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A B C MARTES n DE ENERO DE 19 o. EDICIÓN 1. PAG. UNA SOLEMNIDAD EN BARCELONA EL SEÑOR OBISPO (X) BENDICIENDO LAS OBRAS, PAGADAS DE SU BOLSILLO PARTICULAR, QUE SE REALIZAN EN EL COLEGIO ALBERGUE DE LOS SALESIANOS PARA REANUDAR LAS CLASES, INTERRUMPIDAS POR LA SEMANA TRÁGICA. EN ESTE COLEGJO RECIBÍAN INSTRUCCIÓN Y ALIMENTO GRATIS 400 NJÑOS Fot. Beilell Bremensia exige que sus miembros puedan comprobar una renta uiíniina de 10.000 marcos anuales. Los hijos del Emperador y el Emperador ¡mismo han sido todos miembros del Corps Borusia en Bonn, y cada nueva candidatura ha de ser sometida á la aprobación de Guillermo II. Aparte del entusiasmo é idealismo juve HÍI entre los estudiantes, no hay nada para hacer carrera como el haber pertenecido á un Corps óá una Burschenchaft, pues tienen la obligación moral, á la cual nunca faltan, de ayudarse en todo lo posible en el curso de la existencia, lo que da á esas Corporaciones cierto carácter práctico de Sociedades de protección y favoritismo mutuo para el porvenir. Un arquitecto amigo mío, que trabaja frecuentemente para el Estado y que dedica á sus hijos á la misma profesión, les hace estudiar en Gotinga, aunque para nada necesitan ir ala Universidad, con el único objeto de que sean miembros de una Burschenchaft durante algún tiempo. Al considerar el sacrificio material que eso representa, se comprenderá la importancia que ha de tener para el porvenir de ellos. Los reglamentos, pueriles en parte, son sumamente severos. Uno de los castigos por su infracción, que se considera casi como una deshonra, es la prohibición temporal de usar la gorrita de estudiante y las bandas multicolores que llevan sobre el pecho. Los Corps y las Burschenchaften eligen, respectivamente, reslautants y cervecerías donde acuden sus miembros, y tácitamente, de común acuerdo, los miembros de los tCorps EL CRIMEN DE AYER MARÍA CRUZ, VICTIMA DE SU PROMETIDO BERNARDO SALGADO, QUE SE SUICIDO DESPUÉS DE MATARLA Fot. López Corps no frecuentan un local que frecuenten miembros de las Bursehenchaften, y viceversa. Los estudiantes son dueños y señores de las pequeñas ciudades universitarias de Alemania. ¡Vedles pasar por las calles con sus gorritas blancas, color del Corps Borusia, azules, verdes, amarillas, rojas, plantadas en el colodrillo. las caras plagadas de cicatrices ó vendadas con algodón y parches, apestando el aire de yodoformo! ¡Vedles pasar por grupos luciendo uniformes fantásticos y sables descomunales, conscientes de su importancia y provocando la admiración general! Observad las tiernas tniradas de las Gretschens rubias... Yo, por mi parte, no sé qaé preferir: el abandono del estudiante francés, con su boina de terciopelo mal puesta, el pelo en desorden y la pipa brute queuh en la boca, ó el tipo del estudiante alemán, con su gorrita ridicula, la cabeza embadurnada de cosmético y el inevitable espadón. Lo que sí puedo afirmar es que me parece preferible y más simpático el estudiante sencillo, sin boina ñipóse, sin gorra ni pretensiones. El que se quiera distinguir, que se distinga por su talento. ¿No les parece á ustedes? El incidente á que me refiero al principio de esta crónica ha sido producido por el Corps Borusia, el más feudal de todos los Corps de la Universidad de Bonn, que es la Universidad de los príncipes, y de los snobs. Casi todos los príncipes grandes duques y duques regentes de los Estados confederados de Alemania han sido miembros del Corps Borusia, así como también el Kaiser y todos sus hijos, incluso el Príncipe heredero, el cual, por una infracción de reglamento relativo... ¡admírense! al modo de beber la cerveza tuvo tan serio altercado con sus compañeros, que de no haber intervenido el Emperador en persona habría roto- violenta y ostensiblemente con el Corps. Gran número de los diplomáticos de Alo-