Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MIÉRCOLES 19 DE ENERO DE tgso. EDICIÓN i, PAG. 8. presentó una denuncia por insulto á las instituciones de la religión católica. La dueña de la tienda alegó que no había tenido la intención de burlarse de la reli- gión y que había hecho los saquitos antes de la primera visita del lacero. Todo fue inñtil; la condenaron á siete días de cárcel y I ayunar uno de esos siete días. Apeló, y la Audiencia de Viena acaba de confirmar la sentencia, á pesar de los esfuerzos de su abogado, que sostuvo que no tratándose de una imagen bendita ó de una imagen con el sello del obispo no había de ito de lesa religión. de todo medio aceptable de locomoción para transponer los cuatro kilómetros que, en línea easi recta separa la estación dicha del poblado de Leganés. La gente, sin embargo, apenas vaciló. Los más animosos propusieron, desde luego, emprender á pie la marcha. Se logró alquilar un par de volquetes, en que subieron algunas señoras y niños. Otros pequeñuelos iban en brazos de hombres y mujeres. De esta suerte, y acarz ciados por el fortísimo viento reinante, pusiéronse todos en marcha. La caravana era abigarrada y larga. Los más prestos en la caminata entraban en Leganés al cabo de una hora después. Con ellos entrábamos nosotros. poblado ya advertimos cómo el vecindario festejaba á la tropa. Los grupos de. -Cazadores pululaban por todas partes, y el vecindario rivalizaba en agasajarlos. La plaza principal estaba engalanada con gallardetes y colgaduras. Acudimos á saludar á los jefes y oficiales, y por ellos supimos cómo la tropa estaba perfectamente alojada. Barbastro y Madrid estaban en el cuartel. Allí se dio al batallón, cuando llegó, caféy pan; luego, cada soldado ocupó una cama limpia, con su manta y otra nueva que había dispuesto La Administración militar. Cuando Figueras entró, ya había amanecido. Se tenían perfectamente preparadas las boletas, y en menos de una hora todo el batallón quedó distribuido entre los domicilios de los vecinos acomodados y menos pobres. En todas las casas fue cordial, cariñosísimo, el reeibi miento. El teniente coronel Sr. Burguete alojóse en una casa propiedad de su familia. Cuando nosotros acudimos á saludarle, como á los otros jefes, el Sr. Burguete descansaba. Ante la puerta de la casa jugaban sus hijos, unos chicuelos vivarachos y traviesos. Casi toda la fuerza de Figueras descausaba también. Entre los incansables, despreciando el reposo, paseando como si le faltase el aire libre del campo, discurría grave é indiferente el sargento de tiradores, un hombretón rubio y hercúleo, voluntario entusiasta, que fue la otra vez á Melilla y luego hizo las campañas de Ultramar. psecnas pintorescas. A las doce sonaron las cornetas llamando á lista. A esa hora la afluencia de gente crecía de tal modo, que en pocos instantes la plaza y los alrededores del cuartel se llenaban de público. Miles de personas había allí. Oíase por doquier gritos y voces preguntando, llamando á seres queridos. Y á cada paso se suce dían las escenas emocionantes, indescriptibles. Muchas lágrimas de gozo corrían por los semblantes. Era una clamorosa é interminable explosión de Júbilo. Casi toda esa gente llegaba á pie desde Carabanchel Bajo, pues la Empresa tranviaria, con imprevisión increíble, no aumentó ni un solo coche á Leganés, y el servicio se daba hasta allí cada treinta ó cuarenta minutos, no más; con lo que queda dicho que lograr pasaje era punto menos que inverosímil. Llegaban también algunos automóviles, y tartanas, y carros, y toda suerte de vehículos. JJna romería alegre, pintoresca, parecía aquello. Faltaba sólo un buen sol y un ambienta- apacible. Por desgracia, las nubes o desaparecían y el viento frío hacía desagradable la- estancia. Algunos paisanos- ¡oh, inteligencias previsoras! -llevaban cestas con viandas y botas con vino. Un alegre socio no se contentó con menos que coa la compañía de tm pellejo bien colmado. y tropa. E: 1 pueblo laslaprimeras calles del Desde Es de suponer que no fue de los que hicieron la jornada pédibus andando. A la puerta del cuartel llamaba extraordinariamente la atención el moro que ha venido con Barbastro, y que fue en el campo rifeño su guía leal. Es un joven inteligente y simpático, que BU Melilla han conocido todos los periodistas de Id campaña: pertenece á una familia de Mezquita. Antes de embarcar, este rifeño renovó su guardarropa, y trocando el jaique rayado y la chilaba parda por más imas vestiduras, se nos presenta ahora como un moro tubano, no montañés, bien trajeado, con su há bito talar, su blanco turbante y su chilaba azul. Departía ayer animoso y alegre con los soldados y con cuantos le interrogaban amablemente. Varias veces fue obsequiado con golosinas. Otras varias se le brindaron traguillos de mosto; pero en esto, él, insistente, rehusaba -Grasias, grasias; no beber yo, -Pero, so primo- -le argüía un paisano, ya