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NUEVA VIDA UN AMIGO Bien hicisteis, res rTM petable y querido señor mío, en asistir a l a fiesta que llamé fiel Bien; y d é l a Ciencia. Su éxito ha sido completo. Su Majestad el Rey se dignó proclamar personalmente los nombres de los laureados y entregar los premios á los asístentesMuchos faltaron. Deberes profesionales y- ¿por qué no decirlq? -escasez de medios les impidieron acudir á recibir los premios merecidos. i JE 1 presidentedel Consejo, D. Segismundo Morét, quien, como d íaétt mi carta anterior, eshombre de gran corazón y de. siíperior enten 3i niietttQ, prqnunció uno de los d. iscur sos más hermosos de s u v i d a acaso el más trascendental, pues trazó y afirmó rotundam e n t e un. amplio programa, añadiendo estas memorables palabras: Mi fóftnuia es la siguiente: Hallegádo elmomenfo dejiacép. Es verdad, como dijo Séneca: Muliutn res iat operis, muHum. que teslabit. Por mucho que realicemos en el mundo, otro tanto quedará por hacer, pues el progresó es. incesante. Congratulémonos de. tan nobilísimos propósitos, y afrontemos las penosas campañasdel presente y del porvenir sin desmayos ni vacilaciones. perior de Protección á la Infancia, se las envío adjuntas, reiterando á usted y á todos los asistentes á la memorable fiesta eltestimonio de mi afectuosa simpatía. ceñor: Bien puede estar orgulloso el insigne estadista del acto realizado al inaugurar la etapa que podíamos llamar de medicina so cialde su mando. Como me ha manifestado usted deseos de conocer las frases dirigidas á S. M. el Rey por el Vicepresidente de la Sociedad de Higiene y Secretario general del Consejo Su- Dígnese aceptar V. M. la más entusiasta expresión de nuestra gratitud por el alto honor que dispensa á la Sociedad Española de Higiene. Desde que la inauguró solemnemente Vuestro Augusto Padre, de imperecedera memoria, el 25 de. Abril de 1882, nuestra labor no se ha interrumpido ni un solo instante, lió representa para nosotros la Higiene esa marmórea deidad pagana en cuyo nombre se enunciaron fríamente severos preceptos que pudieron parecer impracticables ó enojosos por su escueta rigidez. Nuestra inspiradora y maestra existe y alienta en todas las esferas de. la vida humana. En él laboratorio y en los diversos campos de experimentación escoge y templa sus armas; tenaz y persuasiva! por igual protege á los poderosos y á los humildes que la amen y obedezcan. Impone sus leyes con rigor saludable y populariza sabios consejos con benévola persuasión. Su diligencia corre parejas con su pulcritud; es alegre y prudente, estudiosa y sufrida; enérgica con los fuertes, tierna con los débiles y por ello amorosamente caritativa en todo momento. Para servirla con eficacia precisa abandonas toda ambición personal y mezquina; donde ella reina, la prosperidad se entroniza. En la cátedra enseña é, investiga, en el hogar es madre fecunda, en el táller del artesano avalora y dignifica la máquina humana, en el estudio del artista disipa los deli- rios vesánicos y ennoblece la mente persa dora. Ella da fortaleza al trabajador sobrio y honrado, exalta el vigor del guerrero y sa ríea fábricas, barcos, cuarteles, campamentos y hospitales. Acaudilla con igual éxito los ejércitos de la guerra y de- la paz; dondequiera llegue su influetieia, bienhechora, allí se ve crecer y prosperar él hombte, dotado de perfecta sanidad, lá: cual puede adquirir y adquiere la suma perfección, convirtiéndose en santidad, bastando paira ello interponer en la palabra: una: letra, lá T, y en la vida una virtud, la Templanza. Inspirados en estos ideales, los fundadores de la Sociedad no se contentaron cota formar una nueva Corporación médica; quisieron agrupar un. núcleo de- hombres de buena voluntad en torno de la Ciencia, y ésta les ha prestado tal cáíor, qué al reducirse por inevitables contingencias: de la vida en el transcurso de veintiódluo años el círculo social, como en los hogares familiares y benditos, nuestras manossehan estrechado fraternalmente, con afecto inquebrantable y nuestros sentimientos han palpitado en u n solo corazón. j; Cpn él hemos admirado, y aplaudido, las nobles iniciativas. de Vuestra Augusta Madre, S. M. la Reina doíia María. Cristina, á quien debieron protección decidida todas las obras de beneficencia é higiene. Además, en las solemnidades de apertura se ha invocado siempre vuestro nombre al declarar inauguradas nuestras tareas por respetables ministros de V. M. los cuales, no sólo escucharon con atención benévola nuestras peticiones insistentes ó nuestras doloridas quejas, no exentas de amargura alguna vez, sino que otorgaron importau- LA CARIDAD FRONTJSPICJO PARA UNA INCLUSA POR EL ESCULTOR ESPAÑOL MEDARDO SANMARTI