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B C. DOMINGO a 3 DE ENERO DE 19 S 0. EDICIÓN ¿S PAG. 8. batallón de Arapiles y el duque de I Este mandó abrir el estuche, de raso blaoco y tapa de piel de Rusia, que contenía Connaught. una hermosa y artística corona de laurel, Una vez que el Sr. Moret hizo entrega de plata y oro, y ante los generales Ríos y del anterior telegrama al general de la diviTovar leyó el afectuoso y patriótico saludo sión de Cazadores, dirigióse con el embajade bienvenida que la Asociación, y en su dor de Inglaterra, y seguido de los señores nombre D. Eugenio Montero Ríos, dirigía á Aguilera y I uque, al sitio donde se enconlas fuerzas españolas que regresan á la pa- traba el teniente coronel de Arapiles, señor tria. Carniago, y en correcto castellano, el embaEl general Ríos, en breves frases, agrade- jador le- saludó y felicitó en nombre del dució el rasgo de patriotismo que daba la que de Connaught, encargándole transmiAsociación de propietarios, y devolvió álos tiera álos soldados su felicitación. comisionados el saludo en representación El teniente coronel Carniago contestó al del Ejército. embajador agradeciendo el saludo que á las En las cintas metálicas de la corona ha fuerzas de Arapiles se dirigía por su coroSido grabada esta inscripción: Al Ejército nel honorario. español. Melilla 1910. La Asociación de proI os concejales. pietarios de Madrid. Poco antes de emprender la marcha acercóse al general Tovar, felicitándole por os veteranos de África. Poco después llegó á saludar á las tro- su regreso y el de las fuerzas de Cazadores, pas una comisión de veteranos de la guerra una Comisión de concejales formada por losde África, Uevando sus medallas y condeco- Sres. Corona, Conde y Nicoli. quienes, sin perjuicio de lo que sus compañeros hicieran raciones. Los comisionados, llenos realmente de al paso de las tropas por el Ayuntamiento, emoción, saludaron al general Tovar y vi- quisieron testimoniar su entusiasmo á las torearon entusiásticamente al ejército ven- tropas, saludándolas á su paso por los distritos que aquellos representan en el Municedor en el Rif. -Uno de los individuos que formaban la cipio. comisión repartió entre los soldados una El general Tovar conversó con los comihojita que contenía unos versos que termi- siotlados breves momentos, agradeciéndoles la deferencia. naban así: ¡Ah! Bien puede hacer alarde la patria que nos mandó, 1 1 marqués del Vadillo. porque en África no entró El simpático y popular ex gobernador ningún soldado cobarde. de Madrid despidió á las tropas cuando és ¡Viva España! ¡Viva el Rey! tas marcharon á Melilla, entregando á los ¡Viva la Unión Nacional! soldados, como se recordará, cigarros y diy el Ejército leal, nero. con sus viejos veteranos Un día, cierto soldado, á quien impresionó que abrazan á sus hermanos, la patriótiea y bondadosa conducta del mará su llegada triunfal. qués, asomóse á la ventanilla del coche momentos antes de que el tren partiera, y con os marinos. De los primeros en llegar á felicitar á voz emocionada dijo: Señor gobernador, las tropas fueron los marinos, representa- yo no tengo nada que dejar á usted como ¿11 dos por una comisión, presidida por el jefe recuerdo más que este abanico modesto... Si usted se digna recibirlo... de Estado Mayor Sr. Puente. -Con mucho gusto- -contestó el mar- Este abrazo al general Tovar, dándole el parabién por el triunfal regreso de las qués, -y te prometo guardártelo y devol- vértelo dedicado á tu regreso. 6 fuerzas. Y ayer vimos, efectivamente, ai marqués Los marinos, rodeados por la muchedumbre, fueron también objeto de elocuentes del Vadillo, que, alegre y sonriente, peroí quizá ocultando bajo su sonrisa una emo- f pruebas de afecto y entusiasmo. ción intensísima, buscaba entre los sóida- ¡Sel Gobierno. dos á Julián Ingunzo (que asíase llamaba el i f A las once en punto ilegaron en un au- cazador á quien nos referimos) para entre- tomóvil al sitio donde se Hallaba situado el garle el abanico que aquél le dejó como re- general de la división, el presidente del cuerdo. Consejo, Sr. Moret; el ministro déla GueFue una nota tan simpática como intereíra, general lauque; el alcaide de Madrid, sante. Sr. Aguilera, y el embajador de Inglaterra, quien traía el encargo de saludar á los Ca- fomienza el desfile. zadores de Arapiles en nombre de su coro- Próximamente á las once y media monnel honorario el duque de Connaught. Al apearse del coche el Sr. Moret, salió á tó á caballo el general Tovar, y seguido de púsose recibirlo el gobernador Sr. Requejo, quien su cuartel general derecho en marcha Prado arriba por el lado del paseo. ge encontraba en aquel sitio desde poco antes, dando las oportunas órdenes