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ABC. DOMINGO iG DE ENERO DE 1910. EDICIÓN i. PAG. 7. ser detenido y ha sido detenido por Haber sido sorprendido en flagrante delito. ¿Qué delito ha cometido el Sr. Pignatelli para poder ser detenido según la Constitución? Indudablemente se alude á su entrevista con el señor ministro de la Guerra. Pero si hubo delito, ¿cómo no se dio cuenta inmediata á la correspondiente autoridad militar? Ese delito no es delito cuando así no se ha procedido; la conducta que se ha seguido con el Sr. Pignatelli revela tad sólo la existencia de una falta. Pero no es éste el argumento capital de cuantos desapasionadamente juzgan esta cuestión. El argumento esencialísimo es otro. Al detener al Sr, Pignatelli á causa de la flagrancia de un delito se reconoce implícita y palmariamente que la orden anterior de detención no podía ser cumplida y carecía de validez en atención á la calidad de diputado del Sr. Pignatelli. Daolro modo, la orden y no la fruslería de unas palabras hubiera sido invocada para su detención. Y aquí entra la parte grave, verdaderamente grave, de este asunto. Un diputado de la nación visita á una autoridad; esta autoridad. de pronto, súbitamente, dice que este diputado le ha ofendido, le ha desacatado. Inmediatamente, el representante de la nación es detenido. Y preguntamos: la flagrancia del delito, ¿quién la manifiesta, quién la hace constar, quién la atestigua, V os palabras, claras y precisas, sobre la quién le da autenticidad? ¿Se la da ia mis detención del diputado Sr. Pignatelli. ma persona que se declara desacatada, ofenSe comentó ayer su detención ruidosamen- dida? ¿Basta que una autoridad cualquiera te en el Congreso. El Sr. Pignatelli ha! -ministro, gobernador, alcalde ó juez mutomado aparte en la manifestación militarj nicipal- -declare que en una entrevista, en celebrada días pasados. A consecuencia de una conferencia, en el curso de una convereste hecho se dictó una orden para que el sación, de cualquier modo, declare que un Sr. Pignatelli fuera detenido No fue déte- 1 diputado le ha desacatado? No; esto sería nido el Sr. Pignatelli; fácil hubiera sido tremendamente absurdo; esto podría tener encontrarle; no se ocultó de nadie el se- consecuencias de un alcance sumamente peñor Pignatelli; en distintos sitios de la ligroso. La flagrancia, en buena lógica, sil. capital fue visto por muchas personas; s 2 que se pueda pensar de otra mauera, consissabía también en qué lugar estaba más fre- te en que durante la realización de un delicuentemente. No se detuvo al Sr. Pignatelli t) -aquí, atentado de palabra ú obra contra porque su calidad é investidura de diputa- una autoridad- -agentes de la autoridad sorprendan al diputado durante la comisión do hacían imposible tal detención. Pero el Sr. Pignatelli, al tener conoci- del delito. El Gobierno y sus allegados acaban de miento de dicha orden, fue á ver al ministro de la Guerra. No se presentó el Sr. Pigna- sentar un funestísimo precedente. Se ha telli ante el ministro corno militar; pidió ver realizado con él un grave ateutado contra al ministro y se presentó ante él como dipu- la libertad y contra el sistema parlamentado. De querer presentarse como militar, tario. Si los liberales y demócratas lo el Sr Pignatelli lo hubiera manifestado así. aprueban, darán con ello una menguada En el acto de la presentación, la misma in- muestra, primero, de amor á la libertad; dumentaria del Sr. Pignatelli- -traje civil- -luego, de instinto de conservación. Mañana, hubiera sido un obstáculo para como mili- otro Gobierno ocupará el poder; según el tar ser recibido. Ningún militar puede, precedente sentado, según la doctrina que como militar, presentarse al ministro en ahora se inaugura y se pone en práctica traje distinto de sa honrosa y noble profe- -precisamente por un antiguo republicano, -bastará que una autoridad cualquiera, sión El Sr. Pignatelli hizo de viva voz al mi- que un alcaldeó que un gobernador declaren nistro la observación de que se presentaba que un diputado liberal ó radical les ha; ante él ea su calidad de diputado. Preten- ofendido, les ha desacatado, para que este dió el ministro que en aquel momento el se- representante del país sea detenido y enñor Pignatelli fuese el militar y no el dipu- carcelado. No será preciso que dicha autotado. Volvió á hacer su observación el se- ridad sea un consejero de la Corona: un alñor Pignatelli. El ministro ordenó entonces calde, un gobernador, un juez, dentro de su que se le detuviese por desacato. Fue dete- demarcación, es tan autoridad como un minido el Sr. Pignatelli; horas después salía nistro. ¿Qué haremos entonces? Cuando ek en un tren de la íioche con dirección á un apoyo del novísimo procedimiento se cite el precedente que se acaba de establecer, ¿qué castillo. Ahora entra el comentario. ¿Cómo un di- es lo que diremos? putado de la nación ha podido ser en esta A los liberales tocaba anular la inmunu forma detenido? ¿Cómo se ha realizado y dad parlamentaria y desgarrar la investiduse ha tolerado esta violación manifiesta de ra del diputado. Son los mismos que clamala inmunidad parlamentaria? No hay nin- ban por la inmunidad de un diputado