Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. S Á B A D O i5 PE E N E R O Un 1910. E D I C I Ó N 1. PAG. patito sacrificar otros dos bichos para hacer un manguito... El precio total es de doce ó catorce mil francos, y una mujer así ataviada sale á la calle llevando encima una n umerosa familia compuesta de padre, madre, hijo... y Espíritu Santo. Mis investigaciones han sido laboriosas, pero al fin he averiguado que en París las gentes, por lo generalrtienen mucho dinero y las pieles son baratas... y caras. Indudab emente he perdido el tiempo, pero no tenía cosa mejor en que emplearle. lización quedó rezagada alia muy lejos A atención en el desconcierto é incertidumbre que reina en las esferas del Gobierno; vea la altura del Estado de Corrientes, la inmiá las gentes en expeetáción de algo tremen- gración nutrida desaparece, y los pueblos do, de algo trascendental, que puede ocurrir permanecen en su pasividad criolla, americualquier día; repare cómo la Prensa minis- cana; pueblos parasitarios y perezosos, á terial, antes tan gritadora ante cualquier quienes falta 1 coraje ambicioso de los lopequenez, ahora se hace un ovillo en un bos europeos La gente se contenta con su mate, sus patatas y su maíz, y nada más derincón y calla ante verdaderas enormidades... ¿No le dice á usted nada todo esto y sea. Duermen en cabanas de barro, y todo otras muchas cosas que en voz baja se rela- su lujo estriba en su caballo y en la daga, tan? No; lo que en España se ventila hace que llevan cruzada en el cinto, sobre los rítiempo, y ahora más que nunca, es un plei- ñones. Y euanto se avanza hacia arriba, la to terrible, formidable: el pleito entre la po- civilización se rezaga más. Aquí, en este JOSÉ JUAN CADENAS lítica vieja, desatentada, corrompida, del 1 pueblecillo de San. Javier, me figuro estar á París, Enero, mil leguas del mundo ó á cincuenta años de desorden y la anarquía, y la política inexorable del orden, de la autoridad, de la rec- fecha atrasada. No hay telégrafo, ni carretitud, de la integridad y de la buena admi- teras, ni otra cosa comunicable que un peanistración. Si la primera venciera en defi- tón indolente y caprichoso que llega cuando se le ocurre llegar. nitiva, ¿adonde iríamos á parar? Observador. ¿Qué dice usted? Telarañista. -Que la idea liberal se ha con- Telarañista. -Peto la libertad, el progreso, Sin embargo, á este confín del mundo cretado en las pasadas elecciones y triunfa... la democracia... han llegado los europeos. Era ayer noche, Observador. -Perdón; repítame usted lo Observador. -Telarañas, palabras. ¿Qué en- después de la cena, y en la sala de la fonda que acaba de decir. tiende nsted por libertad? I a libertad de to- se reunieron todos los compradores de los lelarañtsta. -Que en las pasadas eleccio- dos es la tiranía de todos. I, a libertad es el campos que mañana han de subastarse. De nes hemos contemplado el espectáculo mag- (orden y la paz. I a libertad Jes el perfecto pronto, advertí que aquella reunión tenía nífico, soberbio, de la idea liberal concre- funcionamiento y dependencia de todos los un carácter cosmopolita del todo inusitado. tándose... organismos del Estado. Z, a libertad es la Conté las nacionalidades representadas en Observador. -Una vez más; se lo ruego; administraeión recta y honrada. I a libertad la reunión, y he aquí el cómputo: dos franno entiendo bien; repita usted. es el respeto profundo á la ley. I, a libertad, ceses, dos españoles, un italiano, dos argenlelamñista. -Qoe la idea liberal, pura, en suma, es la sujeción, el dominio, el ahe- tinos, un sirio, de ojos brillantes; un turco, inmaculada, generosa, se ha manifestado, rrojamiento de todas las pasiones malsanas de nariz corva y bigotes de pirata; un brasileño, descendiente de sueco; otro brasilepor fin, en ¡as pasadas elecciones de un y de todos los instintos aviesos. ttiodo esplendoroso, admirable... Tehñarista. ¡Basta, basta! No oodreinos ño, descendiente de alemán; un mulato y un inglés. Todos llevaban botas altas, revólver Observador. ¿Me permite usted que son- entendernos jamás. ría levemente, con una sonrisa de afecto, de Observador -No podremos entendernos ó cuchillo en la cintura. Eran gentes de á caballo, tostadas por el sol, pobladores de indulgencia? jamás porque usted es un idealizante, un lelaramsta. -Sonría usted, sonría cuanto poeta, un espíritu que vive en las nubes, en los campos medio desiertos. El viento del quiera; pero la idea liberal, el verbo qae flo- la abstracción; y yo vivo entre hombres de azar los reunió aquí desde los cuatro extretaba confas mente sobre las aguas... carne y hueso, en la realidad, en España y mos del mundo. ¿Qué Dios, qué ideal, qué Observador. ¡Perdón, perdón! ¿Adonde va en 1910. Y mi creencia firmer inconmovible, ilusión los había traído? Únicamente la amusted á parar? Permítame usted. Con todo es ésta: que no puede ser libre aquel que no bición los trajo. respeto: usted no vive en España y en 1910; se reprime y sujeta fuertemente. ¿liemos El régimen y los sentimientos europeos se usted vive... en la república de Platón. Des- llegado los españoles á esta altura de doacaban aquí, oh, lectores de la antigua Escienda usted á la realidad; en España, y en minio propio y de autorrepresión? Decla- paña. En el pueblo no hay iglesia, ni la hay las pasadas