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A B C LUNES 3 J DE ENERO DE 1910. EDICIÓN i. PAG. íes premios para nuestros concursos, y eu más de una ocasión estimaron útiles algunas mociones y proyectos discutidos en el seno de la Sociedad. TJno de ellos, de importancia y trascendencia suma, fue el proyecto de ley de protección á la infancia, cuya promulgación reclamaban con urgencia hacía años todos los pensadores, médicos y filántropos de España. Aceptado por el Gobierno y discutido por el Parlamento, fue sancionado por Vuestra Majestad el 12 de Agosto de 1904. E 1 Consejo Superior de Protección á la Infancia, creado por dicha ley, está realizando también incesante labor, una de cuyas visibles muestras es el concurso de premios que V. M. acaba de distribuir á nodrizas, maestros y médico? muy dignos de recompensa y simpatías. Gracias, Señor, en nombre de. todos, que no olvidarán jamás vuestra paternal solicitud hacia ellos y hacia las tiernas criaturas, objeto de sus desvelos y cuidados. En estos concursos se han puesto de manifiesto las ventajas de la propaganda higiénica como medio eficacísimo de transformación ventajosa de la sociedad contem poránea. E 1 Consejo y las Juntas provinciales y locales del Reino cuidarán con tesón inquebrantable del exacto cumplimiento de lo legislado, logrando de este modo la disminución de la pavorosa mortalidad infantil; la proyectada creación del Instituto de Maternología y Puericultura, con su escuela de ameras- enfermeras, protegerá á la mujer y favorecerá el desarrollo de inocentes seres. E 1 liermoso ejemplo que ha dado S. M. la Reina, Vuestra Augusta Esposa, organizando agrupaciones de piadosas damas para socorrer las familias de los defensores de la patria, servirá de norma á las Juntas, y acaso puedan cooperar también aquéllas á estos fines, una vez terminado su grandioso cometido, en la bienhechora tarea de mejorar las condiciones de los humildes hogares, donde se crían y educan los soldaditos del porvenir. Al propio tiempo, pensarán en el inmediato socorro al desvalido, víctima de la desgracia momentánea, verdadero herido mora) á quien urge amparar inmediatamente, valiéndose de la asistencia por el trabajo, remedio eficaz de la pobreza transitoria, aminorando de este modo el pauperismo y aniquilando la viciosa mendicidad. Se han de transformar las escuelas y asilos, coQvirtiéudolos en naturales sanatorios y centros de educación protectora, fomentando la cultura física, que Heva aparejada la sanidad moral, pues la Higiene, potente é invisible como el radio, desarrolla energías regeneradoras de incontrastable eficacia. Tal es la misión que nos hemos impues t V y gran regocijo sentimos todos en este solemne día al contar con la benévola protección de V. M. Preclaros patricios, desde las esferas gubernamentales, han realizado, en estos últimos años, notorios progresos en favor de la salud pública, y esperamos confiadamente que la elocuente voz de un insigne estadista, maestro indiscutible en medicina social, respetado por su saber en toda Europa, nos aliente y conforte, revelándonos los vitales proyectos que su pode rosa inteligencia y su noble corazón preparan en favor de nuestra amada Patria. Iya urgente protección que merecen las honradas mujeres y los inocentes niños españoles confiamos en que V. M. la co. ncederá, como siempre la concedió, sabia y noblemente, con mano generosa. a a Sociedad Española de Higiene hace los más fervientes Votos por la ventnra de los hermosos Príncipes, que, alegrando Vuestro Augusto Hogar, han regocijado España entera. Siguiendo el ejemplo de sus amados progenitores, á medida que crezcan se interesarán mayormente por la vida y felicidad de los que carezcan de naturales protectores, inspirándose ea el ejemplo de la muy querida y irirtuosa Infanta española Doña Paz de Baviera, unida á un preclaro hombre de ciencia á quien tanto admiramos. Ellos acogen en su Palacio de Munich á niños huérfanos españoles, prodigándoles maternales cuidados, recordándoles, en medio de las nieves septentrionales, el sol espléndido de la Patria, instruyéndoles para que la honren en su día, formándoles el corazón con bondadosa ternura, y de tal modo, que pensando en la tierra