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A B C: DOMINGO z 3 DE ENERO DE e l obispo de Madrid. Delante del obierno civil se encontraba con Jos diputados provinciales el digno obispo de Madrid- Alcalá, Sr. Salvador. Al llegar las tropas se adelantó á ellas el prelado. El general Tovar, al vede, hizo avanzar SU caballo y detenerse cerca de él. El obispo, con voz velada por la emoción, Saludó al general Tovar, diciendo que la Iglesia rezó durante toda la campaña para que Dios protegiese á los soldados que en África luchaban por el honor español, y hoy, cuando vuelven triunfantes, sale á recibirlos con los brazos abiertos para bendecirles, deseando que el alto ejemplo de abnegación, valor y sacrificio dado por las tropas españolas sirva de ejemplo á las futuras generaciones. A esta salutación respondió brevemente el general Tovar, diciendo que, tanto él como sus tropas, fueron á Melilla decididos á defender la bandera de la patria, y que al regresar de haber cumplido tan altísimo y sagrado deber agradecen con toda el alma las manifestaciones de cariño que les hacen la Iglesia y el pueblo, y termina pidiendo al obispo que bendiga á las tropas expedicionarias. El obispo de Madrid- Alcalá levantó su brazo y bendijo al general Tovar, que se inclinó para recibir la bendición. Las bandas de los batallones infantiles de Santa Cristina y el Hospicio entonan la Marcha Real, y el obispo, con voz firme y segura, grita: ¡Viva el Ejército y el general Tovar! ¡Viva España! Esta corona, de laurel con cintas gualdas y rojas, en las que en letras de plata se lee Ejército, ha sido recibida en el Ayuntamiento horas más tarde que el siguiente telegrama, dirigido al Sr. Aguilera: El presidente de la Juventud Santoñesa ruega encarecidamente á V. S. que recoja mañana a la llegada del tren correo la coronade laurelqueestaSociedadofrece al Ejército repatriado de Melilla, entregándola al batallón de Cazadores de Arapiles á su paso por ese Ayuntamiento. Abrace en nuestra representación á los tenientes Juste y Rodríguez Urbano, de dicho batallón, saludando á la vez á lodo el ejército expedicionario de Melilla. -M Díaz. y esta inscripción: la juventud santoñesa al PAG. i Al pasar el cuartel general freoíe á Pala. cío se oyeron muchos vivas al general Tovar, á España y al Ejército. Los generales y jefes saludaron al Rey militarmente, y en seguida los generales Tovar y Alfau, con su Estado Mayor y ayudantes, se instalaron frente al regio Alcázar. A las tres y inedia, la plaza de Oriente presentaba su aspecto normal. jpl orden de las tropas. Primero los Cazadores de Madrid, siguiéndoles los de Barbastro y Figueras, pasó la media brigada, que manda el coronel Fernández Blanco. Detrás, la que manda el coronel Páez Jaraini lo, por el siguiente orden de batallones: Llerena, Ara piles y Las Navas. El regimiento mixto de Ingenieros, los Dragones de Lusitama, á cuyo frente iban, con los galanes de sargentos, los voluntarios D. Ramón Gasset y el barón de Benidoleig; las secciones de Sanidad y Administración Militar pasaron sin más incidente que el caerse, por resbalar el caballo, un soldado de Caballería, sin causarse daño alguno. Al pasar las unidades frente al Monarca, los oficiales daban el viva al rey de ordenanza, que los soldados contestaban con entusiasmo. Dos Alfonso, que seguía atentamente la marcha de la columna, saludaba militarmente á las banderas y á los jeíes y oficiales. p l público, numerosísimo, extraordinario, que llenaba la vía pública vitoreaba de vez en cuando á los soldados pero su entusiasmo decaía por lo silencioso, lento é irregular del desfile, en el que marchaban confundidos soldados y paisanos. La batería del 2, regimiento de Montaña y el 2.0 regimiento montado de Artillería, que desfilaron al son de sus trompetas y en correcta formación, fueron aclamados. Finalmente, desfilaron los Lanceros de la Reina y la Guardia civil que ha estado en Me illa, terminando de pasar fuerzas por delante de Palacio á las tres y cuarto de la tarde. TTermiua el acto. A esta hora se retiraron cíe los balcones las Reales personas y su séquito, y retiróse el Cuartel general, mientras los diferentes Cuerpos del Ejército marchaban á sus respectivos cuarteles. La masa inmensa de curiosos se deshizo rápidamente, avivando el paso de miles de almas lo desapacible y frío del tiempo y el deseo natural de restaurar las propias fuerzas. perra de la Cruz Roja, U naDelante de la sección de la Cruz Roja i n poco más de prisa que la Infantería van pasando la Artillería, la compañía aerostática, la sección de Sanidad y los lanceros. Y á las tres menos cuarto desfila el último soldado de la larga columna. La multitud se dispersa en todas direcciones, muy satisfecha del hermoso acto que acaba de presenciar. 