elecguna autoridad parlamentaria, no puede toquetodavía no había prestado su juramenhaberningáu diputado, que encuentre legal, to y que se hallaba bajo el peso de una senconstitucional, reglamentaria, la detención tencia de la justicia. Son los mismos que de un representante de la nación hecha eu clamaban porque se hubiera pedido autoriesta forma. No puede ser por ningún con- zación al Parlamento para procesar á un cepto detenido así un miembro dsl Parla- senador. ¿Qué se hubiera dicho, que hubiemento. ra ocurrido, qué formidables conmociones El presidente de la Cámara popular ofició, hubiéramos presenciado si las autoridades al presidente del Consejo la detención, El militares de Barcelona, dignísimas y 1 ectas d d b j a n detenido á este s epresidente del Consto ha co gestado ojie, i t i l ¿í compañeros hayan sido, ajuicio suyo, obje- to de sobradas recompensas ó porque opinen que el propio mérito no hava sido justa y debidamente reconocido, Tampoco tiene razón de ser ni disculpa el descontento experimentado por los oficiales que quedaron en la Peníasula contra los que han tomado parte en la campaña de Melilla. E 1 Ejército español ha dado en Marruecos pruebas de admirables cualidades y virtudes, y pertenece al obierno ampararle contra las pasiones políticas ó Tos rencores persona e 3. Traducimos literalmente estos dos parra fos del telegrama de nuestro corresponsal, en la creencia que en ellos debe de habei algún error de transmisión, pues no podemos suponer que Le Temps, periódico por Ic general bien informado de los asuntos exteriores, incurra á sabiendas en la vulgaridad de creer que se trata de una cuestión política, y muchísimo menos de rivalidades y antagonismos entre el Ejército peninsu lar y el que opera en Melilla, que es lo que se deduce claramente del telegrama traducido. El Sr. Azcárate establece la distinción entre la orden de arresto dictada por el capijtán general por la supuesta intervención ¡del Sr, Pignatelli en la protesta que realizaron algunos oficiales ante la Ttedacción de 11 a periódico y el castigo impuesto por el ministro de la Guerra á dicho señor á consecuencia de la escena violenta que, según los relatos de la Prensa, se desarrolló en el despacho oficial del general lauque. r Contra lo primero, entiende el diputado republicano que puede invocarse la intnuinidad parlamentaria, y más cuanto que no fue detenido m fraganti por dicho motivo; ¡pero en el segundo caso el Sr. Pignatelli, capitán de Caballería, se presentó luego al ministro de la Guerra para recusar la orden del capitá general, y en el curso de su entrevista con el general lauque, según las referencias que de ella publica la Prensa, incurrió en desacato á la autoridad de un superior jerárquico, comprendiéndole, por lo tanto, la excepción que señala la ley á la inmunidad parlamentaria, toda vez que es de innegable evidencia la circunstancia de haberse producido el arresto con ocasión de un delito en cuya comisión fue sorpren dido in fraganti A citado oficial El Sr. ¿loréns fundamenta su juicio de que es ilegal la detención en que el Sr. Pignatelli fue al ministerio de la Guerra como diputado á Cortes, v así lo manifestó al general I uque, Estima el diputado carlista qne, como diputado, pudo decir al ministro de la Guerra cuanto estimase oportuno, y si sus palabras traspasaban los límites de la corrección, expeditos tenía otros caminos el ganeral I uque. incluso el de la cuestión personal El general lauque, añadió, no debió ordenar la detención del diputado Sr. Pignatelli, que era quien le visitaba. Ordenándola ha saltado por encima de la inmunidad parlamentaria. Este tema fue ayer el pt. nto obligado de discusión en los Círculos políticos, dando ocasión á muy apasionados debates. Decíase también en esos Centros, con referencias al parecer oficiosas, que no tardará en ser autorizada la reapertura del Centro del Ejército y de la Armada. POP TELÉGRAFO ¡Constituye para el diputado carlista señor Ilé POR LOS FUEROS DEL PARLA VIENTO Conducido porelun jefe de la Guardia civil ha llegado Sr. Pignatelh de Aragón. Inmediatamente se presentó en el Gobierno militar, de donde acaba de salir para marchar en un carruaje al castillo de Santa Bárbara, donde sufrirá el arresto que le ha sido impuesto. Vestía el Sr. Piguatelli, al llegar, el mismo traje que cuando fue arrestado. Cubría su cabeza con sombrero de copa. Con el teniente coronel Sr. Elizaicín recorrió varias tiendas y compró diversos objetos. Antes de subir al castillo telegranó S. su casa para que le envíen ropa. FA. 6, l5, 9 N. s ALICANTL, 14, I I N. C 1 periódico Le Temps, comentando los In cidentes ocurridos estos días en Madrid con motivo y á consecuencia de la manifestación realizada por oficiales del Ejército frente á la redacción de determinado periódico militar, dice que el Gobierno del ¡Sr. jMoret ha afrontado con tanta rapidez como energía la situaeión creada por aquel movimiento de protesta, y se felicita de que hayan sido defendidos y amparados de esta suerteros intereses de España. Según Le Ismps, no puede admitirse ni se debe tolerar qne militares en activo se echen á la crJir, cual óbrenos huelguistas, para alboroi- r en s. oa cte orotcjta. oorque unos