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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUN DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO ENTIERRO DEL OBISPO D E ORÍ H U E L A Fot. Parra EL SR. MAURA (x) PRESIDIENDO EL ENTIERRO DEL PRELADO EN COMPAÑÍA DE SU HERMANO D. FRANCISCO Y DEL QUES DE RAFAL. EN PRIME TERMINO SE VE AL ARZOBISPO DE VALENCIA Y A LOS OBISPOS DE MURCIA Y AV 5 LA pensamos: ¡I4 stima nojhaber estado allí! sport de quemar cuanto podía; pero en vano El encanto del fuego nos empuja, de mu- se les persiguió activamente. a. Policía no chachos, á quemar montones de leña en pudo descubrir á ninguno. Pasó con los in medio de los campos; nos obliga más tarde cendiarios lo mismo qué con los pincha- trip L ENCANTO DEL FUEGO Confiésa- á admirar á Nerón, que supo proporcionar- pas, que tuvieron aterrorizadas á las berli lo, lector... se el placer del incendio de Roma, y este nesas por espacio de un mes. Tampoco han. Verdad que te gusta presenciar un incen- mismo poderoso encanto se apodera de nos- sido capturados. 3io? ¡Oh! Ya sé que lamentas las desgracias, otros y nos conmueve profundamente cuanLos incendiarios no crean ustedes que sasi las hay; ya sé que condenas al culpable do escuchamos el final de La walhyna y ve- queaban las casas donde ponían la mecha. 1 del siniestro, si éste fue intencionado; pero mos surgir la llama obediente al mandato de Éstos malhechores no cometen el horrendo ¿no es verdad que corres detrás de lps bom- Wotaa. delito del incendio por maldad ni por odio. beros cuando los ves acudir á dominar un Es que la llama ejerce sobre nosotros un Son degenerados, son pervertidos que deincendio voraz, como aquel de La Campani- poder misterioso é irresistible. Todo lo des- linquen por sentimiento estético, porque lla ó el de la estación del Norte? truye, pero lo purifica, todo; es cruel, pero tienen necesidad de proporcionarse una noY tus ojos se bañan en los resplandores deslumbradora y hermosa; se nutre de ma- vedad extraña: la contemplación de un esque lanzan las llamas, se dilatan contem- teria, pero, semejante al espíritu, vedla vo- pectáculo rafiniert, una sensación, un color... plando las lenguas de fuego que surgen do- lar y ascender hasta el cielo... ¡Confiésalo, Y en la llama encuentran todo lo que la fanminadoras y rebeldes, y gozan viendo la lu- lector! ¿Verdad que es muy hermoso el fuego? tasía los hizo soñar. cha entablada entre los hombres que quieComenzaron tímidamente, incendiando ren combatirlas á fuerza de torrentes de R n Berlín, por espacio de muchos meses, unas cuantas guardillas; luego se atrevieron agua, y ellas, que, altivas, majestuosas, im- los incendios sucedíanse sin interrup- un poco más, y prendieron fuego en varios ponentes, sólo cuando han consumado su ción. Hoy aquí, mañana allí, los tejados de pisos desalquilados, y, por fin, un día se proobra destructora se abaten cansadas, pero las casas ardían misteriosamente sin que se porcionaron el espectáculo grandioso que no vencidas. supiera- jamas la causa de los continuados ambicionaban. Inceudiaroa la histórica igleEs el espectáculo más hermoso, el que más siniestros. Iya Policía vigilaba, los propieta- sia de la guarnición de Berlín, que ardió nos atrae cuando somos niños y cuando so- rios pagaban detectives particulares, los veci- completamente, sepultando entre sus esmos hombres; el encanto de la llama nos nos andaban con cien ojos... Y los incendios combros los trofeos conquistados por las seduce, nos domina, y en presencia de un estallaban en los puntos más opuestos de tropas prusianas en cien reñidas batallas. incendio formidable, no lo confesamos, pero Berlín. Y asustados sin duda los incendiarios, intiman en t deseamos que no se concluya. Súpose que una banda de incendiarios, despuíi no han vuelto á dar señales de Y si poi. a ¿so no lo hemos presenciado, perfectamente organizada, dedicábase al vida... áiu duda había satisfecho sus deDE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN BERLÍN