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A B c JUEVES iy DEJSf (E? JJ DE Í 9 F EDICIÓN T r PAG. 10. pp e ía Comisión es suprimir o más brevemente posible el asqueroso espectáculo que ofrecen por las calles de Madrid los carros de la carne. I a banda municipal. La Comisión encargada de la banda áiunicjpal ha manifestado ¡ayer que la causa de no dar conciertos populares en los paseos donde solía- hacerlo dicha banda ha sido porque todavía no ha terminado el sastre la confección de los capotes para los músicos, Según parece, estarán dichas prendas de abrigo terminadas en la segunda quincena del presente mes, é inmediatamente comen zarán los conciertos todos los jueves y domingos, como venían celebrándose. También ha acordado la referida Comisión encargar al arquitecto Sr. Bellido un proyecto de quiosco en la parte central del paseo del Prado. D ebaja de trenes. El marqués de Morella ha solicitado de las Compañías ferroviarias pongan billetes á precios reducidos con motivo de las fiestas carnavalescas y de las que se celebrarán en el mes de Mayo. realizar distinguidos alumnos de Ingenieros, etc. etc. ün elogio de Los Toroshay que consignar que responde con creces al favor que el pffblico le otorga. intérprete del QobIertic? taHít 1? s 3 1 M Sr. Marín Acto seguido se formó ¡a comitiva. Ai í! e gar ésta á la plaza de Armas las tropas íesfilaron ante el general en jefe. Terminado el desfile, se hicieron les presentaciones de rúbrica, teniendo el general Marina para todos y cada uno expresivas frases de elogio. Luego fue una comisión de empleados civiles á cumplimentar al genera! saliendo altamente satisfecho de la acogida que les dispensó. las dos de la- tarde llegó un bote conduciendo una comisión compuesta de los principales jefes de los poblados de Soani, Tafrast y Beni Tusín, pertenecientes todos á la cabila de Beni Urnaguel. Poco después llegaron los comisionados de Bocoya. Unos y otros conferenciaron extensamente con el general Marinaj y luego, con la solemnidad de costumbre, sacrificaron las tradicionales reses, pidiendo al ge íeral que fuesen repartidas entre los soldados de la guarnición. Tanto los de Bocoya como los de Beni Urriaguel aceptaron las condiciones impuestas por el general en jefe, aviniéndose á pagar las inultas en metálico que les ha impuesto y que se destinarán á mejoras materiales del puerto para facilitar el comercio entre el campo y la plaza. Los cabileños de Bocoya regalaron al comandante militar, una antigua y artística espingarda. Con la sumisión de estas cabilas puede consideiarse pacificada por completo toda lá región de AlhuceniP La plaza quedará de nuevo abiertadesdé mañana al gobierno de importación y exportación en el campo. A última hora de la tarde, el general Ma rina volvió á embarcar en e! Rio de h Plata para dirigirse al Peñón de Vélez Las impresiones que aquj se tieneu acer- ca de la sumisión de aquellas cabilas son también muy satisfactorias periniuadas las conferencias con los cabi- 1 leños, una comisión de la laza, corapía tuesta de los elementos militar y civil, pasó a la Comandancia para felicitar al general y al comandante. Los individuos que formaban la comisión fueron obsequiados con un suculento lunch. El general dio libertad á todos los moros que estaban prisioneros en la plaza, siendo aclamado por la morisma- que marchó al campo, en donde se veía ínaehosf grupos en espera de I03 jefes v santones. TUR- NOTICIAS DIVERSAÍS p l día 2i se verificarán en la iglesia de San Francisco el Grande solemnes hon ras fúnebres por el eterno descanso de los que en la campaña de Mehlla han dado la- vida por la patria. Concurrirán SS. Mil. ocupando sitiales en el priiner presbiterio. También asistirán el Cuerpo diplomaticOj el mundo militar, comisiones civiles y una compañía ó escuadrón de cada uno de los Caerpos que guarnecen á Madrid. En el altar mayor se colocarán los estandartes y banderas de los mismos. Oficiará probablemente el obispo de Sión, vicario general castrense. La misa será cantada por el conjunto de voces de las misas corales, en combinación con los elementos artísticos de la Capilla Gregoriana; No habrá oración fúnebre. MALAGA 5, I O N. ALVtaCEHAS, 12, iil. t- tat. EWAS, IJ 1 i H. DE ME LILLA DE NUESTRO SERVICIO ES ECIAL TRES FUSILA ¡VUENTOS MEL 1 U. A, 1 2, 7 T. 1 a Sociedad de salchicheros, atendiendo Ir á intereses de clase gremial, trata de fundar una Caja de resistencia, n auxilio mutuo, que asegure á los agremiados el porvenir; pero para conseguir su objeto amenaza con subir nada menos que ¡VEINTE ¿NTnios! en kilo