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A B C. LUNES 17 DE ENERO DE 1910. ED 1 CK N i. PAG. 6. nera se justifica la flagrancia, condición indispensable, ineludible para la detención? El caso sienta, como yadijimos ayer, un precedente funesto y peligroso; hoy se trata áé Sigue preocupando y discutiéndose la de- un militar; mañana podrá tratarse de, tm h 3 tención del Sr. Pignatelli. Prosigamos, funcionario judicial, quien ea el eqrso de pues, examinando el caso. Ante todo, una una conversación ó entrevista ean un supe observación. Algunos conspicuos parlamen- rior jerárquico sayo, con un magistrado, tarios, requeridos por informadores perio- por ejemplo, se vea acusado por éste da dísticos, han dado su opinión sobre el asun- desacato y sea detenido en el eto y encarto en un periódico. De ellos, uno tan sólo, celado. ¿Han meditado bien sobre esto to- -el Sr. I loréns- -se ha pronunciado por la dos los representantes de la ación? ¿Ha ilegalidad de la detención; los otros han vo- pensado sobre el caso toda la Prensa liberal tado por el acto que el obieruo acaba de y demócrata, en otras ocasiones tan clamopaña de l a Correspondencia Militar no son realizar. Se ve claramente, sin embargo, en rosa é indignada, y ahora, ante el caso más- ai quieren ser políticos Algunos serán con- estas manifestaciones que sus ilustres au- enorme é injusto que puede preeentars? tan servadores, otros serán liberales, otros serán tores pasan como sobre ascuas sobre el caso, callada é indiferente? ó, mejor dicho, que no han concedido al demócratas. Pero sigamos analizando la eaestión. El Pero he aquí que esto, que resulta claro y asunto toda la detenida y meditada aten- Sr. Pignatelii, á las pocas horas de su ención que requiere. Interrogados de pronto, trevista con el ministro de la Gaerra, era evidente, por tratarse de asunto tan MILITAR y tan PERSONAL, sean cuales fue- han salido del paso, según ocurre frecuen- conducido con dirección al castillo de Aliren las opiniones ele. cada uno, no lo es aho- temente en tales informaciones periodísti- cante. Y ahora entra un detalle verdadera ra, y esa aspiración de millares de oficiales cas, con algunas consideraciones generales. mente sensacional y curioso. El pasaporte de Infantería y Caballería de querer regular Hombres lusignes en la tribuna parlamen- del Sr. Pignatelli estaba fechado y refrensus ascensos en la fariña en que están ya taria, amantes y entusiastas del régimen y dado el día 13, es decir, el día antes de sn regulados los de Artillería é Ingenieros ha de sus prerrogativas, no será arriesgado entrevista con el ministro, antes de que el sido producto de una conjura de Maura y afirmar que si con toda- detención se les pi- Sr. Pignatelli fuera sorprendido en el flaLa Cierva para derribar el Gobierno del se- diera su opinión, que si esta opinión hubie- grante delito por el cual se le detenía y enra de ser expuesta. no á la ligera, como se viaba al castillo. Y aquí nos venios indeciñor Moret. ¿Puede darse nada más falto de base ni hace en las informaciones de la Prensa, sino sos y perplejos. Si se detenía al Sr. Pigna de una manera solemne, escrita, su opinión telli en razón de su entrevista esa el nilnis más ridículo? Pues por expresar esto que decimos so- sería muy diferente de la espuesta. Añada- tro de la Guerra, ¿cómo el pasaporte en vfrr- mos llamados conservadores, reaccionarios mos, para terminar eon este punto, que ha tud del cual se le enviaba á Alicante era del llamado grandemente la atención que el día anterior? ¿De qué modo, ea- virtud- ds y clericales. A B C, y lo afirmamos una vez mis, en Sr. Canalejas, uno de los más ilustres y pres- esíe hecho palmario, innegable, podremos la seguridad de que los hechos demostra- tigiosos ex presidentes de la Cámara, haya entender justificare! razonamiento del prerán siempre la veracidad de nuestras pala- rehuido de exponer su alto y valiosísimo sidente del Consejo- al presidente dé la CS bras, es un periódico independiente, abso- parecer. Este silencio del insigne orador se mará? lutamente independiente, que nada persi- reputa como muy significativo. Se añade No nos hagamos ilusiones m nos engañegue ni nada quiere de ningún partido po- que el Sr. Canalejas, en el caso de dar su mos unos á otros. N o querames tampoco opinión, no podría inclinarse de ningún alucinar á los ciudadanos espafioles. El dilítico. Según nuestro leal saber y entender modo del lado de quienes aprueban tal me- putado de la nación Sr. Pignatelli ha sido aplaudimos al Gobierno del Sr. Maura en noscalso y violación de la inmunidad parla- detenido y enviado á un castillo en virtud sus aciertos y lo censuramos en sus equivo- mentaria. de una orden de detención dieteda el díjL Y ahora vengamos al pleito que se iitiga. anterior de su entrevista eon el ministro. SI caciones, El asunto no puede estar más claro y ter- diputado Sr. Pignatelli hizo su riáje á Ali- A raíz de s campaña que hicimos por que las tabernas no se abriesen los domin- minante. Se trata de poner á salvo los cante con pasaporte tramitado, BQJI arreglo- gos, nuestro director votaba en el Senado prestigios del Parlamento. Por hechos que á esa orden de detención, él mismo día 13, -fue el primer periodista que lo hizo- -contra todos conocemos, se dictó una orden de de- un día antes de su presentación, como la ley del Terrorismo, y A B C secundaba