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A B C MIÉRCOLES 6 DE ENERO DE 1910. EDICIÓN J PAG. 4. surgirá ttna cat strofe en otra parte del mundo que ocasioue centenares de víctimas, ó estallará una guerra, ó nos visitará el cólera... Mueren millones de criaturas y millones de criaturas nacen sin que el mundo se acabe ni se resienta... L, as viejas beatas, para consolarnos de nuest s aflicciones, suelen decirnos siempre: ¡Dios aprieta, jaero no ahoga! Digamos io mismo á propósito del fatídico anuncio de la destrucción del mundo por el cometa de Halley... Su proximidad nos ha obsequiado con estas inundaciones que en la actualidad disfrutamos; es posible que nos distraiga con unos terremotos como los de California y Mesína, quién sabe si nos enviará la peste bubónica ó el tifus; pero... ¿la destrucción total y absoluta del mundo? ¡Ca! ¡Dios aprieta, pero no ahoga... para poder seguir apretando! ¿No vea ustedes que apretando de una vez se acabaría la diversión? Nos pasamos la vida mirando al cielo para ver si descubrimos al cometa, que, según afirman los astrónomos, se presenta como un torito claro y mueve la cola reíueiente igual que una cupletista de musichall... Y nada... No vemos nada... Vamos á concluir por coger una tortícoli. En tanto, París, con el agua y la nieve, está hecho un asquito, y no hay manera de poder atravesar los bulevares sin llenarse las orejas de cazcarrias. París, cuando no llueve, huele mal; pero, en cambio, cuando llueve, huele peor... El cometa sabe lo que se hace, y antes de presentarse en los bulevares ha enviado estas inundaciones para que se aseen un poquito, que bien loxnece- sitan. Yo he asomado las narices sobre el Sena, que esta tarde daba miedo... -I as aguas aumentan en tal cantidad, que cualquiera diría que van á barrer los puentes... Además, los hundimientos frecuentes del piso nos tienen consternados, porque el piso de París, entre los trabajos del Metro y la labor délas ratas, ofrece muy pocas seguridades... ka verdad es que no tendría gracia que muriese uno aplastado por una losa... Muerte por muerte, prefiero que me asesine el cometa de un coletazo. Pero las parisinas no quieren morir de coletazo de cometa y están indignadísimas contra Flammarión por haber dado la noticia... Estos sabios debieron callarse sus descubrimientos... Si el mundo se ha de concluir, que nos coja de sorpresa... Y no que ahora las pobrecillas, desde que saben que el cometa va á destrozar la Tierra con la punta de la cola, se pasan la vida mirando al cielo y buscando la eola para verle la punta. JOSÉ JUAN CADENAS París, Enero. tesis, de crítica y de visión panorámica. Un individuo puede habitar multitud de años en este pozo que llamamos España, y acaso no llegue nunca á sentir el contraste y la perversión de ese mismo pozo donde vive. Pero se sueltan las amarras, sale bogando la nave del individuo, y entonces las cosas adquieren un color, un relieve, tan distintos, que verdaderamente queda uno pasmado. He rondado por esos mares de Dios; üe Ido con las muchedumores emigradoras; he sentido la emoción de los desembarcos en puertos ó ciudades exóticas; he metido mi persona en el báratro de aquellas poblaciones americanas, tan llenas de entusiasmo y de esperanza; la vida Ubre y amplia de los centros cosmopolitas ha rozado mi mente y la ha hecho vibrar. He conocido la agita- andariega prestan al Cinco meses de vidamuy poderosa de sínalma una virtud AL VOLVER A ESPAÑA El reacdonarlsmo de España no está en ción de esos países nuevos, en que todo habla del porvenir, en que no se advierte la los carlistas, sino en muchos que se llaman tristeza colectiva, en que cada ciudadano radicales. En una palabra: encuentro al volver que presiente que su nación irá ascendiendo como por una escala milagrosa hasta llegar España sigue en el mismo estado en que la á los últimos peldaños de la grandeza. En dejaron los ministros civilizados de Carque todo cambia, se renueva, se multiplica. los III. Ahora he vuelto á España, he vuelto á JOSÉ MARÍA SALAVEKR 1 A Madrid, y he creído que todo había sido an sueño. Nada ha cambiado. Iya gente sigue DE NUESTRO CORRESPONSAL comentando la política, el teatro, la mujer ó los toros. La gente sigue perdiendo el tiempo en una serie de divagaciones intelectuales de fondo estúpido. Encuentro la misma tendencia semimística, casi metafísica, de P L MANIFIESTO Don Jaime, que, como DE DON J A I M E ff sabido, vive muy ocuparse todas las horas áel día en probletirado en el castillo da mas abstractos, como son esa misma políti ca, ese mismo teatro, esa misma mujer y Frohssdorf, cerca de Viena, está preparanesos mismos toros. Todos se duelen de vi- do un manifiesto El joven príncipe anuncia que ha tomado vir mal, de no tener suficiente dinero; nadie quiere poner la mente en el último y el nombre de Jaime I, y en él habla de la ley gran ideal del hombre, que es salir de la mi- Sálica, considerando injustificada la derosería y dignificarse varonilmente por medio gación de la misma, que destronó á su bisdel poder del dinero. Hallo idéntica pereza abuelo. Refiriéndose á los últimos Gobiernos del