eleeciones no se ha manifesta- rarse libre- -decía Goethe en sus Consejos á en un espacio de veinte leguas. I a gente de do nada de eso. ¿Qué sucede en todas las los poetas jóvenes, es decir, á los jóvenes tela- abajo no se casa: se une, y en paz. El naelecciones en España? Vota una masa de rañistas; -declararse libre es una grande cionalismo tampoco existe: todos han dejaejlectores contra el Gobierno; sea el que sea pretensión, porque se declara al mismo do el sentimentalismo patriótico allá en su el Gobierno; luego, si el Gobierno está de- tiempo que se quiere dominar uno á si mispaís, y ahora nadie se acuerda de las patrias. cidido- ¿cóuio no? -á ganar las elecciones, mo. ¿Yquién- -preguntaba el filósofo, -quién Sólo estiman y defienden el hogar, el egoísvota también á su favor una masa conside- es capaz de ello? mo de la familia y de la propiedad particurable de allegados y dependientes suyos; en lar; este egoísmo es lo que los hace cuerdos, AZORIN ú tiino término, si el Gobierno se desliga en fio que hace que se respeten mutuamente. absoluto- -al igual que el presente- -de todo Todo lo demás no les importa. Aceptan una DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL escrúpulo y consideración, comete para gaconvención que sirva de mutuo respeto; si nar las elecciones mil desmanes, chanchuno fuese por esta convención, se convertillos y desafueros. ¿No sabe usted, inocente rían en fieras. Pero no se muerden ni se paloma, nada de esto? ¿No sabe usted nada estorban: hay entre ellos mucha más paz de las rondas de votantes, y de los embuque en las ciudades llenas de policía y de chados, y de los centenares de cédulas suleyes. Bien es verdad que son pocos y la Napuestas que han actuado en Madrid en las p N EL CONP 1 N DEL MUNDC He llega- turaleza es grande; hay para todos, y no pasadas elecciones? A no ser por todo esto, j tienen por qué estorbarse. Ahí delante está j o a ii e x y por la corrección ingenua de los conser- tremo Norte de la República Argentina. la selva; queman un trozo de bosque, y en vadores, el Gobierno, en la pasada contien- Estoy en el territorio de Misiones, aquel teel descampado siembran tabaco ó maíz; da, hubiera perdido las elecciones. Y enton- rritorio que poblaron los jesuítas durante cuando la tierra se cansa queman otro peces, ¡adiós resurrección liberal, adiós verbo la dominación española, y que abarcaba en dazo de la selva, y siguen cultivando siemdemocrático que flota sobre las aguas y que la época de su apogeo desde el alto Para- pre eri tierra virgen. Es el suyo un anarencarna, adiós telarañas idealistas! guay hasta el Sur del Brasil. Ahora no hay quismo legal. I os teorizantes á lo Jacobo Rousseau tendrían aquí su patria ideal. Tetarañista. -Poco á poco, y midamos bien nadie aquí, sino cuatro pueblos sedentarios las palabras. Me aturde usted, me atolondra y atrasados. Del antiguo movimiento, de Pero después vendrá el ferrocarril, veny marea con su charla precipitada. ¿Según aquella civilización extraña, creada por los drán los mojones y los títulos de propiedad, usted? misioneros de la Compañía de Jesús, no el Juzgado y la luz eléctrica; el anarquismo Observador. -Según mi modestísimo crite- quedan más que ruinas y el nombre de los ideal de estos extraños pobladores tendrá rio, el criterio de uii observador pequeño de pueblos. Desde Santo Tomé, mi viaje ha que desaparecer, las cosas, lo que hay en España no es re- sido un rosario de nombres eclesiásticos: Antes de que desaparezca, y antes de qu surrección ni encarnación de nada. Eche Concepción, Apóstoles, Santa María, San el hacha eiyilizadora tale la selva, yo he nsted la vista por el espectáculo que nos es- José... Ahora me encuentro en el poblado de querido venir á este rincón del mundo. Me tán ofreciendo los liberales; -examine usted San Javier, sobre la ribera del río Paraguay, he metido por una senda del bosque, y pronlas enormidades que se han cometido en al borde mismo de la selva. Este es el últi- to me ha rodeado la maleza. I, as lianas teprovincias- -Murcia está á la vista- -y las mo pueblo de la Argentina. Más adelante jían su red impenetrable, y los arbustos se que se están cometiendo para preparar las avanza la selva virgen, plagada de víboras, entrelazaban como manos cruzadas que se próximas elecciones; observe cómo se des- tigres y mosquitos. oponen á la invasión. Gigantescos cedros se virtúan y tuercen las leyes; vea cómo un confundían con graciosos naranjos; los lauUna semana entera duró mi viaje. Primeministro deja sin proveer la más alta ma- ro, en ferrocarril; después, en vapoi; luego, reles crecían al píe de las palmeras; escaragistratura del Estado, pensando ocuparla él otra vez en ferrocarril; más tarde, en (diligen- bajos de mil colores moteaban la espesura. cuando abandone la poltrona; considere el cia; últimamente, á caballo. Caloi, denso; He oído el canto de esas aves exótivas. He devanar sin tin j en Reales órdenes- sin fina- tormentas súbitas y torrenciales; caminos visto acostarse el sol de una manera sublilidad práctica óV tal otro ministro, y sus increíbles; arroyos sin puentes: tau ha sido me, sobre la llanura ondulada ó sobre el anviajes ridículos y fantasmagóricos; l J i t i 4 s, t í i i 1 cho y maaso- río. He- sentido 1 aliento cálU LA LIBERTAD PASEOS POR AMERICA m nnniímmmiiwn 1 r