en franco período de expansión vinícola, -si no te ve nadie- Sotto voce se dudaba de la virtud del moro, Y á este propósito persona veraz afirmó que si el Corán no miente, y todo fiel mahometano qae gusta el zumo de las uvas se condena, el morito éste tiene pocas esperanzas de salvación; sobre todo si Mahoina no se ablanda ante una buena marca y no admite excepción para los vinos perfumados de Jerez que se sirven en las confiterías de Málaga. Verdad ó no, es lo cierto que ei guía, después de unas placenteras horas en Málaga, montó en el tren, todo admirado, y no abrió la boca hasta llegar á Valdepeñas, para prorrumpir en este vítor; ¡Viva, viva Valdepeñas! ¿Qué inspiración sugirió este grito? ¿Fue una corazonada del reciente pecador? ¿Fue efecto del tufillo excitante que de las vasijas abiertas en el andén ilegó á su olfato? ¿O fue simplemente que le apuntó al oído un cabo truhán? Lo cierto es que el moro, además de Valdepeñas, le ha entusiasmado todo el viaje, y que arde en deseos de ver Madrid. Desde Leganés mira la masa lejana, el caserío de la capital. Y sólo habla de verlo, de correr por este Madrid. ¿Pero tú- -le dijimos- -entrarás con el batallón? ¡Cómo! ¡Si! -nos respondió entre molesto y asombrado por nuestra duda. -Yo entrar detrás del caballo del teniente coronel. Figueras también ha traído sus guias, y suponemos que figurarán en la foimación, Dor la tarde, A las tres de la tarde. Leganés semeja un pueblo en fiesta delirante. Le des barda la alegría. Plantéase á esa hora el conflicto del regreso. Millares de personas habrán de regresar á pie. La Compañía tranviaria sigue dando... ¡dos coehes por hora! Alguna gente proyectaba trasladarse á, Getafe. Dicen que llegan á las ocho Arapiles y Las Navas. Ya serán las once. Las Navas quedará en Getafe; Arapiles se alojará ea las casas de Leganés. Como vino con su media brigada Fernán dez Blanco, con la otra viene Páez Jaramillo. Viene también el general de la brigada Alfau. El de la división, Tovar, llega mañana con su Estado Mayor, en el expreso. 1 as fuerzas. Con la brigada de Cazadores de Madrid entrarán en esta corte las siguientes fuerzas: El regimiento de Lanceros de laHeica. El 2.0 montado de Artillería. Una compañía de Ferrocarriles y Ambulancia radio- telegráfica REGRESO DE TROPAS Para acordar detalles relacionados con el recibimiento que ha de hacerse á la brigada de Cazadores de Madrid, que entrará el sábado próximo en esta corte, se reunieron ayer mañana en el despacho del gobernador civil éste, el capitán general y el alcalde, Sr. Aguilera. Como ya tenemos dicho, la entrada oficial de las tropas será el día 22. á las once de la mañana. Hasta ese día estarán acantonadas en Getafe, Leganés y Campamento de Carabanchel, de donde saldrán el sábado por la inaáana á hora conveniente para reunirse á las diez y media en el paseo de las Delicias. Allí irá á recibirlas, poniéndose luego á la cabeza de ellas, el escuadrón de Lanceros de la Reina, que tanto se ha distinguido en Melilla. También saldrán á esperar las tuerzas; dando animación al en adro, gran número de automóviles. En el paseo del Botánico y en la plazoleta de las cuatro fuentes se construirá una tribuna que ocuparán las autoridades. La escalinata del Dos de Mayo se reserva para las cigarreras y otras clases populares. Probablemente los tranvías suspenderán la circulación en las calles del tránsito mientras dure en ellas el desfile y los comercios cerrarán sus puertas. Para ultimar detalles se reunirán de nuevo mañana el gobernador, el alcalde y el capitán general. adrid- Barbastro Figueras. Los trenes militares que conducían á las fuerzas de la primera media brigada llegaron con enorme retraso. Sobre la lentitud de marcha que estos trenes llevan hubo que añadir cinco ó seis horas de retardo; así, que an eanoche á primera hora la gente que íspeiaba en Getafe se retiró chasqueada. Los trenes de Madrid y de Barbastro arribaron á las once, casi simultáneos, tanto, que Barbastro esperó quince minutos en Pinto para dar espacio á. que el batallón de Madrid desalojara su convoy. Ambos Cuerpos formaron en columna de camino, y bajo la escarcha de la noche tomaron el perpendicular á la vía, que da en Leganés. Figueras, esperado á la una y cincuenta de la madrugada, llegó á las einco, clareando el día; y si la propina de la marcha á pie fue inclemente y dura para los otros batallones, calcúlese lo que significó para éste á la hora del crepúsculo, en plena helada y tras de dos días de vigilia. La Compañía de ios ferrocarriles será multada. a improvisada. Ayer mañana, en el tren- tranvía, fue oastante gente á etafe. Hubo también en el mixto alicantino numerosos expedicionarios. Todos ellos, al apear en Getafe, halláronse con la noticia de que no había quedado allí ninguna fuerza. No era cosa de esperar tren descendente- aue nolo habíahastalasdoce- -pararegre, 1i Kl, neio ñor otrí r- arte, carecíasf preparativos.