tención contra el diputado Sr. Pignatelli. La miembro del Parlamento, ea el ministerio por todos los medios esta iniciativa en com- orden llegó á casa de dicho señor el día 13 de la Guerra. No ha existido ni delito ni El día IÍ, el Sr. Pignatelii, al tener conocí pañía de varios colegas. falta ninguna. No ha sido sorprendido el Cuando en el anterior mando del partido miento ue ella, se presentó como diputado Sr. Pignatelli en flagras cia de ningún deliliberal el Sr. Moiet se hizo cargo de la pre- de la nación al íainist o de la Guerra. Como to ó falta. Al mismo tiempo que se dictaba sidencia del Consejo de ministros, pocos pe- miembro del Parla nenio pidió ver al minis- la crden: de su detención se tramitaba el riódicos le apoyaron con la lealtad y el des- tro y como diputado se presentó ante é El pasaporte. En la misma casa del Sr. Pigna interés de A B C; ahí está nuestra colección ministro de la Guerra rehusó ver al diputa. telli fue éste buscado repetidas Teces para do en la persona del Sr. Pignatelli. Est; se paia demostrarlo. llevar á cabo la detención. Y en virtud de Cuando el Sr. Moret, olvidándose de la ñor insistió en que él se presentaba c un esta orden, el Sr. Pignatelli fue detenido y significación y de los deberes que tenía con diputado al ministro. Entonces el ministro, está preso en el castillo de Alicante. Un úlsu partido, presentó la ley de Jurisdicciones alegando el desacato de que había sido ob- timodetalle, el pasaporte tramitad- o para- -la más reaccionar a de las leyes españo- jeto, mandó detener al Sr. Piguatelh. Inter- conducir al Sr. Pignatelli ai castillo era con las- -para amordazar á la Prensa, A B C pro- vino el presidente de la Cámara, y el presi- arreglo á la segunda clase del trea. Si el setestó violentamente, y nuestro director fue dente del Consejo replicó que la detención ñor Pignatelli, el diputado de la nación, excomulgado por votar contra la citada ley. era perfectamente constitucional puesto que hizo su viaje en primera se éebe á que el Estos son héihos y no palabras- y en esto el diputado Sr. Pignatelli había sido, segúa dignísimo jefe que le conducía toro la bonha consistido, hasta que la definan de nue- marca la Constitución, sorprendido en fla- dad de acceder á este cambio de clase. vo, la independencia periodística y no en grante delito. En la historia parlamentaria pocos casos Llaman varías cosas la atención en este se habrán- registrado como el presente. votar y en aceptar como liberal la ley de Jurisdicciones cuando se está en el poder, y asunto. La Constitución habla terminante y Como diputado y como compañero del secombatir por sistema y á sangre y fuego en claramente de delito. Si en la entrevista del ñor Pignatelli en la representación de una la oposición todos los actos de los gober- Sr. Pignatelli con el ministro de la Guerra misma provincia, he creído un éeber el eshubo delito, ¿cómo no se dio parte en el acto, cribir estos dos artículos. Quede aquí menantes. íbamos á decir por fortuna, pero no; por inmediatamente, á la autoridad militar co- nucMmente especificaSo el casajsaxa lo por desgracia, los que hemos consagrado nues- rrespondiente? ¿Cómo no se ha procedido en venir. tra vida al periodismo, poco ó nada influí- forma contra el Sr. Pignatelli como autor AZQRIW de un delito? Pero al Sr. Pignatelli se le ha mos ya en la opinión pública. Las interesadas campañas de una parte aplicado una corrección gubernativa; es dede la Prensa, queriendo hacer comulgar con cir, no ha existido deiito; áe t rata simpleJUNTA DE VECINOS ruedas de molino á sus lectores según sus mente de una falta. Y en este caso, ¿que se intereses políticos y personales, nos han hace del precepto constitucional? No exis- D Jn el Salón luoratín, del barrí de la G u i o traído á la situación de descrédito en que tiendo delito, ¿de qué manera razona y jus- -dalera, se reunió ayer tarde baen nútifica la contestación dada por el presiden- mero de veciuos de dicho barrio y del de la hoy nos hallamos. Ya nadie cree en la sinceridad de los pe- te del Consejo al presidente de la Cámara? Prosperidad para constituir uaa Junta que riódicos. I, a hilazade la pasión y déla perso- No ya v ¿a. delito, sino una simple falta, ¿po- abogue por los legítimos intereses de esa na cc veniencia, al transparentarse en sus drá ser motivo para la detención de un di- importante parte del vecindario madrileño, -completamente abandonada por nuestro columnas ha hecho desaparecer, y para putado á- Cortes? Queda aparte la cuestión de la flagrancia, Municipio, si se exceptúan los carecimienmucho tiempo, la- gran jnf hienda política y cuestión eseneialísima. (Jónio y de qué ma- tos que acostumbran á hacer IQS concejales social eme tuvieron hace algunos años. dora la actitad de los oliciales qae han protestado- -adhiriéndose á una campaña periodística que los defendía- -de la forma y procedimientos seguidos por el ministro de la Guerra para premiar con ascensos los servicios prestados en la campaña de Melilla. Pero como en este desgraciado país la política lo es todo, los periódicos que de ella se ocupan á diario para defender sistemáticamente á un hombre, á un partido ó á uaa idea no reparan en los medios si ellos les conducen al fin que se proponen. La mayoría de los oficiales que con sus aplausos subrayaron é hicieron suya la cam- POR LA INMUNIDAD PARLAMENTARIA nraruri nmmim