5 N LA PLAZai DE ORIENTE I a Real familia y su séquito. -Cerca de la una empezaron á desfilar las tropas por el regio Alcázar. Aparecieron entonces en el balcón central S. M. el Rey, con uniforme de Infantería y casco, y en la guerrera bordadas las insignias de las Oidenes militares; la Reina doña Victoria, con abrigo de pieles y sombrero negro; el príncipe de Asturias, con uni J a Diputación provincial. También estaba en el Gobierno civil la forme de soldado del regimiento del Rey: y Diputación provincial con maceros y presi- el infante D. Jaime, con idéntica indumentaria, y la infantua Beatriz, de blanco. dida por el gobernador civil. El pueblo ovacionó cariñosamente á las El Sr. Requejo se acercó al general Tovar, pronunciando sentidísimas frases en Reales personas, que contestaban con afechonor del Ejército, que con tanto valor ha tuosos saludos. Con los Reyes se instalaron en el balcón peleado, y en honor del pueblo, que ha sabido honrar esa valentía con una recepción la Reina doña Cristina, las infantas doña Isabel, doña Teresa y doñrf Luisa, los iníantan entusiasta. Terminó gritando: ¡Viva Madrid! ¡Viva titos D Cailos y D. Fernando y el príncipe D. Reniero de Borbón. España! uu v, a s balcones contiguos se asomaron El general Tovsr contestó agradeciendo el saludo y gritando: ¡Vivan las provincias! el jefe del Gobierno y todos los ministros, la duquesa de San Carios, el marqués de la ¡Viva España! Mientras tanto, eran entregadas á las tro- Torrecilla, el conde del Serrallo, el draque pas dos pieciosas coronas de laurel, ador- de Santo Mauro y el marqués de Viana, el nadas con largas cintas de. los colores na- embajador de Inglaterra, los ayudantes de la Casa Militar de S. M. el capitán general cionales. Una de las coronas estaba dedicada al y el gobernador militar, generales Ríos y Ejército por nuestro colega La Corresponden- Babearan, y la oficialidad de los Reales cia de España, y fue puesta en manos de la Guardias Alabarderos y Escolta Real. Hallábanse ta ubiéo coa las Reales perhopa por el redactor Sr. Barreto, substituyendo en esta misión al Sr, Romeo, que se sonas la duquesa de la Conquista, la marquesa viuda de Nájera, la condesa de Mihalla enfermo. La otra corona, que llevaba la dedicatoria rasol, el general Ezpeleta, el marqués de de Gloria etetaa á los héroes españoles, fue San Felices y la alta servidumbre de serentregada á los soldados por un grupo de vicio. La fachada de Palacio, llenos sus balcobellísimas señoritas de Zaragoza, que se nenes de personalidades vistiendo vistosos garon á dar sus nombres. uniformes, ofrecía brillante aspecto. a banda municipal saludó el paso de las l desfile. banderas coa los majestuosos acordes Eu realidad no puede, no debe llamarde la Marcha Real. La bandera de los Milicianos se inclina se desfile, á lo menos en su acepción militar, á la lenta y desorganizada marcha de al mismo tiempo. las r oas por delante de Palacio. Sin orden ni concierto alguno, sin músi a marcha de Cádiz. El entusiasmo de las masas concluye ca, atropelladamente á ratos; otros con in le desbordarse cuando se escuchau ¡as vi- tervalos y paradas interminables, tardaron brantes notas de la marcha de Cádiz, toca- dos horas en pasar ante Palacio las fuerzas que regresaron de Melilla. da por la banda de Las Navas. Y claro está que al decir esto no censuLa tropa de Llerena hace un saludo cariñosísimo y filial á su teniente coronel, que ramos á los jefes militares que tomaban parpresencia el desfile desde la tribuna de los te en el desfile; nada podían hacer para evitar el desbarajuste colosal que había en el inválidos. trayecto. Abriéndose paso á duras penas entre la as coronas. Otra corona es entregada al batallón muchedumbre, llegó poco después de la una de Atapiles a su paso por la pl za de Ja de! n tarde ala plaza dg Oriente la brigada E iba una enorme perra, con una gran faja con la insignia de tan benéfica iastitución. Este hermoso animal, que ha prestado en el campo de batalla excelentes servicios, faé regalado á S. 3 VÍ. la Reina Victoria, quien lo donó generosamente á ¡a Cruz Roja. fueron pagadas por muchas personas ftue an resultado heridas y contusas. En la Casa de Socorro del distrito de Buenavista recibieron asistencia íaoaítativa las siguientes personas: Tomás Braico, Arturo Sánchez, Josefa Jiménez, su padre, D. -Juan Jiménez; Julián Bautista, y los niños de cuatro años Andrés López y José Macudo. Julián Bautista sufrió una contusión en la región palpebral y otra en el páipado derecho, siendo su eslaclo gt e los ¡eaiás sólo tenían... liger? -CQJI JI S i c. i ti leva. heridos. LosLas consecuencias del desotéen