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B C M I É R C O L E S 12 D E E N E R O D E 1910. EDICIÓN i. P A t i 9. eos fue a tropezar con el vehículo, no quedándose aplastado debajo de las ruedas por tta verdadero milagro. Sin embargo, la criatura causóse la fractura de un brazo y algunas lesiones, cue tardaron en curar xeinta días. Procesado Tomás Basilio Marín como responsable de lo ocurrido, fue encarcelado, y ayer tarde compareció ante la Sección tercera de la Audiencia. El defensor áei procesado, Sr. Perostere 11 a, que llevó la prueba con gran habilidad y acierto, consiguió que el representante de la ley retirase la acusación aue contra él tesiía formulada. En realidad, el suceso fue un accidente desgraciado, del que no se debía hacer responsable al procesado. -Q t r a causa celebróse ayer en la Sección segunda de la Audiencia, cuyo hecho de autos motivóle igualmente las diabluras de tanto niño como anda por las calles de Madrid abandonados, en vez de estar recluidos en sus domicilios. Organizada por varios ckicuelos una pedrea, entreteníanse en arrojarse unos á otros piedras con el mayor entusiasmo. Una de las piedras fue á dar en la cabezo 1 uno de los combatientes, á Jesús GarbaI Jlo, produciéndole una lesión que lardó en fcxar más de treinta días. Ir l Como autor de la pedrada fue procesado Julián Jiménez, de trece años de edad. Ayer, en el juicio, tanto su maestro como ios peritos médicos, sostuvieron que el acu, Va 4 n o t e n í a discernimiento; pero el fiscal opinó lo contrario y solicitó se le impusiera la pena de 125 pesetas de multa. Por la absolución del muchacho abogó el letrado Sr. Roldan. i, El defensor, capitán de Caballería señor Benítez de Lugo, que con tanto acierto y dando muestras de una excelente cultura viene defendiendo al Sr. Romeo, logró que el fiscal reconociera que no existían tales ofensas y que fuera el primero en solicitar la absolución del Sr. Romeo. A última hora se aseguraba que el fallo del Tribunal ha sido absolutorio, de lo cual nos alegraremos y felicitaren! DS muy sinceramente á nuestro querido amigo y compañero- Sr. Romeo, EL FUEGO EL PALACIO DE UN GRAN POR TELÉGRAFO BSRIl- J, I I 2 T. T elegrafían desde San Petersburgo al El incendio del palacio del gran duque Nicolás principió en el cobertizo destinado á los automóviles. Pronto estalló un deposito que contenía 20 litros de bencina, m átando al cochero Gregori y al intendente Titoff. El fuego, propagándose con gran rapidez, llegó muy pronto al legundo piso, donde destruyó varios muebles que contenían vajilla de oro y plata. El incendió alcanzó luego los pisos superiores, y el palacio se convirtió pronto en una inmensa hoguera. Los criados se refugiaron en los tejados y aguardaron allí á que los socorrieran. Los bomberos consiguieron llegar al segundo piso trepando por la escalera de honor y pudieron salvar de ese modo algunas colecciones de gran valor. Ocho bombas de vapor estuvieron trabajando doce horas seguidas. El palacio estaba asegurado en mi millón de marcos; los muebles, eñ dos millones, y las vajillas de porcelana, en un millón. Los desperfectos se elevan á unos 700.000 marcos. Han resultado heridos varios bomberos. El gran duque ¡Nicolás no habitaba ya el palacio. Se había instalado, á principios de Diciembre, en el palacio de invierno, donde ocupaba, con la autorización del Zar, las habitaciones de M. Stolypine. Berhner Tageblaít: En la Sala primera de lo civil de la Audiencia se vio ayer tarde una apelación inter; ¡puesta contra una sentencia del Juzgado de primera instrucción de Getafe, qae absolívió á D. Isidoro Callejo de la demanda conTRIUNFOS DE LA CIENCIA tra él deducida por D. JoséLuaces FernánVez sobre reclamación del precio de varios contratos de compraventa. LA TUBERCULOSIS A nombre del apelante, Sr. guaces, informó el letrado D. Ramón Herrero Díaz, aíeEN ALEMANIA igando contra el fallo recurrido que en éste POR TELÉGRAFO se desconocían los principios legales que JBCRUV, 11, 6 r rigen la prueba de las obligaciones, pues en I a tuberculosis disminuye más sensibleél mismo se pretendía que el demandante mente cada año, hasta el punto de que venía obligado á probar que no le había HISTORIA en 1950 sólo se registrarán algunos casos sido satisfecho el precio que reclamaba, ó, lo aislador, según los cálculos de los especiac ue es igual, una prueba negativa, y que, DE UN COLLAR listasprofesor Fraenkel afirma cosa pareci ¿por el contrario, al ser reconocida por el El ¡demandado, tanto en la contestación á la I os periódicos se han ocupado estos días da en una estadística muy interesante