para evi- deDelante, y abriendo paso, iba una sección uarcia civil á tar la confusión, con que amenazaba el ex- seislaciclistas militares, caballo, seguida de é inmediatamente traordinario número de espectadores con- detrás del cuartel de la división el general gregados allí. El público vitoreó á D. Alberto Aguilera Alfau con sus ayudantes, y los Cazadores y al Ejército, costando á las autoridades no de Arapñes, y Madrid, Barbastro, Figueras, Las Navas Llerena, con sus jefes y todos poco trabajo el evitar que siguiera á los sus elementos; compañía de Ferrocarriles, que acababan de llegar. -El Sr. Moret, el alcalde y el embajador, la de Aerostación, el 2 montado en columna de piezas, el regimiento de Lanceros que vestían de paisano, saludaron efusiva- la Reina én columna y las ambulancias de de mente al general Tovar. la primera división en columna de secciones. os españoles de Cuba. Este íue un momento emocionante, pues o El presidente del Consejo entregó luecasi coincidiendo con el toque de marcha, la go á dicho general un telegrama que poco multitud- -que á duras penas contenían en antes había recibido y que decía lo silos andenes del Prado, á lo largo de la caguiente: r i -C? Al presidente del Consejo de ministros: rrera, los guardias municipales de Caballe E 1 Casino Español ruega á V. E. salude, ría- -prorrumpió eri aplausos. éñ nombre de los españoles de Cuba, aj. EjerEl general Tovar, refrenando el brioso cacitó que en Marruecos cubrió de gloria la ballo que montaba, respondía con saludos bandera de la patria. ¡ViyaEspañaj- -Mamilitares á las frases cariñosas que de todas E EN EL SALÓN DEL PR 4 DO ñ. ntes de las nueve de la mañana, sin temor al día inclemente que se presentaba, el Salón del Prado ofrecía un hermoso golpe de vista. I os gremios Al entrar, pasado el hermoso arco del Ayuntamiento, formado con escalas del servicio de Incendios, se hallaban los gremios, ocupando en toda su extensión el terreno que media desde la Casa de Correos, en construcción, hasta el monumento del Dos de Mayo. A los lados de las tribunas de la Cámara de Comercio y del Círculo Mercantil veíanse los estandartes de los gremios de salchicheros, casas de viajeros, caíés, ultramarinos, Sociedad de aparejadores, industriales de calzados, leñas y carbones, sastrería, vinos y licores, coches de plaza, tejidos, abanicos y sombrillas, expendedores de petróleo, peluqueros y barberos, hueverías, mercería, camisería, sombrereros, tintoreros, confia teros, vidrieros, vendedores de pa y bollos, figones, herreros y cerrajeros, comisionistas y representantes, aves al por mayor y menor, obreras sastras y algunos más que no recordamos. Frente á la fuente de las Cuatro Estaciones se hallaba la tribuna de los Centros comerciales hispano marroquíes, con los estandartes de las escuelas de árabe vulgar de Ceuta, Madrid y Barcelona, rojo, morado y blanco, respectivamente. 1 as cigarreras. v- En número de cerca de cuatro mil ocupaban toda la rampa, escalinata y verja del monumento á los héroes del Dos de Mayo, y, vistas de enfrente, semejaban al público de los tendidos de la plaza de toros, coa la diversidad de colores de mantones y pañuelos de cabeza. Tenían las operarías de la fábrica de Ta- bacos cuatro estandartes, uno por cada ta 11 er de Paquetes de picadura Desvenado Cigarros y Cigarrillos En nombre de todas sus compañeras su jetaban una hermosa bandera Manuela Embir y Elena Reig. Está bandera es la que estrenaron para ir á despedir á los soldados que marcharon á Cuba, y tiene una leyenda que dice: Las cigarreras de Madrid la dedican al Ejército español y á la Marina Tenían dispuestos doce canastos de flores para arrojarlas á los soldados. a L E L 1 ninenso gentío Las copas de ios árboles estaban ocupadas por hombres y chiquillos; losjardinillos del que fue salón del Prado se hallaban atestados de gente, y frente á las tribunas de la Cámara de Comercio y Círculo Mercantil había una triple fila de sillas, ocupapadas en su mayoría por señólas. La fuente de Neptuno también estaba copada, y conforme avanzaba la mañana se hacía más difícil la circulación por aquellos, sitios. s L partes salían. erilleras patrióticas. Momentos antes de las once apareció un grupo de mujeres con una modesta bandera de los colores nacionales, en la que se leía: Las cerilleras del Sr. Vicente, al Eiército victorioso. Eran las operarías de una fábrí a de cerillas de los Cuatro Caminos, é iba- n dispues- tas á gritar hasta enronquecer dando vivas á los soldados. Entrega de coronas. A poco de pasar la cabeza de las tropas por frente á las cigarreras se detuvieron los generales Tovar y Alfau con su Estado Mayor, algo más allá de la íueníe de las Cuatro Estaciones. nnrTin i n n m