querer, puesto que esta vida rotoail, agria ó quejumbrosa no es más que pereza. constitucionales, á los cuales ataca de ua A ninguno se le ocurre hablar de negocios, modo especial, dice D. Jaime que éstos no de asuntos materiales. En las esferas políti- solamente se han- dejado arrebatar las colocas todo es abstracto, todo es idealismo; en nias, sino que han sido impotentes para imla Prensa todo es también abstracto, idealis- pedir la ighoraneia, la inmoralidad y la mimo perezoso, cambio y recambio de tópicos seria del pueblo español. De la probabilidad de implantar ea Espaholgazanes; todos lo esperan de la República, ó de D. Jaime, ó de Maura, ó de alguien ña algunas de las leyes que en tiempos paque ha de venir, que tiene que venir, que sados formaban parte del programa carlista, D. Jaime dice no puede dejar de venir. Se parecen las gen- lizar tal cosa; sinque ahora no se puede reaembargo, se muestra acép tes á los niños pequeños que aguardan al rrimo partidario del catolicismo, hablando hombre robusto y determinante, á papá. Pe- con menosprecio de los liberales librepenreza, nada más que pereza. sadores y protestantes. Y las calles de Madrid las encuentro abanDe realizarse los planes que expone en stt donadas á los vendedores que alborotan, á sería autoridad los vagos, á los desocupados, á los pordio- manifiesto, el Reymanos la sola todo el poestaría seros. L, os mendigos desarrollan toda su po- del país, en cuyasDon Jaime se espresa de tencia sentimental, cantando ó quejándose, der de la nación. siguiente manera: hasta llegar al último grado de lo trágico. la El Rey gobernará personalmente, ayuY esto lo siéntenlo palpa, lo roza, el público, dado por un Consejo de Estado, no siendo y nadie se asombra. Madrid ofrece un tono sus ministros más que simples ejecutores de trágico, doloroso, que tiene un valor literaI, as sesiones de las rio y artístico inapreciable, pero que social- la voluntad del Rey. y el Rey mismo dicCortes serán secretas, mente es un crimen. Madrid, volviendo del mundo, da la im- tará su reglamento. En uno de los últimos párrafos de dicho presión de una ciudad de provincias. hablando liberY leo los artículos, la literatura, los ver manifestó, D. Jaime, dice que lo de lalos essos, cuanto se imprime en esas hojas y esos tad política de hoy, es libertad, que pañoles tienen no y vuelve á libros; todo me produce asombro y pena. Se hacer grandes elogios de las Ordenes reli escribe por darle gusto á la pluma, por unir giosas, las solas que considera capaces de dos frases con arte, por hacer un poco de procurar un buen porvenir á España y de ingenio ó dar una nota lacrimosa y decagrande y dente. I a poesía fy la emoción de la Natu- hacerla es la partefeliz. esencial del maniEsta más raleza, de los campos, de los ríos, de los ma- fiesto, cuyo contenido será público dentro res, de los puertos, de los almacenes, del de algunos días, y causará una desilusión comercio, de las multitudes, de las risas ó los que las muecas de la humanidad, todo eso per- muy grande entre carlista esperaban ver el reapareeer bajo manece ausente de tanta letra como se im- antiguo partido una forma apropiada á los ideales del día prime. Falta de nervio, falta de vida, de reali- y completamente modernizado. dad, de jugoso é ideal materialismo, de salud, de ilusión, de fe, de optimismo, de voR E C E P C I Ó N E N LA E M- I a primera reluntad y de enérgico deseo: he ahí lo que oficial BAJADA DE ESPAÑA cepciónd a e a eMa encuentro al volver á la patria. Y pienso celebrada los espléndidos salones de la Embajada de que esta nación está demasiado lejos del mundo; que Madrid se halla á mil leguas España en Viena estuvo brillantísima. de Europa; que son necesarias ocho líneas Gracias a l a delicada atención del exceférreas que vayan desde el corazón de Es- lentísimo Sr. D. Juan Bustamante y Campaña al seno del mundo para que esta na- puzano y á la de la amable marquesa de Herrera, me fue dado asistir á ella, por cuyo ción pueda tomar un aire civilizado. Vivimos aún en el tiempo de Felipe IV, hermoso rasgo, y en nombre de A B C, doy el tiempo de la literatura conceptuosa, de un millón de gracias á los amables y dignos la ciencia parásita, de la filosofía nula. En- representantes de España en la corte de cuentro que España entera tiene un gran Viena. Mucho tiempo antes de abrirse las puervalor literario y artístico, pero que socialmente es una aberración. Acaso por eso mu- tas de la Embajada se notaba extraordinachos literatos nacionales y extranjeros se ria animación en los alrededores del palahan llenado- últitnamente de devoción por cio de la Annagasse adonde acudió gran la España original, por la España antigua, número de curiosos para presenciar la llepor el Greco, por Goya y por las escenas gada de los invitados. Un destacamento del Ulanen- Regiment, fuertes trágicas, de esta España que ha venido á caer en un mero tópico literario, núm. 3, estaba destacado á la entrada de la para escritores y pintores, en el fondo ínti- Embajada, y dos cordones de soldados de Infantería dispuestos á cada lado de la es mamente reaccionarios. ABCEÑ VIENA