de la venta al detall. El gobernador, civil se ha mostrado defensor decidido del vecindario y en contra, naturalmente, de la subida de la carne. Ayer conferenció con el alcalde para emplear todos los medios que estén al alcance de las dos autoridades, con objeto de que no prospere ana, idea que tan gravemente perjudicarlos intereses del público. LA SUBIDA DE LA CARNE EL PASEO DEL REY C i el alcalde de Madrid, Sr. Aguilera, quiere hacer algo que es indispensable é inaplazable, llegúese al paseo del Rey y observe el- iestado en que Aquella vía se encuentra. Si fuese el camino de un aduar africano estaría seguramente más cuidado. En ese paseo están los edificios donde la Compañía, de los Ferrocarriles del Norte tfene establecidas sus oficinas. Más de cuatrocientos empleados concurren diariamente á ellas. Muchos vecinos de Madrid tienen necesidad de visitarlas por sus negocios con aquella Compañía. En coche no es posible llegar hasta ellas. A pie, sí, metiéndose por, lodazales y armándose de paciencia. 1 1 Si el alcalde hace esa visita que le recomendamos comprenderá lo justo denlas quejas del público y la necesidad perentoria que hay de llevar á ese paseo los brazos necesarios para que no pueda confundirse una vía pública de la eorte de España con una calzada del Rif. 1) 3 I J ace unos cuantos rttas di cuenta telegrá V fica de la agresión realizada cerca de Zeluán por tres moros de Beni- Buifrur contra varios soldados y un cabo del regimiento de San Fernando, que resultó gravemente herido. Al ruido de los disparos salieron en seguida fuerzas de Zeluán, las cuales capturaron á los agresores y? recogieron los fusiles, que habían escondido y que estaban todavía calientes y humeantes, prueba indiscutible de que con ellos se acababa de disparar. -Agresores y fusiles fueron conducidos á la alcazaba. Se dio cuenta de lo ocurrido al gañera! Marina y éste ordenó qne en el acto se abriese sumaria. Al día siguiente marchó de Mehlla á Zeluán un teniente auditor del Cuerpo jurídico; se celebró consejo de guerra, en el que éste actuó de fiscal, y de defensor un oficial de Infantería, y se dictó sentencia condenatoria de pena de muerte, que fue aprobada por el general en jefe. Los reos negaron en todo momento su culpabilidad. Se los encerró de nuevo en la prisión de la alcazaba, dándoseles de comer según su religión y sus costumbres. Ayer, el general Muñoz Cobos recibió 1 orden del general Marina de trasladarse á Zeluán con dos compañías del regimiento de León, dos del del Rey y un escuadrón de Húsares de Pavía. Llegó á media mañana, adoptándose en seguida las medidas nece- sari as para el cumplimiento déla sentencia. Se les leyó á los procesados, que la escucharon con la mayor impasibilidad, diciendo: Alá sabe que somos inocentes Se lea dio de nuevo de comer, y á las doce se formó el cuadro con las fuerzas quesllegaron con el general Muñoz Cobos y otras de Ceriñola ytSan Fernando. Más de cuatrocientos indígenas acudieron á presenciar la ejecución. Los reos, con los ojos vendados, fueron sacados de la cárcel y conducidos á la mezquita de Sidi Alí, en donde estaba formado el piquete encargado de la ejecueión de la sentencia. Los cadáveres fueron enterrados cerca del- Morabito. Los tres eran jóvenes, hermanos, naturales de Beni Buifrur y vecinos de UladSettut. Recibieron la muerte con tranquili- i lidad, sin un grito de protesta. Los indígenas que presenciaron la ejecución permanecieron impasibles. Luego, hablando con los oficiales, dijeron que se había procedido con justicia, pues estaban todos convencidos de la culpabilidad de los detenidos. El general Muñoz Cobos, con las fuerzas que le acompañaban, regresó á Nador pocas horas después. MARINA EN ALHUCEMAS ALHUCEMAS, i i 8 N. LOS TOROS A las ocho y medía de la mañana llegó el general Marina á bordo del crucero Rio de ¿a Plata. p s interesantísimo el número de esta pu blicación ilustrada que hoy se pone á la venta. Contiene en la sección de Efemérides un trabajo profasarnente ilustrado acerca de la trágica muerte de Salen y además de otros originales, retrates y biografías, pública información de las corridas de Méjico, de una becerrada r ie acaban de En el muelle le aguardaban el comandante militar de la plaza y los oficiales de la guarnición. Las tropas que cabrían la carrera le rindieron los honores de ordenanza Acompañaban al Sr. Marina sus ayudantes, el comandante de Estado Mayor señor Barrera, el infante D. Felipe de Borbón y el 1 os ingenieros de la comisión ck aguas que han hecho estudios eu el ÍUí consideian de ta i utilidad pricpíi i ons