natal, con lágrimas en los ojos, de sus agradecidos labios brotan las mismas palabras que pronuncian hoy con entusiasmo los nuestros: ¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA ni, REY! MATERNIDAD DE DRESDE y se establecen en las inmediaciones de fábricas y talleres salas adecuadas donde se cuide á los niños, pudiéndolos dar el pecho á horas determinadas. Sin embargo, fuerza es convenir, y asi nos lo ha revelado la experiencia, que la rutina, la ignorancia y otra serie de consideraciones lamentables motivan el que muchas madres prefieran entregar á mal eres sucias ó supersticiosas á sus hijos, Muchas veces, en las consultas gratuitas hemos visto pobres niños que habían sido sometidos á las manipulaciones brutales de comadres que gozaban de fama en el tratamiento del asiento colado, como ellas decían. Un amasamiento prolongado del vientre, parches, íedaños y cataplasmas repugnantes eran los medios terapéuticas de dichas mujeres. El que esto escribe recuerda un caso de obstrucción intestinal, agravado por estos procedimientos, y, según Se informó, existía en una casa de los barrios bajos una verdadera clínica, dirigida por una asquerosa y grotesca doctora, que gozaba de graa prestigio. Estudiándola diario el funcionamiento de esos centfos comprendióla urgencia de que se legislase respecto á protección Por desgracia, en Francia, que tanto se ocupa de estos problemas, y en todas partes, existen los vergonzosos cubiles, donde se hallan los infelices niños Como fieras, y desde luego peor tratados que los que pueblan los parques zoológicos. ¡Qué lentamente se reconocen los sagrados derechos del niño! SELLO BENÉFICO C n Dinamarca se ha hecho, con motivo de las fiestas de Nochebuena, un sello benéfico d e s t i n a d o á reunir fondos para un sanatorio de niños tuberculosos. p n dicho establecimiento llevan las nodri zas un traje muy holgado que se cierra por delante, con uaa tapa abrochada que facilita la lactancia. BIBLIOGRAFÍA pensables par la buena asistencia de los enfermos, por Antonio Mut, profesor de la Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría. Con un apéndice sobre la asistencia á las paridas, por el Conde de San Dieso, director del Instituto Rubio labro útilísimo para la enseñanza de enfermeras. Contiene las nociones científicas más indispensables y multitud de preceptos de índole práctica. Es de esperar que la institución tan acertadamente fundada por el insigne doctor Rubio adquiera cada día mayor desarrollo en nuestra patria. L, os nobles esfuerzos del inteligente doctor Mut, profesor de la Escuela, y del director de la institución, señor Conde- de San Diego, memerecen los más calurosos plácemes. Como dice el sabio especialista últimamente citado, de cumplir bien ó mal las órdenes del médico depende muchas veces la vida de- Ios enfermos. Tienen las enfermeras grandes responsabilidades; pero también pueden experimentar grandes satisfácelo, nes al practicar el bien por el bien mismo, curando el cuerpo y confortando el alma de los que padecen. Grande y hermosa t s esta misión. p esuruen de los conocimientos más indis- LOS CUBILES Mo merecen otro nombre los lugares des cubiertos, y descriptos por el doctor Deleader, refiriéndose á ciertas casas de gentes miserables que se encargan en París de la alimentación de niños de pecho entregados por infelices mujeres faltas de recursos ó que desean ocultar su deshonra. Son guardadoras de criaturas, que con- pretexto de cuidarlas las alimentan mal con leches averiadas ó papillas malsanas, explotando, aun cuando esto parezca una paradoja, á las madres desgraciadas. Si los niños lloran, y todos ellos se desgáñitan por. hambre y dolores producidos por diarreas graves les dan cocimiento de adormideras Cuando el niño está completamente perdido lo devuelven á la madre, la cual lo lleva al hospital, pues no quieren esas indignas gentes desacreditar sus tugurios. Las causas de este mal dependen del desamparo en que se halla toda mujer soltera que n i puede, criar á su hijo ni trabajar con él. Entregan á la infeliz criatura á esas etr. peaalutas, lo cual equivale á condenarlos al más espantable de los suplicios. Para evitar tales daños se han fundado las casas- cunas,