: Por orden de S. A. R. el Principe heredero, invito á usted para este baile. La señorita de Bleischroder, bañada et llanto, abandonó el salón y no volvió á poner los pies en Palacio en el resto de su vida. Los tiempos han cambiado; ios principes de las finanzas, los reyes del acero, del carbón, del petróleo, etc. han impuesto su soberanía. Las puertas de los palacios se han entreabierto ante ellos y tras ellos; se han colado luego sus esposas y sus hijas, y éstas, cuando no se casan hoy con principes y grandes duques, es porque no quieren. Es verdad que cuando son- alemanes Guillermo II tiene buen cuidado de darles previamente algún título de nobleza. Así ha creado toda una aristocracia nueva, de la cual gusta rodearse por ser más flexible 5 exigir menos miramientos que la nobleza antigua, entre la cual hay miembros tan linajudos como él mismo. Contrariamente á lo que ocurría en la Corte de Guillermo I, juegan hoy el principal papel en los bailes de Palacio Lis niñas solteras y los oficiales jóvenes. A la Emperatriz no le gusta el baile, y las señoras casadas no consideran de buen tono bailai Sabido es que Guillermo II, el Rey sol del siglo xx, muestra marcada preferencia por ni i j a i i H l l l H i l i m m n n n i n B i i i i u u m a i i H m i m i irm i