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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE. TELÉGRAFO W Y TELEFONO v? v. itoí f s í í LA CAMPAÑA PRO- PRESOS EN BARCELONA LLEGADA AL EDIFICIO DEL GOBIERNO CIVIL DE LA MANIFESTACIÓN REAL 1 Z DA ANTEAYER El espejo nos ha adulado y hemos sonreí- do satisfechos. Salimos del cuarto hotelero erguida la cabeza, un poco sofocados del apretón del frise morestache, con una autoRIMERA JORNADA Cuando la campa- admiración que nos quita el apetito. ¡Cómo DE AVIACIÓN n a nos llama lucha- ha de ser... En la mesa todos hablan de lo mismo. El bata, que no quiere tomar la forma descuida- pesimismo se advierte claramente. La obsda que solemos darle á diario. Frente al es- curidad científica de los cuatro nombres pejo, manipulamos un poco nerviosos. Los anunciados puede más que los gloriosos pasos que oímos por los pasillos nos apre- que se unen á los aparatos voladores: dos Blériot, un Latham y un Voisin. mian y nos amenazan con una sopa fría. Nuestro vecino nos pregunta si conoceHasta nosotros llegan los saludos de mos á los aviadores poniendo en el coloranuestros compañeros de hospedaje. do rostro la más almibarada de sus son- -Guten Morgen. risas. -Guten Tag. Nosotros, con la más amarga de las- -Good Morning. amarguras, respondemos negativamente, y- -Bon jour, monsieur. Ningún buenos días Verdad es que hay este contratiempo acaba de quitarnos las pocos españoles; pero aunque hubiera más, ganas de comer. ¿Quién inventaría este dulce de many se saludaran, estamos seguros de no oirlo. zanas? ¡Es tan vulgar! s El día dicen que es espléndido, lo que El hotel está atestado. Todo el mundo ha dejado los adminículos de sports de invierno quiere significar que no es malo del todo. pata presenciar la gran conquista del siglo. Aunque parezca un disco de papel, á través El espectáculo es nuevo; la emoeión que de la neblina vemos la respetable cara de esperamos experimentar, novísima, t o s nuestro padre el sol. suizos quieren también volar, y su primer Trasladados al campo de las experiencias, intento va á celebrarse en Planeyre, en contemplamos un inmenso gentío que espeNeuchátel, la ciudad reina del hermoso ra ansioso. Todas las miradas convergen en lago. un punto; los pensamientos, también. En DE NUESTRO CORRESPONSAL Fot. Baile A B C EN SUIZA medio de la mayor expectación aparece el biplano Voisin, pilotado por M. Nigg. Hay un murmullo y un movimiento. Nosotros nos levantamos sobre las puntas de los pies y estiramos el cuerpo para llevarnos en la retina el retrato de aquél hombre, al que vemos tan grande como pequeños nos vemos, ya que ignoramos el secreto de navegar por los aires. Luego sabemos que M. Nigg lo ignora también; el consuelo de la nivelación invade nuestra alma El aparato corre y corre. El aviador hace esfuerzos, recomienza varias veces la caminata. Siempre á ras de tierra. ¡Pobre monsieur Nigg! Cuando éste se considera vencido, cel respetable protesta de que le hayan quitado una ilusión y unas monedas. En España, en un caso parecido, llamaríamos ¡morral! al espada ó pediríamos acompasadamente, con chunga, ¡otro toro! Aquí la cosa cambia; nos contentamos con sonreír irónicos y pedir ¡más biplanos! Monsieur Speckerer es el destinado á hacernos adivinar qué es un vuelo. Su Blériot se levanta y sube á unos cuatro metros del suelo. Es un momento gratísimo cuandc aquel cuerpo complicado, por un movimiento del timón, avanza por los aires. Ha habido en la gente un conato de entusiasmo y han sonado aplausos. Pero en seguida cae