que Idemanda como al absolver posiciones, la en el extravío de un magnífico collar acaba de publicar sobre la mortalidad cauexistencia y efectividad de ios contratos, de brillantes, ocurrido en el teatro Real, y sada por la tubercu sis en Prusia. ste era el obligado á acreditar que había han dado diversas versiones de cójno recuDesde 1875 á 18 S 6 se contaban 31 ó 32 desatisfecho el precio por alegar la extensión peró la alhaja su dueña. funciones por tuberculosis. Esta proporción de las obligaciones por él contraídas, y que La verdad del caso, según La Época, es la disminuye con rapidez á partir de 1887. no habiéndolo demostrado, ni siquiera m- siguiente: En 1900 los casos registrados fueron 21, jtentado, debía ser estimada la demanda, y El collar fue regalado por una linajuda cifra que permanece sin oscilar hasta 1905. revocada, por tanto, la sentencia apelada. Al año siguiente desciende á 17,26, y en dama que hace grandes obras de caridad á A nombre del demandado informó el se- la señora que en la actualidad era su posee- 1908 sigue bajando hasta 16,46. fior Pamo, que solicitó la confirmación de la dora, el día de su boda, y estaba tasado en En opinión de Fraenkel, las causas de tai sentencia. notable disminución son, en primer térmiunas 25.000 pesetas. La noche que desapareció el collar, su no, el descubrimiento del bacilo de la tuberdueña lo echó de menos al subir al coche. culosis por el doctor Kocfa, y en segundo CONSEJO SUPREMO Entonces volvió al foyer del teatro Real lugar, los medios profilácticos, obligatorios para buscar la alhaja; pero sus pesquisas en el imperio desde 1884, y- la creación de J 3 E GUERRA Y MARINA resultaron inútiles. sanatorios populares para tuberculosos. A yer se celebró ante el Consejo Supremo Al día siguiente, el marido de la citada i 3 de Guerra y Marina la vista de la cau- señora anunció en la Prensa la pérdida del iSa seguida contra el director de La Corres- collar, prometiendo una gratificación al que INFORMES TAURINOS J oridencia de España, Sr, Romeo, por la pu- lo devolviese. EJn Caracas se celebró el domingo una co (blicación de un artícuks en el que se consiEntonces recibió un anónimo, en el que rnda con ganado de Gorrín, que fue deraba existían alerunas ofensas para el se le decía que si entregaba 5.000 pesetas bravo, y en la que hubo bueua entrada. Ejército. el collar volvería á poder de su dueña. Era la fiesta de beneficio para el espada Por esta causa fue absuelto e! Sr. Romeo Nuevamente anunció la pérdida del co- valenciano Flores, quien estuvo activo y ien el consejo de guerra, y por haber disen- llar el caballero antedicho, diciendo que en- trabajador con capote y muleta y afortuna timiento al dictar el fallo pa ó al Ccmseio tregaría por la devolución de la alhaja 5,000 do con el acero, pues que á sus tres to Supremo. pesetas os mató de tres estocaaab. NA APELACIÓN La contestación á este auuncio fue un nuevo anónimo advirtiendo al caballera que depositara las 5.003 pesetas en una notaría que se le indicaba, en la que encontraría el collar. Algunos amigos del indicado señor le aconsejaron que diese parte á la autoridad de lo que ocurría, pues podía considerarse como un delito el acto de conservar una alhaja sin devolverla á su dueño sabiendo quién era éste. Resistióse el interesado, prefiriendo, en su delicadeza, entregar las 5.000 pesetas; pero no sabemos cómo, la noticia llegó á oídos de la Policía, y ésta disjmso que dos agentes esperasen en la notaría la llegada de la persona que se presentase á recoger el dinero, entregando el collar. La persona en cuestión llegó con el collat al que le faltaban cinco brillantes que habían sido desmontados, pero que entregó también, diciendo que indudablemente se habían caído al ser pisoteada la alhaja en el foyer del teatro Real, que es donde se en contró. El notario saco las 5 000 pesetas para dárselas al portador del hallazgo, y entonces fue cuando hicieron su aparición los agentes de Vigilancia, procediendo á la detención del hombre que se disponía á guardárselas. Este hombre, ai verse en tal compromiso, declaró que él era solamente un enviado, y, estrechado á preguntas, acabó por manifestar quién fue la persona que sa encontró el collar. También esta persona fue detenida, ma nifestando que la miseria le había impulsa. do á obrar en la forma que lo hizo. A instancia del dueño del collar fueros. perdonados los dos sujetos en cuestión, recibiendo el que encontró la alhaja una cantidad como gratificación. Y ahí tienen ustedes la verdadera histo- ria del collar perdido y recuperado, y no lo que e ha referido.